Connect with us

Por David Castellanos
El problema es que nadie sabe a ciencia cierta qué va a suceder después de abril; peor aún, es que nadie cree que la contingencia se vaya a levantar el primero de mayo, y ni este gobierno, ni ningún otro, y mucho menos el sector productivo de México está 100 por ciento preparado para lo que viene, es más ni siquiera sabemos si el 15 de Mayo vamos a recibir íntegro nuestro salario o si en ese mes tendremos trabajo. El acuerdo por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2, como la misma enfermedad es un tema grave.

La incertidumbre como la buena voluntad del gobierno que exhorta al empresariado a seguir apoyando al trabajador, son como el agua y el aceite. La duda, mata; la buena voluntad del gobierno alienta pero no define hasta ahora el cómo respaldará a los que generan empleos. 

Muy diplomáticos, los dueños de las empresas cementeras establecidas en el país y afiliadas a la Cámara Nacional de Cemento (CANACEM), se dirigieron al Dr. Jorge Carlos Alcocer Varela Secretario de Salud y Presidente del Consejo de Salubridad General Gobierno Federal, para notificarle que acataban la instrucción de cerrar operaciones, por lo que dejarán de abastecer a la obra pública y privada a partir del sábado 4 de abril, esto incluyendo a las más de las 62 mil ferreterías del país y otros distribuidores.

A pesar de que la producción del cemento y del concreto no fue considerada como una actividad esencial para México en el acuerdo de salubridad contra el Covid-19, el compromiso de los representados por Jaime Rocha Font, presidente de la CANACEM, sigue tan firme como lo mismo que producen sin anteponer sus intereses sobre el bienestar y salud de sus trabajadores, y los mexicanos acatando los términos del acuerdo por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria.

Qué caray, el negocio de la construcción que derivado de la cantidad de dinero que se maneja desde la asignación de obras, durante su desarrollo y hasta la última estimación tanto en lo público como en lo privado ahora con frialdad y estoico entendimiento miran como el virus los paralizó por lo menos durante los siguientes 30 días, el problema es que no se sabe hasta cuándo se va a recomponer esto. 

Los que corrieron con un poquito mejor de suerte fueron los de la industria pesquera y acuícola en tan famoso acuerdo, la pesca fue reconocida como “sector fundamental de la economía”, por lo que podrá continuar en funcionamiento.  Dicho lo anterior, las Capitanía de Puerto, claro que seguirán tramitando arribos y despachos de las embarcaciones pesqueras, significando esto un soplo de aliento para la tripulación; ahora el tema es cómo le van a hacer los empresarios pesqueros pues tampoco creo que el dinamismo comercial les de para pagar a sus capitanes y tripulantes, eso sin contar que el subsidio del diésel no llega. 

Sí, sale una cosa con la otra… por lo pronto a esperar y respaldar al presidente que al Covid-19, juntos con distanciamiento social vamos a derrotar. 

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Opinión