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David Ed Castellanos Terán
@dect1608

El amago de la desaparición de Poderes en las entidades de Guanajuato y Tamaulipas, gobernadas por el conservadurismo emergido desde El Vaticano, es una estrategia política excesiva del presidente Andrés  Manuel López Obrador a través de sus caballeros cristianos afiliados a Morena.

Usar ese instrumento es de lo más peligroso y desde luego representa una amenaza para la estabilidad política del país, que lejos de ayudar a remediar la problemática señalada -la violencia- desataría un estallido social y agravaría los conflictos. “No ayudaría a remediar los problemas sino a agravarlos”, dijo en entrevista vía telefónica el doctor José Florencio Fernández Santillán, politólogo y profesor en Ciencias Políticas del Tec de Monterrey, Campus Ciudad de México, y de la Universidad Autónoma Metropolitana, en Xochimilco.

Guanajuato, quizás más papista que el Papa Francisco, y Tamaulipas, gobernado por un político hasta más guadalupano que tamaulipeco, son los blancos de la embestida política cuatro transformadora con tintes de un fecundado régimen populista, esto desde el punto de vista de la política internacional que maneja el doctor Fernández Santillán.

“Lo que ha mostrado en realidad es que está concentrando el poder descaradamente en su persona, eso lo hace ver como un líder populista, y está en la lista de los populismos latinoamericanos, donde están los gobiernos como los de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y como lo fueron en su momento los Kirchner, en Argentina, y Lula da Silva y Dilma Rousseff, en Brasil”.

El populismo que ahora se vislumbra con esta jugarreta política que trastoca la democracia mexicana, sin duda es la declaratoria de guerra a una  posible alianza Acción Nacional-Movimiento Ciudadano, que sería más peligrosa que cualquier intento y aventurada invasión extranjera.

No se trata de violencia como lo justifican los Senadores de Morena, si eso fuera, el estado de Morelos, estaría en la lista de las entidades prospecto para la desaparición de Poderes, pero como es gobernada por el Partido Encuentro Social, que hizo alianza con los morenistas para llevar al tabasqueño a la presidencia, no es tema; lo que ahora se cuaja en el jabonoso piso de la Cámara Alta, es el inicio del cambio de régimen prometido.

El autor del libro “Populismo, Democracia y Globalización”, José Florencio Fernández Santillán, refiere que esto es un exceso del presidente, pues señala selectivamente a qué entidades y gobernadores golpear con su mayoría legislativa.

Para que quede claro: el ex presidente Enrique Peña Nieto dejó un país sumido en la corrupción, inseguridad y constituido por 32 entidades federativas, y a un año del régimen Lopezobradorista, México está por desaparecer los poderes en al menos tres Estados, para dar entrada a todo el poder centralista y magnánimo de un sólo hombre, como se pudo ver en la ceremonia del Grito de Independencia.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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