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Por David Ed Castellanos Terán
En abril de 2009 que brotó en México la influenza, los mexicanos quedaron mundialmente marcados e incluso algunos fuero hostigados en los vuelos internacionales y visitas al extranjero. 11 años después el Coronavirus y el posible inquinamento en un ciudadano de origen chino que radica en el estado norteño de Tamaulipas frontera con Estados Unidos, obligó a las autoridades sanitarias activar el protocolo de bioseguridad nivel tres.

Pero en el 2009, unas semanas antes de que los mexicanos se enfrentaran a la pandemia. El  entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, mientras emitía su discurso en la cumbre del G-20 en Londres, estornudó fuerte ante el auditorio. Se disculpó y continuó con su discurso. Un mes antes la American International Group (AIG), reportó perdidas hasta por 61 mil millones de dólares correspondientes al cuarto trimestre de 2008; en otras palabras el mundo entero estaba en problemas económicos.

Desgraciadamente el 27 de abril de 2009 se reportó en Estados Unidos, la primera muerte por influenza AH1-N1, y aquel estornudo quedó grabado para siempre que la humanidad habla de la pandemia de la influenza, misma que puso en vilo al gobierno del panista Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien además sorteaba una guerra contra el narcotráfico, enfrentamientos armados que él inició y aún no terminan.

Ahora mientras el coronavirus, ya dejó atrás el Océano Pacifico, y presumiblemente se internó en un profesor del área de biología molecular del Instituto Politécnico Nacional (IPN), que habitualmente vive en Reynosa, Tamaulipas., y quien la Navidad pasada estuvo en la zona cero, es decir en Wuhan, la séptima ciudad en nivel de importancia para la potencia mundial de China, se habla de otra crisis mundial.

Desde el año pasado el mundo comenzó a ponerse en alerta por diversas guerras mundiales económicas, por lo que algunas naciones han enfrentado inestabilidades financieras por mercados completamente paralizados como el automotriz, que precisamente en el país asiático es sinónimo de estabilidad en sus finanzas nacionales. El negocio inmobiliario por ejemplo en México, es otro que vive bajo incertidumbre, no hay grandes y constantes inversiones.

Por tanto a México, vecino del presidente Donald Trump, que está en franca campaña electoral, las cosas no le han salido del todo bien al mexicano Andrés Manuel López Obrador, pues un grupo de gobernadores rebeldes del Partido Acción Nacional (PAN), están en desacuerdo con el nuevo régimen de salud y económicamente hablando tampoco se han visto los resultados esperados.

A todo esto que el Tamaulipas, gobernado por Francisco Javier García Cabeza de Vaca, precisamente uno de los rebeldes, tenga el foco atraído a su entidad por el coronavirus, podría incluso favorecerle si llega a controlar la posible llegada del virus de Wuhan, porque en las regiones de México, donde no lo ubiquen o ni siquiera lo hagan, a partir de ahora sabrán de la existencia de Cabeza de Vaca, el gobernador que puso a su estado Tamaulipas como la sorpresa de México

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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