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Por David Castellanos
El Instituto Nacional Electoral (INE), entró a la recta final para elegir a los árbitros de las venideras elecciones estatales en Michoacan, Nayarit, Puebla y Tamaulipas. El INE, aún de Lorenzo Cordova Vianello, esta obligado a renovar las presidencias de los organismos públicos locales electorales (Ople), y la tiene difícil pues la designación debe ser con mucha delicadeza ya que ahora resulta los de la 4T confían menos en los organismos electoreros.

El INE, deberé elegir a los perfiles idóneos a tan ansiado puesto; deben ser personas lo más integras y honestas posible, transparentes y sumamente capaces para no dejarse amedrentar por los grupusculo políticos que siempre buscan jalar agua pa´su molino; el elegido como presidente de los institutos estatales electorales en las entidades mencionadas andará ganando unos nada despreciables 130 mil pesos mensuales.

Por ejemplo en Tamaulipas, desde el pasado mes de diciembre de 2018, Miguel Angel Chavez García, renunció a la presidencia del Consejo General del IETAM, y se abrió un nuevo procedimiento de designación que fue declarado desierto en primer instancia, por lo que tuvieron que asignar a María de los Ángeles Quintero Rentería, como presidenta provisional; pero ahora el INE, emitió una segunda convocatoria para ocupar esta presidencia del órgano electoral local en Tamaulipas para el periodo 2020-2027.

Lorenzo Cordova, y su gente, desde finales de 2019 han dedicado parte de su tiempo para depurar poco a poco a más de 50 aspirantes encargados de cumplir con los requisitos que establece la ley electoral; por lo que luego de someterlos a exámenes de conocimientos generales y específicos en cuatro áreas evaluables: Razonamiento verbal; razonamiento matemático; conocimiento del sistema político electoral, y del conocimiento de las funciones especificas del cargo. De los 50 aspirantes que presentaron el dichoso examen, por cierto, aplicado por el Centro Nacional de Evaluación (Ceneval), unicamente 20 siguieron en la posibilidad de continuar en su aspiración al cargo de presidente del IETAM. 

Estos aprobados, para continuar en la siguiente etapa se vieron obligados a elaborar un ensayo presencial, que implica dar respuesta a una moción seleccionada en base a dos propuestas presentadas por el Colegio de México (Colmex) a cada uno de los aspirantes, y entonces sin apoyo de ningún tipo de literatura, ni del internet, ni del tío Google, mucho menos del whatsApp u otra herramienta, en una hoja de texto debieron desarrollar argumetativamente el posicionamiento respecto a la moción planteada. 

Esto les fue evaluado por un grupo de investigadores del Instituto de Estudios Sociológicos del Colmex: a este ejercicio se le conoce como “simple, doble y triple ciego” porque cada evaluador desconoce la autoría del ensayo con la finalidad de evitar favoritismos; entonces como la canción, de los 20 que quedaban, de los 20 que quedaban, 11 se la persignaron y nadamás quedaron 9.

Anel Sánchez Johnson, Édgar Iván Arroyo Villarreal, Ernesto Rendón Aguilar, Juan José Guadalupe Ramos Charré, José Francisco Salazar Arteaga, Krisna Judith Villado Mejía, Ma. Elena Rodríguez Salazar, María Concepción Reyes Reyes y Silvio Brussolo González.

Sera el próximo 23 de enero del 2020, cuando el Instituto Nacional Electoral, elija de entre estos nueve “genios” a quién le dará el hueso del IETAM, pero antes, el viernes 10, tres grupos de consejeros del INE, entrevistaran a los geniesillos de los cuales, una tal Federica González (seudónimo), se encargó de hacer una pequeña ficha de cada uno:

Anel Sánchez Johnson: Su encargo más reciente fue al lado de los priístas Miguel Ángel Osorio Chong, cuando fue Secretario de Gobernación y con el Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Humberto Roque Villanueva, quien le dio posesión como titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), tiempo en el que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), emitió diversas recomendaciones y expedientes a propósito de las severas violaciones a los derechos humanos que se cometieron en contra de quienes transitaron por el país y que tuvieron el infortunio de caer en los refugios de la COMAR.

Édgar Iván Arroyo Villarreal: En las varias ocasiones que ha anhelado el cargo, los del INE, los mismos que lo volverán a entrevistar, no lo han dejado llegar. Convocatorias van y convocatorias vienen, participa y nada. Hoy es encargado del despacho de la Dirección Ejecutiva de Asuntos Jurídicos Electorales, lo cual pudiera rescatarse.

Queda la incógnita de su renuncia como secretario ejecutivo, pues iba en una carrera ascendente, quizás le hizo falta malicia, pericia o hasta le pidieron el puesto. La regla no escrita de la disciplina institucional dicta que ante ello no queda más que aguantar.

Ernesto Rendón Aguilar: En marzo de 2019 fue tachado como no apto para presidir el IETAM, por lo que queda descartado. En más de una ocasión ha querido ser consejero y hasta ahora no se le ha hecho a pesar de su experiencia en el INE.

Juan José Guadalupe Ramos Charré: Es y ha sido el intocable en la Junta 01 de Tampico, donde ha asentado sus conocimientos y respaldos en el sistema electoral tamaulipeco. Inclusive, la actual mandamás del INE en este estado le da todo el apoyo incondicionalmente. Aun así, no deja de ser parte del sistema que se maneja al antojo de los intereses de los gobiernos en turno.

Es un soldado del Instituto Nacional Electoral.

José Francisco Salazar Arteaga: Actual Secretario Ejecutivo, tiene más de una década como funcionario del IETAM, nunca le cuadran las cuentas pues en su haber pesa la responsabilidad de haber expuesto a los siete consejeros electorales de la manera más vergonzosa, pues los obligó a que emitieran hasta 3 acuerdos respecto el Cómputo de la Elección de Diputados en el proceso electoral 2016-2017; con esto evidentemente incurrió en errores garrafales (voluntarios o involuntarios). No le fue suficiente con equivocarse en una ocasión sino que llevó al Consejo General al patético escenario de tener que emitir 3 Acuerdos respecto de dicho Cómputo para corregir uno tras otro sus zipizapes.

Krisna Judith Villado Mejía: Dicen que esta descartada por default –a menos que en cuestión de diez meses le nacieran dotes de administradora- dado que en el mes de marzo de 2019 fue catalogada (junto con otros) por todo el Consejo General del INE, como no apta para desempeñar el cargo de Presidenta del IETAM, lo que originó que el propio Instituto ratificara en el puesto a María de los Ángeles Quintero Rentería como Presidenta provisional.

Ma. Elena Rodríguez Salazar: Fue Consejera Presidenta del 15 Consejo Distrital Electoral con cabecera en Ciudad Victoria. La misma que le otorgó el triunfo al panista Arturo Soto Alemán, que ahora se ostenta como diputado local tras la elección del 2018-2019.

La misma, desde hace años va y viene como consejera local, tanto municipal como distrital en los procesos electorales; es decir, se conoce al dedillo el teje y maneje de lo que significa el sistema electoral hoy en día. Lo mismo puede interpretarse como experiencia o como complicidad del sistema.

María Concepción Reyes Reyes: ¡Qué decir! de la actual magistrada del Tribunal Electoral de Estado de Tamaulipas (Trieltam), también tiene cola que le pisen, sobre todo cuando de proteger a los suyos se trata. Si no, pregúntenle a la cuñada Yadira Esmeralda Rodríguez Sena, quien fungió en ese órgano jurisdiccional como secretaria auxiliar bajo la protección de la ahora aspirante a la Presidencia del IETAM. 

Desde el 2015 la Magistrada le ha puesto el ojo al organismo público local electoral (quiso ser consejera en la nueva era tras la reforma electoral del 2014). De ser elegida deberá correr a su hermano y a la cuñada, pues ambos gozan de las bondades y conveniencias de trabajar en ese tipo de organismos, ya que forman parte de la holgada nómina del IETAM. El primero (José Reyes Reyes) y la segunda (Rodríguez Sena), no deberían permanecer por aquello de los conflictos de interés que tanto se alejan de la política de austeridad que vivimos en estos tiempos.

Silvio Brussolo González: De este personaje dicen que tiene poco que ofrecer, ha sido en varias ocasiones aspirante a consejero electoral. Sueña con los más de 120 mil pesos mensuales y hasta ahora no se le ha hecho…

Así están las cosas… se tenia que decir.

Opinión

Nuevas realidades, del diccionario al Emoji

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
El lenguaje siempre ha sido un espejo de su tiempo, pero en las últimas décadas ese espejo parece haberse acelerado. Las nuevas generaciones no solo incorporan palabras a un ritmo vertiginoso, sino que también han expandido el repertorio comunicativo hacia territorios que antes parecían ajenos a la escritura formal: emojis, memes, abreviaturas y expresiones híbridas que mezclan lo visual con lo verbal.

Lo que para algunos es una degradación del idioma, para otros es simplemente la evolución natural de una herramienta viva. Diversos estudios lingüísticos coinciden en que los emojis no son meros adornos, sino marcadores pragmáticos que cumplen funciones similares a los gestos en la comunicación cara a cara.

Investigaciones académicas señalan que pueden actuar como “metáfora, gesto o acotación”, aportando matices emocionales que el texto plano no siempre logra transmitir. De hecho, análisis sobre comunicación digital muestran que estos elementos funcionan como sustitutos de señales no verbales, llenando vacíos expresivos propios de los entornos en línea.

Incluso hay evidencia de que facilitan procesos cognitivos y emocionales en contextos de aprendizaje de idiomas, reforzando la comprensión y la conexión afectiva con el mensaje.

En este sentido, no es descabellado pensar que los emojis representan una suerte de “retorno” a formas más icónicas de comunicación, recordándonos que el lenguaje humano siempre ha combinado símbolos, sonidos e imágenes.

La diferencia es que ahora esa mezcla ocurre a escala global y en tiempo real. Sin embargo, el cambio no se limita a lo visual.

La llegada de la inteligencia artificial está introduciendo una nueva capa de transformación. Investigaciones recientes indican que los modelos lingüísticos influyen en la aparición de palabras

y expresiones que terminan filtrándose en el habla cotidiana.

Paralelamente, trabajos académicos sobre escritura digital sostienen que la IA generativa está reconfigurando nociones tradicionales de autoría y originalidad, planteando preguntas sobre qué significa realmente “escribir” en un entorno asistido por algoritmos.

La lingüista Naomi Baron advierte que el uso extendido de herramientas de IA podría conducir a una escritura más simple y homogénea, reduciendo la creatividad y el vínculo personal en la comunicación.

Otros análisis periodísticos señalan que la dependencia de estos sistemas puede fomentar patrones lingüísticos repetitivos y una pérdida de diversidad expresiva, con efectos que van desde la educación hasta el periodismo.

Al mismo tiempo, instituciones como la Real Academia Española están desarrollando herramientas basadas en IA para  detectar neologismos y monitorear la evolución del idioma, reconociendo que el cambio es inevitable y debe ser comprendido más que resistido.

La pregunta de fondo es si estas transformaciones alteran algo más profundo que nuestras palabras. Algunos expertos sostienen que la comunicación digital —especialmente cuando se apoya en automatización— puede modificar procesos cognitivos, afectando la memoria de trabajo, la creatividad y la forma en que elaboramos ideas.

También se ha planteado que el uso intensivo de IA podría influir en nuestros procesos emocionales y en la manera en que nos relacionamos, aumentando la eficiencia, pero potencialmente reduciendo la autenticidad de las interacciones.

Desde la neurociencia sabemos que el cerebro es plástico: se adapta a los hábitos comunicativos que practicamos. Si escribimos con emojis, pensamos con emojis; si delegamos la redacción a algoritmos, entrenamos otras habilidades, como la curaduría o la interpretación.

No hay evidencia concluyente de que estos cambios sean inherentemente negativos, pero sí de que implican ajustes en nuestras formas de atención y procesamiento.  Quizá la cuestión no sea si debemos adaptarnos, sino cómo hacerlo.

El lenguaje nunca ha sido estático, y cada generación lo ha moldeado según sus necesidades tecnológicas y culturales.

Hoy, en un mundo donde una carita sonriente puede decir más que una frase y donde un algoritmo puede sugerir la siguiente palabra, el desafío consiste en preservar la intención humana detrás de los símbolos.

Adaptarse no significa renunciar a la riqueza del lenguaje, sino aprender a habitar sus nuevas posibilidades con conciencia crítica, recordando que, al final, las palabras —y ahora también los íconos— siguen siendo herramientas para entendernos mejor.

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Opinión

Las cifras del Dr. AVA

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Este domingo, en la sexta emisión de Diálogos con Américo, el gobernador volvió a colocar sobre la mesa uno de los datos más sensibles de su administración: la reducción del 50 por ciento en pobreza extrema durante los primeros dos años de gobierno y la salida de 250 mil tamaulipecos de la pobreza multidimensional.

Es un dato que, de confirmarse en la próxima medición oficial, reconfigura la narrativa social de un estado que durante años fue noticia por violencia, corrupción y abandono institucional, por eso, Américo deberá sostener estos datos. 

“Las y los tamaulipecos, que somos gente de bien, no podemos permitir que tengamos paisanos en esa condición”, dijo el mandatario, con entera carga política y moral. Habla de un enfoque que intenta desplazar el asistencialismo clásico para instalar la idea de responsabilidad colectiva.

Sin embargo, reducir pobreza no es repartir despensas. Es modificar estructuras. Y ahí está el punto de prueba.

Más de 13 mil gestores sociales operando en territorio, 4.5 millones de despensas distribuidas, 270 mil familias beneficiadas, 66 comedores comunitarios en 36 municipios atendiendo a más de 5 mil personas en situación crítica. La dimensión operativa es amplia. El reto es que el impacto sea permanente.

El gobernador aseguró que el objetivo inmediato es atender a los 50 mil tamaulipecos que aún permanecen en pobreza extrema. Esa es la frontera real de su política social. No la estadística global, sino esos nombres concretos que todavía viven sin acceso pleno a servicios básicos.

Hay otro elemento que no puede ignorarse: la coordinación federal. Los 19 programas de bienestar impulsados por la presidenta Claudia Sheinbaum representan una derrama de 24 mil millones de pesos para 950 mil personas en la entidad. Ese flujo de recursos explica, en parte, la magnitud del descenso en los indicadores.

La pregunta de fondo no es si hay recursos. Es si el modelo logra transformar dependencia en movilidad social.

En el mismo espacio radiofónico, Villarreal respondió preguntas de ciudadanos de Matamoros y El Mante. No es un detalle anecdótico. Cuando la gente pregunta en vivo, la respuesta queda registrada.

El cierre del programa abordó el tema sanitario. Llamó a la vacunación contra el sarampión y recordó que existen 420 puestos activos en el estado. Afirmó que no hay casos activos. En materia de salud pública, la prevención no admite improvisaciones. Tamaulipas conoce el costo de las crisis mal gestionadas.

En la intimidad… En la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), el rector Dámaso Anaya Alvarado está construyendo su propia narrativa institucional: cercanía como método.

No se trata de fotografías de recorrido. Es presencia constante en aulas, laboratorios y campus. Ha retomado visitas directas a facultades y preparatorias, dialogando con estudiantes y docentes sin intermediarios.

Quienes conocen la dinámica universitaria saben que las decisiones tomadas desde oficina central suelen perder contexto. Anaya ha optado por escuchar primero y ajustar después. Esa lógica modifica el ritmo administrativo.

Constatar avances en infraestructura es importante. Pero el rector ha puesto énfasis en algo menos visible: escuchar los desafíos reales de quienes imparten clase y de quienes cursan materias en condiciones que no siempre aparecen en los informes.

La UAT enfrenta el reto de mantener excelencia académica en un entorno financiero limitado y en un contexto social complejo. La gestión cercana no resuelve todo, pero sí reduce distancia.

En política universitaria, como en la pública, la legitimidad se construye caminando el territorio. Y Anaya parece haber entendido que la universidad no se gobierna desde el escritorio, sino desde el diálogo constante.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Entre el triunfo y la persecución

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Por: Zaira Rosaszairosas.22@gmail.com

La presencia de Bad Bunny en el escenario del Super Bowl, ya sea como parte del
espectáculo o como figura central de la conversación cultural que rodea al evento,
trasciende lo musical y se convierte en un símbolo potente de las contradicciones
que viven hoy millones de personas latinas en Estados Unidos. No se trata
únicamente de un artista exitoso participando en el evento deportivo más visto del
momento, sino de lo que representa que un puertorriqueño, cantando
mayoritariamente en español y sin diluir su identidad, ocupe un espacio
históricamente reservado para una narrativa anglosajona dominante.

Bad Bunny no es una excepción aislada. Es el resultado de una transformación
cultural medible: según datos de la RIAA, la música latina ha crecido de forma
sostenida en la última década y representa ya una parte clave del mercado
musical estadounidense. Spotify ha reportado que Bad Bunny fue el artista más
escuchado a nivel global durante varios años consecutivos, demostrando que el
español no es una barrera, sino una fuerza cultural. Sin embargo, su visibilidad
también explica por qué existen opiniones tan divididas. Para algunos sectores, su
éxito es motivo de orgullo y representación; para otros, incomodidad y rechazo
ante un Estados Unidos que ya no se parece al imaginario tradicional.

Esa tensión se hizo explícita cuando Bad Bunny utilizó su discurso en los Grammy
para denunciar las políticas migratorias y pronunciar un claro “ICE out”, en
referencia al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. No fue un gesto
improvisado. ICE ha sido duramente criticado por organizaciones como Human
Rights Watch y la ACLU por prácticas que incluyen detenciones masivas,
separaciones familiares y deportaciones aceleradas, como la que pretenden
implementar con la familia de Liam, el niño que ICE usó como carnada y se volvió
un caso emblemático para analizar las violaciones a derechos humanos y la
movilidad de las personas.

De acuerdo con cifras oficiales del propio Departamento de Seguridad Nacional,
cientos de miles de personas son detenidas cada año por el servicio de Control de
Inmigración y Aduanas, muchas de ellas sin antecedentes penales graves. En ese
contexto, que un artista latino utilice una plataforma global para cuestionar ese
sistema es, para algunos, un acto de valentía; para otros, una “politización
innecesaria” del entretenimiento, sin embargo es innegable la incomodidad que su
posicionamiento genera a las políticas actuales, pues es de igual forma uno de los
artistas más escuchados que a la par refuerza la cultura que tanto se persigue.

Aquí es donde el contraste se vuelve más incómodo. Mientras artistas latinos
llenan estadios, encabezan listas de popularidad y aparecen en los eventos más
vistos del país, millones de personas migrantes —muchas provenientes de las

mismas regiones que celebran esos triunfos— viven bajo el miedo constante a la
deportación. Es la paradoja de un país que consume cultura latina, pero
criminaliza a personas con este origen. El éxito de Bad Bunny no borra esa
realidad; al contrario, la ilumina.

Por eso su presencia en un escenario como el Super Bowl no es neutral.
Representa una narrativa alternativa: la de quienes no piden permiso para existir
ni para hablar. Las reacciones negativas, muchas veces cargadas de xenofobia o
rechazo al español, revelan que el debate no es sobre música, sino sobre poder,
identidad y pertenencia.

Entre el triunfo y la persecución, Bad Bunny encarna una verdad incómoda: el
mismo país que aplaude a los latinos cuando entretienen, los persigue cuando
migran. Su voz, amplificada por escenarios globales, no resuelve esa
contradicción, pero obliga a mirarla de frente. Y quizá ahí radica su mayor impacto.

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Opinión

América en blanco… Bad Bunny y el idioma del poder

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No fue un espectáculo de medio tiempo. Fue un ritual de poder, un escaparate ideológico, una declaración cultural a todo el mundo. En el escenario más visto del planeta, Benito Antonio Martínez Ocasio —Bad Bunny— sostuvo sobre sus hombros algo más pesado que un show: la representación simbólica de millones de latinos que existen, trabajan y disputan sentido en Estados Unidos, pero, más allá de eso, el puertorriqueño no apareció para provocar, ni para confrontar, sino para decir lo que casi nadie se atreve a decir en voz alta sin gritarlo: God Bless America.

El festín latino encabezado por el puertorriqueño en un país atrapado en la discusión migratoria, polarizado por la política y fatigado por la retórica del miedo. Bad Bunny no gritó. Administró símbolos. No confrontó. Desarmó con cultura, y le puso orden al mensaje que pocos se atreven a observar.

Cuando citó “God Bless America”, no lo hizo como un acto de sumisión ni de ironía, sino como una reapropiación. La canción de Irving Berlin —oración civil, himno no oficial— apareció ahí como una súplica de paz en tiempos de fractura. No fue casual. Fue una forma de recordar que América no es una trinchera, sino una suma, y todo en medio de una coyuntura política convulsa en todo el planeta; allí ondeó una bandera blanca de paz.

Ese gesto cobró mayor profundidad al entrelazarse con “Die With a Smile”. La balada de Lady Gaga y Bruno Mars, transformada por el pulso latino, dejó de ser una historia íntima para convertirse en una idea colectiva: amar incluso cuando el mundo parece caminar hacia el colapso. El mensaje no fue romántico; fue político en su sentido más amplio: resistir sin odio, y sin miedo… aquí, habría agitado con sutileza esa misma bandera blanca.

La presencia de Ricky Martin, ¡espectacular! Su aparición no fue nostalgia ni cameo —por breve que haya sido su participación—. El boricua interpretó apenas unas líneas de “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, claro, de Bad Bunny quien le  cedió el micrófono para que cantara una de las canciones de protesta más claras de su repertorio. Ahí se colocó el punto más incómodo del espectáculo: la gentrificación, el despojo silencioso, la transformación de territorios en mercancía. Puerto Rico, Ciudad de México, Miami, Los Ángeles. El mapa no necesita ser dibujado: el fenómeno es compartido, y ese fragmento caló hondo en toda América y el mundo. Sí, barrios enteros de América Latina,  de Estados Unidos y Europa viven hoy la misma tensión entre capital, identidad y territorio.

Y nada fue casual; todo ocurrió sin caer en excesos. Bad Bunny, vestidó de blanco, Ricky Martín, igual, y Lady Gaga, de azul, como el cielo pero con elegancia, sin estridencias, ni exentresidades, sin consignas explícitas, sin agendas impostadas. Fue una decisión estética y ética. No cruzar la línea de la decencia ni de la provocación gratuita, eso también es una forma de posicionarse. En tiempos de humanos creyendose animales o renegando; el domingo la mesura se volvió una acción disruptiva.

Bad Bunny no negó la complejidad de la política pública estadounidense ni caricaturizó sus dilemas. Entendió algo esencial: que la cultura puede abrir conversaciones donde la política solo levanta muros. “Juntos somos América”. Y esa frase, mostrada en el ovoide se convirtió en un sello historico, de respeto,  empatia y entendimiento, porque  Bad Bunny no gritó, ordenó. No señaló enemigos, propuso convivencia en una  América que puede ser homogénea, pero, es plural, mestiza y contradictoria

Lo ocurrido en el Super Bowl fue un festín latino, sí. Pero, sobre todo, fue una demostración de poder. De cómo el idioma, la música y la identidad pueden ocupar espacios con elegacia y nivel. No fue rebeldía; fue pertenencia, amor y disputa bien ganada.

En la intimidad… Durante la quinta emisión del programa Diálogos con Américo, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, subrayó la relevancia del discurso pronunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum el pasado 5 de febrero, en el marco del 109 Aniversario de la Constitución de 1917. Aseguró que se trata de un mensaje que permite dimensionar el sentido social de las reformas constitucionales y de las leyes secundarias impulsadas con el objetivo de recuperar la soberanía y el bienestar colectivo.

El mandatario destacó la importancia de conocer a fondo las 22 reformas constitucionales y las más de 50 modificaciones a leyes secundarias, al considerar que devuelven a la Constitución su vocación social.

En otro punto, Villarreal Anaya afirmó que la energía es la palanca del desarrollo en Tamaulipas. Recordó que el estado genera actualmente 8 mil 569 megawatts, de los cuales mil 722 provienen de fuentes limpias como la energía eólica. Añadió que existen condiciones para que la entidad retome el liderazgo nacional en este sector, con proyectos en gas, ciclo combinado, energía fotovoltaica y biocombustibles.

Destacó además la autorización de la Comisión Federal de Electricidad para la reclasificación de tarifas eléctricas en municipios como Güémez, Abasolo, El Mante, Padilla y González, beneficio que se reflejará en los recibos durante el próximo verano, así como el avance del programa de electrificación que permitirá llevar energía al 100 por ciento de los hogares tamaulipecos.

Diálogos con Américo, conducido por Héctor Cabrera, se transmite los domingos a las 18:00 horas a través del Sistema Estatal de Radio y Televisión Tamaulipas.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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