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Por David Castellanos
El Instituto Nacional Electoral (INE), entró a la recta final para elegir a los árbitros de las venideras elecciones estatales en Michoacan, Nayarit, Puebla y Tamaulipas. El INE, aún de Lorenzo Cordova Vianello, esta obligado a renovar las presidencias de los organismos públicos locales electorales (Ople), y la tiene difícil pues la designación debe ser con mucha delicadeza ya que ahora resulta los de la 4T confían menos en los organismos electoreros.

El INE, deberé elegir a los perfiles idóneos a tan ansiado puesto; deben ser personas lo más integras y honestas posible, transparentes y sumamente capaces para no dejarse amedrentar por los grupusculo políticos que siempre buscan jalar agua pa´su molino; el elegido como presidente de los institutos estatales electorales en las entidades mencionadas andará ganando unos nada despreciables 130 mil pesos mensuales.

Por ejemplo en Tamaulipas, desde el pasado mes de diciembre de 2018, Miguel Angel Chavez García, renunció a la presidencia del Consejo General del IETAM, y se abrió un nuevo procedimiento de designación que fue declarado desierto en primer instancia, por lo que tuvieron que asignar a María de los Ángeles Quintero Rentería, como presidenta provisional; pero ahora el INE, emitió una segunda convocatoria para ocupar esta presidencia del órgano electoral local en Tamaulipas para el periodo 2020-2027.

Lorenzo Cordova, y su gente, desde finales de 2019 han dedicado parte de su tiempo para depurar poco a poco a más de 50 aspirantes encargados de cumplir con los requisitos que establece la ley electoral; por lo que luego de someterlos a exámenes de conocimientos generales y específicos en cuatro áreas evaluables: Razonamiento verbal; razonamiento matemático; conocimiento del sistema político electoral, y del conocimiento de las funciones especificas del cargo. De los 50 aspirantes que presentaron el dichoso examen, por cierto, aplicado por el Centro Nacional de Evaluación (Ceneval), unicamente 20 siguieron en la posibilidad de continuar en su aspiración al cargo de presidente del IETAM. 

Estos aprobados, para continuar en la siguiente etapa se vieron obligados a elaborar un ensayo presencial, que implica dar respuesta a una moción seleccionada en base a dos propuestas presentadas por el Colegio de México (Colmex) a cada uno de los aspirantes, y entonces sin apoyo de ningún tipo de literatura, ni del internet, ni del tío Google, mucho menos del whatsApp u otra herramienta, en una hoja de texto debieron desarrollar argumetativamente el posicionamiento respecto a la moción planteada. 

Esto les fue evaluado por un grupo de investigadores del Instituto de Estudios Sociológicos del Colmex: a este ejercicio se le conoce como “simple, doble y triple ciego” porque cada evaluador desconoce la autoría del ensayo con la finalidad de evitar favoritismos; entonces como la canción, de los 20 que quedaban, de los 20 que quedaban, 11 se la persignaron y nadamás quedaron 9.

Anel Sánchez Johnson, Édgar Iván Arroyo Villarreal, Ernesto Rendón Aguilar, Juan José Guadalupe Ramos Charré, José Francisco Salazar Arteaga, Krisna Judith Villado Mejía, Ma. Elena Rodríguez Salazar, María Concepción Reyes Reyes y Silvio Brussolo González.

Sera el próximo 23 de enero del 2020, cuando el Instituto Nacional Electoral, elija de entre estos nueve “genios” a quién le dará el hueso del IETAM, pero antes, el viernes 10, tres grupos de consejeros del INE, entrevistaran a los geniesillos de los cuales, una tal Federica González (seudónimo), se encargó de hacer una pequeña ficha de cada uno:

Anel Sánchez Johnson: Su encargo más reciente fue al lado de los priístas Miguel Ángel Osorio Chong, cuando fue Secretario de Gobernación y con el Subsecretario de Población, Migración y Asuntos Religiosos, Humberto Roque Villanueva, quien le dio posesión como titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), tiempo en el que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), emitió diversas recomendaciones y expedientes a propósito de las severas violaciones a los derechos humanos que se cometieron en contra de quienes transitaron por el país y que tuvieron el infortunio de caer en los refugios de la COMAR.

Édgar Iván Arroyo Villarreal: En las varias ocasiones que ha anhelado el cargo, los del INE, los mismos que lo volverán a entrevistar, no lo han dejado llegar. Convocatorias van y convocatorias vienen, participa y nada. Hoy es encargado del despacho de la Dirección Ejecutiva de Asuntos Jurídicos Electorales, lo cual pudiera rescatarse.

Queda la incógnita de su renuncia como secretario ejecutivo, pues iba en una carrera ascendente, quizás le hizo falta malicia, pericia o hasta le pidieron el puesto. La regla no escrita de la disciplina institucional dicta que ante ello no queda más que aguantar.

Ernesto Rendón Aguilar: En marzo de 2019 fue tachado como no apto para presidir el IETAM, por lo que queda descartado. En más de una ocasión ha querido ser consejero y hasta ahora no se le ha hecho a pesar de su experiencia en el INE.

Juan José Guadalupe Ramos Charré: Es y ha sido el intocable en la Junta 01 de Tampico, donde ha asentado sus conocimientos y respaldos en el sistema electoral tamaulipeco. Inclusive, la actual mandamás del INE en este estado le da todo el apoyo incondicionalmente. Aun así, no deja de ser parte del sistema que se maneja al antojo de los intereses de los gobiernos en turno.

Es un soldado del Instituto Nacional Electoral.

José Francisco Salazar Arteaga: Actual Secretario Ejecutivo, tiene más de una década como funcionario del IETAM, nunca le cuadran las cuentas pues en su haber pesa la responsabilidad de haber expuesto a los siete consejeros electorales de la manera más vergonzosa, pues los obligó a que emitieran hasta 3 acuerdos respecto el Cómputo de la Elección de Diputados en el proceso electoral 2016-2017; con esto evidentemente incurrió en errores garrafales (voluntarios o involuntarios). No le fue suficiente con equivocarse en una ocasión sino que llevó al Consejo General al patético escenario de tener que emitir 3 Acuerdos respecto de dicho Cómputo para corregir uno tras otro sus zipizapes.

Krisna Judith Villado Mejía: Dicen que esta descartada por default –a menos que en cuestión de diez meses le nacieran dotes de administradora- dado que en el mes de marzo de 2019 fue catalogada (junto con otros) por todo el Consejo General del INE, como no apta para desempeñar el cargo de Presidenta del IETAM, lo que originó que el propio Instituto ratificara en el puesto a María de los Ángeles Quintero Rentería como Presidenta provisional.

Ma. Elena Rodríguez Salazar: Fue Consejera Presidenta del 15 Consejo Distrital Electoral con cabecera en Ciudad Victoria. La misma que le otorgó el triunfo al panista Arturo Soto Alemán, que ahora se ostenta como diputado local tras la elección del 2018-2019.

La misma, desde hace años va y viene como consejera local, tanto municipal como distrital en los procesos electorales; es decir, se conoce al dedillo el teje y maneje de lo que significa el sistema electoral hoy en día. Lo mismo puede interpretarse como experiencia o como complicidad del sistema.

María Concepción Reyes Reyes: ¡Qué decir! de la actual magistrada del Tribunal Electoral de Estado de Tamaulipas (Trieltam), también tiene cola que le pisen, sobre todo cuando de proteger a los suyos se trata. Si no, pregúntenle a la cuñada Yadira Esmeralda Rodríguez Sena, quien fungió en ese órgano jurisdiccional como secretaria auxiliar bajo la protección de la ahora aspirante a la Presidencia del IETAM. 

Desde el 2015 la Magistrada le ha puesto el ojo al organismo público local electoral (quiso ser consejera en la nueva era tras la reforma electoral del 2014). De ser elegida deberá correr a su hermano y a la cuñada, pues ambos gozan de las bondades y conveniencias de trabajar en ese tipo de organismos, ya que forman parte de la holgada nómina del IETAM. El primero (José Reyes Reyes) y la segunda (Rodríguez Sena), no deberían permanecer por aquello de los conflictos de interés que tanto se alejan de la política de austeridad que vivimos en estos tiempos.

Silvio Brussolo González: De este personaje dicen que tiene poco que ofrecer, ha sido en varias ocasiones aspirante a consejero electoral. Sueña con los más de 120 mil pesos mensuales y hasta ahora no se le ha hecho…

Así están las cosas… se tenia que decir.

Opinión

Operativo enjambre en Tamaulipas

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El nuevo fiscal anticorrupción en Tamaulipas, Andrés Norberto García Repper Favila, después de ser designado este jueves en una sesión del congreso del estado, dejó abierta la posibilidad de que se realice en esta entidad el “Operativo Enjambre”.

Se trata de una estrategia implementada en 2024, encabezada por el Secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch y que ha llevado a la detención de servidores públicos de diferentes nieles de gobierno e incluso a alcaldes de distintos municipios del país, principalmente del Estado de México, Michoacán y más recientemente el caso del alcalde de Tequila Jalisco.

El objetivo principal del Operativo Enjambre es desarticular redes criminales infiltradas en gobiernos locales, combatiendo la corrupción, la extorsión (cobro de piso), y los vínculos entre servidores públicos y grupos delictivos como el crimen organizado.

En Tamaulipas existen expedientes contra ex servidores públicos que están en proceso de investigación por diversos delitos.

El nuevo fiscal anticorrupción se comprometió a lo que dicen todos cuando llegan, a investigar parejo, sin filias ni fobias en la misma línea con la que ha actuado en estos temas la federación.

Pero aclaró que no se trata de dar palos de ciego, ni una cacería de brujas, dijo que se tiene que investigar con metodología y con ciencia.

Esperemos que cuando le lleguen nuevas denuncias por casos relacionados con corrupción y extorsión, realmente no le tiemble la mano, se integren los expedientes y  concluyan las investigaciones como mucha gente quiere que acaben, con los funcionarios corruptos y coludidos en la cárcel.

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Opinión

Evidentes abstenciones en el Congreso  

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No es común que la Suprema Corte voltee a ver hacia el norte sin que haya un litigio incómodo, una controversia constitucional o un expediente de por medio. Por eso, la firma de un convenio con la UAT, merece la pena detenerse, desconfiar un poco y luego analizar con cabeza fría.

La alianza entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), definitivamente  es el intento de la corte por recuperar su legitimidad social, claro, desde ese cambio extraño por “decreto presidencial”, se les perdió el respeto, y no podían seguir hablándose a sí misma desde el mármol; necesitaban bajar al territorio, a las aulas, a las regiones donde la justicia se vive —o se padece— todos los días.

Y por supuesto que debían elegir escuelas públicas de prestigio. La Universidad Autónoma de Tamaulipas, con todo y sus asegunes -como todas-  fue aceptada para jugar en las grandes ligas, y la idea universitaria de convertir el servicio social en una relación estructural con el Máximo Tribunal ¡ufff! Es como debutar con un golazo de chilena, así como los de Hugo Sánchez.

La apuesta por formar abogados que no solo sepan citar tesis aisladas, sino que entiendan cómo se construye una sentencia, cómo se procesa una denuncia y, sobre todo, cómo pesa la justicia cuando toca intereses reales.

El rector Dámaso Anaya Alvarado no vendió humo. Habló de visión institucional, y además, los datos respaldan el discurso: casi 200 estudiantes ya pasaron por instancias vinculadas a la Corte y otros 380 están en fila. En un estado como Tamaulipas, donde la ley suele llegar tarde o torcida, ese contacto temprano con la justicia constitucional puede marcar la diferencia entre el burócrata obediente y el jurista con criterio propio.

La presencia del ministro Irving Espinosa Betanzo y el respaldo explícito del presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, colocan este convenio en otra dimensión. La SCJN sabe que las universidades públicas son semilleros de legitimidad y la UAT si ya venía trabajando para seguir trascendiendo, esta firma le sienta en la mesa donde se toman las decisiones jurídicas del país.

En la intimidad… Mientras tanto, el poder se sigue acomodando con precisión.

La bancada de Morena y sus aliados en el Congreso local eligieron por mayoría a Andrés Norberto García-Repper Fávila como fiscal Anticorrupción, cerrando una pinza que comenzó en diciembre con la llegada de Jesús Govea Orozco a la Fiscalía General y se consolidó con la renovación del Poder Judicial encabezada por Tania Contreras tras la elección de 2025.

García Repper perdió la elección judicial, sí, incluso con acordeón en mano. Pero entendió algo que muchos no: en política no siempre gana el que llega primero, sino el que sabe esperar. Aceptó su lugar en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, se mantuvo dentro del sistema y aguardó su turno. Hoy cobra esa factura.

No es tamaulipeco, pero forma parte de un poderoso grupo político dentro del sistema tamaulipeco, además, demostró disciplina y paciencia, y ahora se gradúa como una pieza confiable para cerrar el círculo del poder en la entidad. 

Con Ejecutivo, Legislativo y ahora todo el andamiaje judicial alineado, Tamaulipas entra en una nueva etapa: la del control total. Aquí ya no se trata de equilibrios, sino de administración del poder. El opositor que quiera sobrevivir tendrá que ser, al menos, aceptable para el centro del país y para Palacio estatal.

El propio García Repper lo dejó claro, sin decirlo del todo:

“La Fiscalía Anticorrupción es un órgano técnico que investiga denuncias cuando las recibe; no es una instancia para persecuciones o cacerías de brujas”, podríamos creerle todo, la mitad o nada, pero, conociendo su retórica, fue bastante mesurado, y esa, es una buena señala para todos. 

En concreto:  habrá investigaciones, sí, pero con orden, con límites y con nombre y apellido bien medidos. En Tamaulipas, todo parece indicar que la justicia no será estridente. Será selectiva. Y eso, para bien o para mal, también es una definición de poder.

Las abstenciones lo dicen todo. 

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

Búsqueda de culpables y la ilusión de justicia

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El reciente suceso que marcó al proyecto del Tren Interoceánico tras el trágico
descarrilamiento del 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca parece haber encontrado
un blanco sencillo para las exigencias de respuesta inmediata: la detención de los
presuntos responsables, especialmente del conductor y del supervisor de turno.

La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que el tren circulaba a exceso
de velocidad —65 km/h en una curva donde la norma establece 50 km/h— y basó
gran parte de su dictamen en los datos recuperados de la “caja negra” y otros
peritajes técnicos. Con ello, se detuvo primero al maquinista y después al jefe de
despachadores, quienes ahora enfrentan cargos por homicidio y lesiones
culposas, además de haber sido vinculados a proceso con prisión preventiva.

Para muchos, la pronta acción de la FGR y el respaldo público de la presidenta de
la República buscan transmitir una idea de justicia eficaz y transparente. La
versión oficial insiste en que las conclusiones son producto de peritajes científicos
y que la evidencia apunta al factor humano como detonante directo del accidente.

El exceso de velocidad es una constante que coincide entre las personas
sobrevivientes y quienes llegaron a ayudar a los heridos, de igual forma respecto a
las suposiciones de fallas técnicas graves en la infraestructura y el sistema de
frenado del tren han sido descartadas.

Sin embargo, alrededor de este enfoque de “culpabilidad individual” han florecido
críticas de periodistas, analistas y actores políticos que señalan riesgos de
simplificar la lectura de los hechos. Algunos sectores, como legisladores de la
oposición, han señalado que la detención de los conductores podría convertirse en
un “chivo expiatorio” si no se investiga de fondo el entramado que posibilitó el
accidente, desde la construcción de la infraestructura hasta su operación. El
proyecto del Tren Interoceánico no solo fue una obra emblemática para la
administración federal, sino también un despliegue de contratos, obras y
decisiones políticas complejas que ya habían sido cuestionadas antes del
siniestro.

Diversos reportes y análisis periodísticos han recordado que la Auditoría Superior
de la Federación (ASF) ya había señalado irregularidades y deficiencias técnicas
en tramos de la línea antes del accidente, incluyendo falta de estudios adecuados,
posibles omisiones en los diseños y preocupaciones sobre la geometría de la vía
en zonas críticas como las curvas pronunciadas de Nizanda. Más allá de la
velocidad del tren, estas observaciones ponen en tela de juicio si el diseño y la
supervisión técnica de las obras se hicieron conforme a las normas ferroviarias
actuales.

Las voces de sobrevivientes y testigos coinciden con la versión oficial, pero
también subraya el hecho de que este acontecimiento sugiere fallas en protocolos
de seguridad y advertencia, mismos que uno de los detenidos señala no haber
recibido la capacitación para ejecutarlos. El hecho de que el tren operara sin
seguro para pasajeros durante su primer año de funcionamiento ha sido otra pieza
controversial en el análisis público.

En este cruce de versiones hay una tensión evidente entre obtener respuestas
rápidas y asumir una investigación compleja que busque responsabilidades en
múltiples niveles. Detener al conductor y al supervisor puede ser parte del proceso
de justicia, sobre todo si efectivamente hubo negligencia humana directa. No
obstante, ¿es esta práctica suficiente para que pueda hablarse de un proceso
justo en sentido amplio? La justicia no solo se mide por cuántas detenciones se
realizan, sino por la profundidad y alcance de las investigaciones que permitan
identificar todas las causas —técnicas, administrativas y estructurales— que
pudieron haber contribuido al accidente.

Si el foco se limita a los operadores sin atender otras fallas previamente señaladas
desde el diseño, supervisión y administración del tren, se corre el riesgo de que la
responsabilidad final recaiga desproporcionadamente sobre individuos y no sobre
el sistema que también fue partícipe del accidente. Esto podría traducirse en la
impunidad, por lo que más allá de la detención del conductor, lo que se requiere
para que haya justicia verdadera es un proceso integral y transparente, que
examine tanto el actuar humano como las condiciones materiales y organizativas
que permitieron la tragedia.

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Opinión

ALV con la COMAPA SUR

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En el sur de Tamaulipas hay problemas que no admiten maquillaje ni discursos cómodos. Los socavones son uno de ellos. No se negocian con la retórica ni se posponen con boletines. Están ahí, abriéndose paso bajo calles, avenidas y colonias enteras, recordándonos que durante décadas se dejó envejecer una infraestructura vital hasta llevarla al límite.

A ver. Sin rodeos: todo el crédito del avance es para el gobernador Américo Villarreal Anaya. No porque el problema haya desaparecido —sería falso afirmarlo— sino porque, frente a la adversidad técnica, financiera y política, decidió respaldar a la actual administración de la COMAPA Sur cuando lo fácil era soltarla y convertirla en chivo expiatorio, y eso que motivos y cuadros había de sobra.

Los números no mienten. Durante 2025, la COMAPA Zona Sur destinó 218.4 millones de pesos a la atención de 268 socavones en la zona conurbada. No fue una decisión estética ni electoral, fue una reorientación forzada por la realidad: el subsuelo colapsando representa un riesgo directo para la vida de las personas. De esos hundimientos, 122 se localizaron en Tampico y 146 en Ciudad Madero. Se atendieron 74 en Tampico (64.3%) y 94 en Madero (60.6%). Incluso, entre el 21 y el 27 de enero, aparecieron dos más, como recordatorio de que el problema sigue vivo.

Atender socavones implicó sacrificar otras obras. Recursos que estaban previstos para redes hidráulicas, distribución y pavimentación tuvieron que canalizarse a tapar literalmente los hoyos del pasado. Esa es la parte incómoda que pocos quieren decir: gobernar también es elegir qué se deja de hacer para evitar una tragedia mayor.

Y aun así, en medio de ese escenario adverso, la COMAPA Sur cerró 2025 con un dato que rompe inercias históricas: 26.5 kilómetros de drenaje sanitario instalados, cuando el promedio anual de administraciones anteriores rondaba apenas los cinco kilómetros. No es un milagro. Es gestión bajo presión.

La gerencia general del organismo, ha sido claro al señalar que estos resultados se explican por una reorganización operativa en una red con más de medio siglo de antigüedad. Priorizar los socavones fue una decisión de seguridad comunitaria, no de lucimiento personal.

Todo esto se informa, además, a horas de un corte programado en el suministro de agua potable, que afectará a más de cien colonias de Tampico y Ciudad Madero a partir de las 20:00 horas de este sábado, con restablecimiento paulatino el domingo. La molestia ciudadana es comprensible. Pero también lo es la necesidad de intervenir un sistema que ya no soporta parches improvisados.

Aquí está el punto central: sin respaldo político, la COMAPA Sur no habría tenido margen para reorientar recursos ni para sostener decisiones impopulares pero necesarias. Américo Villarreal entendió que gobernar no siempre da aplausos inmediatos, pero sí evita desgracias futuras. Y eso, en estos tiempos, no es menor.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas dio ayer una señal de estabilidad institucional. La Asamblea Universitaria aprobó el presupuesto para el ejercicio 2026, presentado por el rector Dámaso Anaya Alvarado, tras haber sido previamente analizado y avalado por el Honorable Patronato Universitario.

Con fundamento en el artículo 30, fracción VIII, del Estatuto Orgánico de la UAT, el rector expuso ante el pleno el proyecto de ingresos y egresos, subrayando que se trata de una herramienta central para la conducción ordenada de la vida universitaria, bajo criterios de transparencia, rendición de cuentas, equilibrio presupuestal y apego a la normatividad.

Tras el análisis y la deliberación correspondientes, la Asamblea refrendó su respaldo a la planeación financiera, avalando decisiones orientadas al desarrollo institucional. En su mensaje, Dámaso Anaya destacó que el crecimiento de la UAT ha sido gradual y ordenado: primero en infraestructura, luego en matrícula y, actualmente, con un énfasis claro en el posgrado, la investigación y la producción académica.

La planeación aprobada permitirá atender el crecimiento sostenido de la comunidad estudiantil, mejorar las condiciones de enseñanza y fortalecer la vinculación con los sectores productivos y los distintos niveles de gobierno.

La sesión fue presidida por el rector y contó con la participación de integrantes del gabinete de Rectoría, directores, docentes y estudiantes asambleístas de las 26 dependencias académicas de la UAT, con presencia de las zonas sur, centro y norte del estado, tanto de manera presencial como a distancia. Una fotografía de orden financiero en tiempos donde no sobra.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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