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Opinión

Hay de problemas a problemas

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Circula en redes sociales, pero con alto tráfico en WhatsApp, un video donde se da a conocer que la nuera y el hijo de AMLO, están atravesando por una crisis fiscal en Estados Unidos.

Existe una filtración aún más agridulce que  precisa la aparente participación del ala “obradorista” del Ejército Mexicano coadyuvando con las autoridades norteamericanas para detectar a los corruptos en México y castigarlos mediante las leyes gringas.

Dicha versión abrió la herida que había sanado en el sexenio pasado. Esa supuesta participación de los verde olivo, confrontó a ex policías federales, Guardia Nacional y Marina pues reprochan que SEDENA, se venga a dar golpes de pecho.

Los viejos y retirados ex Policía Federal, señalan que debe ser el Ejército Mexicano la primera institución  en someterse a una exigente investigación pues son los militares los que ahora administran los recursos que le correspondían a la desaparecida Policía Federal.

Dinero que se invertía en el traslado de sus efectivos desde la Ciudad de México, hacia cualquier parte de la República, sin embargo, en el obradorismo transformador, son los efectivos los que desembolsan de su dinero, los gastos de traslado.

En palabras claras: “hazle como puedas para ir a cumplir con la encomienda”. Esto no ocurría en el periodo neoliberal – del que tanto se quejan ahora- pues se trataban como personas a los integrantes de los grupos policiacos en favor de la paz y reestructuración del tejido social.

En aquellos años, alcanzaba para la comida de los militares, marinos, Gendarmeria o Policía Federal según fuese el caso y existía un bono  de riesgo de aproximadamente 9 mil pesos, para los gastos que pudieran tener los elementos desplegados en todo el país.

Pero, ¿qué cree? con la activación de la Guardia Nacional desaparecieron esos privilegios, se acabó la comida digna; no más techo donde llegar a descansar y resguardarse… y adiós también al recurso económico que ayudaba a las familias de los elementos, y eso que ahora la GN recibe mucho más apoyo económico en comparación a lo destinado a la Policía Federal.

Este recurso, se lo ganaban con el sudor de su frente y la exposición diaria, constante y rafagueante de enfrentar y dar golpes a la delincuencia organizada, sí, había más detenciones, se generaban más resultados en favor de la paz, y ahora hay más derroche pero menos detenciones. Qué ironía.

Entonces ¿Quién audita el recurso que maneja SEDENA destinado a GN? ¿En dónde está la bolita? 

No hubo adquisición de nuevas patrullas; las que vemos circular como Guardia Nacional son ex SEDENA, SEMAR y Policía Federal llenas de calcomanías nuevas con la infografia de la tan afamada GN.

¿En qué lo están gastando? preguntan los experimentados en la materia, pues los uniformes los confecciona SEDENA, el armamento es el que utilizaban los elementos de la Policia Federal, no se ha hecho compras de armas nuevas, y esto es solo por mencionar algunas de las pocas cosas que filtran desde las mismas Fuerzas Federales, ya que podrían escribir un libro y no terminarían de hacer las observaciones al obradorismo que había prometido acabar con la corrupción.

¿Será acaso que en poder corrompe? Si el de arriba es tramposo, los mandos medios lo serán, así en la lógica de Andrés Manuel Lopez Obrador.

Si su política pública en campaña, no era militarizar al país para el presente 2022, algo no está saliendo bien. Los mandos militares que patrullan las pocas zonas del país, algunos apenas hablan el castellano y otros, no tienen idea de los derechos humanos, claro, son nuestros valerosos soldados y por supuesto que no están capacitados para la seguridad pública, ya que para ser policía no basta con un curso de 3 meses dónde te enseñan a chapear, marchar y a obedecer?

Un verdadero Policía tiene una academia mínima de 11 meses; el elemento se hace en la calle, pero tienen que pasar mínimo 5 años para que pueda decir que está listo para realizar un trabajo de policía.

En el presente ante la ignorancia y desinterés el Comandante Supremo, quiere hacer policías militares en 3 meses, claro, con la “discplina” castrense, esa que tiene un mando desde arriba sin la aplicación del criterio ni del sentido común. Abrazo al delincuente, cuidado al pistolero y la espalda al pueblo bueno y sabio.

Lástima por la tropa que come entre el monte y duerme con las estrellas como sábanas frías y se expone de las bestias, si, las de armas largas y dos patas.

El sexenio se está terminado, así como las amistades, el poder, la protección, los favores, los compromisos y el fuero, de esto último López ya sabe de que se trata , así que ¡aguas! Agarren sus  maletas y a ponerse los tenis.

En la intimidad… Nadie habló de enriquecimiento ilícito,  no sean mal pensados.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Opinión

El peso invisible

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Como en la psicología, las cargas no hacen ruido, tampoco son visibles, ni hacen bulto, pero, allí está el tema, y justo, así, en shhhhh silencio alguien sostiene una ciudad. Suceda lo que suceda, no hay tiempo para lamentos.

Cómo esas poderosas y pesadas manos que preparan el desayuno antes del amanecer, las que llevan y traen niños a la escuela, las que acompañan una cita médica, las que esperan en la sala de un hospital, las que lavan, cocinan, limpian y vuelven a empezar al día siguiente como si el reloj jamás concediera tregua, ni existiera el día y la noche.

Así va la administradora de Tampico, Mónica Villarreal Anaya. No inaugurando una calle más, o  un nuevo edificio, sin importar el acontecer nacional o estatal regala sorpresas,  como esa inversión superior a los dos millones de pesos con  módulos de cocina, lavandería y agua purificada que ahora forman parte del Centro Tamul de la colonia La Paz.

Es el segundo de su tipo, y eso solo es posible cuando un gobierno decide invertir dinero público para disminuir el tiempo que una mujer dedica al trabajo doméstico, en realidad está haciendo política social desde un lugar poco explorado en México.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, actúa como cuando alguien en la oscuridad te enciende una vela, así, ella pasa las mujeres tampiqueñas, mientras otros políticos y alcaldes convencionales siguen apostando casi exclusivamente por la obra que se fotografía desde un dron, aquí -como diría la canción de La Ley, Monica es -en cambio una decisión. La puerta abierta de una nueva era- para Tampico, una ciudad que comienza a dibujar una nueva narrativa, esa que escribe las pequeñas soluciones que modifican la vida cotidiana.

Es verdad, las  Unidades de Cuidados nacieron después de escuchar a la ciudadanía, pero, eso resultado de una alcaldesa empatica.

Aunque… solo aquel, aquella que conoce de cerca el desgaste cotidiano entiende que ahorrar dos horas de lavado o resolver la comida de una familia por veinte pesos significa algo mucho más profundo que un simple apoyo económico.

Significa tiempo.

Y pocas cosas valen más que el tiempo para quien dedica buena parte de su existencia a cuidar a los demás.

Reconocer el trabajo de cuidados implica aceptar que existe una deuda histórica con millones de mujeres cuya aportación jamás apareció en la contabilidad pública.

Mientras el Ayuntamiento continúa pavimentando calles, rehabilitando espacios públicos y mejorando servicios urbanos, aparece otra obra que no puede medirse en metros cuadrados.

La posibilidad de que una madre llegue antes a casa.

De que una cuidadora tenga una tarde libre.

De que una mujer pueda asistir a un curso para aprender un oficio sin preguntarse quién preparará la comida.

Son cambios discretos.

Casi invisibles…. Y gobernar  también consiste en eso.

En descubrir que hay políticas públicas capaces de aliviar el peso de una ciudad sin necesidad de levantar monumentos.

En la intimidad..: Mientras en los municipios el debate suele concentrarse en la obra pública, en Ciudad Victoria la Universidad Autónoma de Tamaulipas apuesta por otra clase de infraestructura: la del conocimiento.

El rector Dámaso Anaya Alvarado confirmó que la institución continúa fortaleciendo su planta docente con investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, una decisión que, más allá del indicador académico, acerca la investigación científica a las aulas.

La ecuación parece sencilla: mejores profesores generan mejores estudiantes. Pero detrás de esa lógica existe un objetivo más ambicioso. La UAT busca que el conocimiento deje de quedarse en publicaciones especializadas y termine convertido en soluciones para los problemas cotidianos de Tamaulipas.

No es casual que la universidad concentre buena parte de los investigadores reconocidos por el SNII en el estado. Tampoco que mantenga una agenda coordinada con el Gobierno estatal y el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología para orientar la investigación hacia el desarrollo regional.

A ello se suma un programa de 25 mil certificaciones globales y microcredenciales que intenta colocar a estudiantes y docentes en condiciones de competir en un entorno cada vez más exigente.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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La UAT, otra vez la uni

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Hay instituciones que pasan por una época dejando edificios. Otras dejan generaciones de profesionistas. Muy pocas dejan herramientas capaces de proteger a toda una sociedad ¡muy pocas!

La Universidad Autónoma de Tamaulipas parece haber entendido esa diferencia.

Durante décadas, las universidades públicas mexicanas fueron observadas como espacios donde se enseñaba, se investigaba y se debatía. Nada más. La sociedad las veía como una especie de isla intelectual separada de los problemas cotidianos. Un lugar importante, sí, pero lejano.

Esa percepción comienza a romperse cuando la academia abandona la comodidad de los diagnósticos y decide involucrarse en la solución de los problemas reales.

Eso fue lo que ocurrió cuando el rector Dámaso Anaya Alvarado llegó a la Mesa de Paz convocada por el gobernador Américo Villarreal Anaya.

No llegó con discursos políticos.

No llegó con posicionamientos ideológicos.

Llegó con mapas.

Y pocas cosas son más poderosas que un mapa cuando se utiliza para evitar una tragedia.

Mientras algunos observan una lluvia intensa y ven únicamente agua cayendo del cielo, los especialistas de la UAT observan rutas de escurrimiento, zonas de inundación, cuencas saturadas, riesgos de desbordamiento, vulnerabilidades urbanas y posibles pérdidas económicas.

Ven lo que la mayoría todavía no alcanza a ver.

Esa es la diferencia entre reaccionar y anticiparse.

Por eso el Atlas de Riesgos Hidrometeorológicos que desarrolla la Universidad Autónoma de Tamaulipas merece una lectura mucho más profunda que la noticia del día.

Porque no estamos hablando de un documento técnico.

Estamos hablando de conocimiento convertido en protección civil.

De investigación convertida en prevención.

De ciencia convertida en política pública.

Y eso tiene un valor enorme.

Los estados no fracasan únicamente cuando les faltan recursos. También fracasan cuando toman decisiones sin información.

Durante años, México construyó ciudades donde no debía construirlas, permitió asentamientos en zonas inundables y reaccionó a las emergencias cuando el agua ya había entrado por las puertas.

El costo de esa improvisación todavía lo siguen pagando miles de familias.

Por eso resulta relevante que una universidad pública decida poner sus capacidades técnicas al servicio de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

Porque al final del camino no importa cuántos artículos científicos se publiquen.

Importa cuántas vidas pueden protegerse gracias a ellos.

Y en esa lógica, la administración universitaria encabezada por Dámaso Anaya está enviando un mensaje que merece atención.

La universidad no quiere ser espectadora.

Quiere ser protagonista.

No quiere limitarse a explicar los problemas.

Quiere ayudar a resolverlos.

La diferencia parece sutil.

No lo es.

Los empresarios entienden perfectamente el valor de la información estratégica.

Los gobiernos entienden perfectamente el valor de la planeación.

Las comunidades entienden perfectamente el valor de la prevención.

Y cuando esos tres mundos encuentran un punto de coincidencia, generalmente aparece una institución capaz de generar confianza.

Hoy la UAT parece caminar en esa dirección.

No desde la estridencia.

No desde la propaganda.

Mucho menos desde la confrontación.

Lo hace desde algo más difícil: la utilidad pública.

Porque hay ocasiones en que el mayor reconocimiento para una universidad no es un premio, un ranking o una acreditación.

A veces el mayor reconocimiento es mucho más sencillo.

Que cuando llegue la próxima tormenta, alguien pueda decir que el desastre no ocurrió porque hubo quienes decidieron estudiar el problema antes de que apareciera.

En la intimidad… A cientos de kilómetros de cualquier laboratorio, en una playa donde el Golfo de México marca el ritmo de la vida, ocurrió esta semana una de esas escenas que explican por qué vale la pena insistir en la educación.

Una tortuga recién nacida avanzaba hacia el mar.

Detrás de ella caminaban decenas de niños observando el momento.

Para la tortuga era instinto.

Para los niños era aprendizaje.

Y para Tamaulipas debería ser una lección.

La conservación de una especie nunca comienza cuando se libera una cría.

Comienza mucho antes.

Comienza cuando una generación aprende que aquello que parece pequeño también puede ser importante.

La jornada organizada por la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas en el Campamento Tortuguero La Pesca tuvo precisamente ese propósito.

No se trató únicamente de liberar tortugas lora.

Se trató de sembrar memoria.

De enseñarle a un grupo de niñas y niños que el patrimonio natural no es una fotografía para presumir en redes sociales ni un discurso para ceremonias oficiales.

Es una responsabilidad.

Eduardo Rocha Orozco lo entiende.

También la doctora María de Villarreal, quien ha impulsado programas que acercan a la niñez a experiencias reales de contacto con el medio ambiente.

Porque la educación ambiental no ocurre cuando alguien memoriza conceptos.

Ocurre cuando un niño observa cómo una vida diminuta desaparece entre las olas y comprende que su supervivencia dependerá, en parte, de las decisiones humanas.

Hay enseñanzas que no caben en un salón de clases.

Y hay lecciones que únicamente pueden aprenderse frente al mar.

La de esta semana fue una de ellas.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

La representación de México que permanece

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

¿Y si sí? Era la pregunta más repetida en los últimos días desde la esperanza y la
ilusión de ver jugar a la selección mexicana que se mantuvo invicta hasta su
derrota ante el equipo inglés. Pese a perder el partido 3-2, en medio de la cancha
quedó mucho más, desde la muestra de la importancia de saber jugar en equipo
hasta las historias de vida de nuestros jugadores que inspiraron incluso a otras
naciones.
México se quedó con la ilusión de pasar a cuartos; sin embargo, fuera de la
cancha demostró que lejos estamos del ideario sepia con el que durante años se
nos retrató en muchos países. México es colores y tradición. Demostró el
ambiente que se puede vivir con gran emoción desde los festejos más divertidos e
inimaginables. Logramos que la playera verde de nuestra selección fuese una de
las más vendidas alrededor del mundo, porque México se vive con pasión.
Pusimos en el debate la migración y las oportunidades que puede generar para las
personas, teniendo como ejemplo a Julián Quiñones, quien sin duda es hoy motivo
de orgullo para millones de mexicanos. También recordamos que el talento no
entiende de fronteras y que la identidad se construye desde el compromiso, el
esfuerzo y el cariño por la tierra que se representa.
Durante semanas vimos una versión de México que muchas veces pasa
desapercibida: la de quienes colaboran sin importar de dónde vienen, la de
quienes se organizan para apoyar, la de quienes hacen comunidad desde la
alegría. Descubrimos que cuando cada persona aporta lo mejor de sí, el resultado
trasciende cualquier marcador. Tal vez esa sea la mayor lección: el verdadero
triunfo nunca depende únicamente de una figura, sino de la capacidad de construir
en conjunto.
Pero también hubo un aprendizaje incómodo. Los errores de unos cuantos no
pueden convertirse en el rostro de toda una nación. No nos representan las
ofensas dirigidas a otros aficionados, ni los actos de quienes no saben perder con
dignidad. No nos representan las agresiones, la violencia ni la intolerancia. Es
cierto que esas conductas existen y sería ingenuo negarlo, pero tampoco pueden
opacar la hospitalidad, la solidaridad y la alegría que distinguen a millones de
mexicanos.
Quizá la conversación que abrió el futbol también deba servir para mirar aquello
que durante demasiado tiempo ha esperado la misma atención, como las madres
buscadoras y colectivos que pedían no se olviden de su existencia, y se brinde a
sus causas la misma atención que otorgamos a nuestros jugadores. Sí el futbol

une y puede brindar esperanza, ¿no merecen el mismo respaldo y empatía las
más de 130 mil personas desaparecidas de nuestro país?
Porque el orgullo nacional no solo se demuestra cuando ganamos un partido.
También se refleja en la forma en que acompañamos al otro, en la indignación que
nos provoca la injusticia y en la capacidad de transformar la emoción colectiva en
acciones que mejoren la vida de quienes más lo necesitan.
Este torneo nos recordó que México tiene mucho más que ofrecer de lo que
solemos creer. Tenemos talento, creatividad, resiliencia y una capacidad
extraordinaria para hacer comunidad. Tenemos historias que inspiran, personas
que abren camino y una identidad que no se reduce a los estereotipos ni a los
errores de unos cuantos.
Hoy el marcador dice que el sueño terminó, pero la conversación de lo que somos
como mexicanos continúa, la representación que el mundo tenga de México no
tiene que ver solo con un resultado deportivo. México es el país que sobresale
cuando decide trabajar unido y más allá de la tribuna si nos volvemos a preguntar
¿Y si sí? que la respuesta no sea solo pensando en un partido sino en todas las
posibilidades que desde nuestras trincheras tenemos para transformar la realidad
del país que tanto queremos.

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Opinión

Shhh, UAT!

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Las universidades suelen ser noticia por razones previsibles: presupuesto, infraestructura, conflictos sindicales, resultados académicos o cambios administrativos. Algunas más atrevidas por el tráfico de drogas, directores desaparecidos o por la adquisición de cadáveres fuera de la ley.

Pero, la Universidad Autónoma de Tamaulipas no anda en esos argüendes, así que reunió a 3 mil 426 participantes, provenientes de más de treinta instituciones de educación superior de la región noreste, durante el ciclo de webinarios Tutoría con Sentido: Charlas de Salud Mental Universitaria.

El dato merece leerse con calma porque revela que existe una preocupación compartida entre las universidades públicas por revisar el alcance de sus propios mecanismos de acompañamiento.

Hace algunos años, la tutoría era entendida casi exclusivamente como un instrumento para disminuir el rezago escolar o mejorar los índices de permanencia. Hoy el escenario es distinto. Las dificultades que enfrentan los estudiantes rebasan el ámbito estrictamente académico y obligan a incorporar otras miradas.

Las conferencias impartidas por la doctora Lorena Alicia Medina López, el doctor Raúl Morales Villegas y la doctora Karla Patricia Valdés García abordaron tres asuntos que forman parte de esa nueva realidad: la salud mental en los entornos universitarios, la atención a estudiantes neurodivergentes y la prevención del suicidio. Son temas que hace apenas unos años ocupaban espacios marginales dentro de los programas institucionales y que hoy aparecen en el centro de la discusión.

La participación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí y de la Universidad Autónoma de Coahuila confirma, además, que la preocupación no pertenece a una sola institución. Existe una agenda regional que comienza a construirse alrededor del bienestar estudiantil y de la necesidad de fortalecer las redes de tutoría.

En representación del rector Dámaso Anaya Alvarado, la secretaria académica Rosa Issel Acosta González encabezó los trabajos desarrollados bajo la coordinación de la Red Regional Noreste de Tutoría de la ANUIES, responsabilidad que actualmente recae en la UAT.

La universidad enfrenta hoy una exigencia distinta a la de otros momentos de su historia. Ya no basta con ofrecer programas acreditados o incrementar la matrícula. También se le pide capacidad para construir entornos donde los estudiantes encuentren condiciones para permanecer, desarrollarse y concluir su formación.

La salud mental no se resuelve con un ciclo de conferencias ni con una estrategia aislada. Requiere continuidad, personal especializado y políticas institucionales que trasciendan los periodos administrativos.

Por esa razón conviene observar este tipo de iniciativas con una perspectiva más amplia. Las universidades empiezan a reconocer que el acompañamiento forma parte de su función sustantiva. No sustituye la formación profesional, pero sí crea condiciones para que ésta pueda desarrollarse.

Los resultados de ese cambio probablemente no se reflejen en el corto plazo. Como ocurre con las mejores decisiones institucionales, sus efectos suelen advertirse con el paso de los años.

En la intimidad… La incorporación de herramientas tecnológicas a las tareas de Protección Civil comienza a ocupar un lugar relevante dentro de la administración estatal.
La presentación de la plataforma Clima Tamaulipas, impulsada por el gobernador Américo Villarreal Anaya y desarrollada por la Agencia de Innovación e Inteligencia Digital, responde a una lógica de prevención que cobra sentido frente a un diagnóstico conocido: la mayor parte del territorio estatal mantiene algún grado de vulnerabilidad ante fenómenos hidrometeorológicos.

La diputada federal Blanca Araceli Narro Panameño consideró que la plataforma fortalece la capacidad de respuesta institucional al poner a disposición información meteorológica en tiempo real, obtenida a través de una red de veinte estaciones distribuidas en distintos municipios.

Durante la sesión extraordinaria del Consejo Estatal de Protección Civil quedó instalado el Puesto de Comando Interinstitucional que operará durante la temporada de lluvias y ciclones tropicales. En ese mismo encuentro, la coordinadora nacional de Protección Civil, Laura Velázquez Alzúa, presentó la actualización del análisis de riesgos para Tamaulipas, documento que identifica distintos niveles de exposición en cuarenta de los cuarenta y tres municipios de la entidad.

En ese contexto, la coordinación entre Federación, Estado y municipios deja de ser un recurso discursivo para convertirse en una necesidad operativa. El reto no consiste únicamente en responder cuando ocurre una contingencia, sino en reducir los márgenes de improvisación antes de que ésta aparezca.

La prevención rara vez produce titulares espectaculares. Su valor suele apreciarse cuando aquello que pudo ocurrir, simplemente, no sucede.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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