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Cuando estaba en la escuela primaria (no hace mucho por cierto), en la clase de historia mis maestras me decían que México era un país pacífico, cero conflictivo, ni agresor. Aunque en aquel entonces se hacía mucho énfasis en uno de los enfrentamientos contra una nación extranjera, la Guerra México-Americana cuando entre 1846 y 1848 el vecino del norte nos despojó de más de la mitad del territorio; otro conflicto belicoso fue la invasión española en Tamaulipas, allá por 1829, batalla que dio origen al himno nacional, pero los historiadores poco han explicado a detalle para que deje de verse como un capítulo de poca monta.

Ante las guerras y las crisis de los siglos pasados y a punto de terminar la segunda década del Siglo XXI, siguen viendo a México como una nación amigable a los ojos del mundo entero, sin embargo, aunque no lo quieran ver muchos, la nación lleva más de diez años en guerra interna, la guerra contra el narcotráfico, lo que para otras naciones es una pelea entre bandas.

Grupos criminales o bandas, como les quieran llamar, el caso es que han generado mucho dolor por todo el país, el estado de Tamaulipas, ha sido de los más dañados, lo han puesto al borde del cataclismo, sí, ha colapsado pero sigue con vida y en lo que va de la administración del gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, iniciada en octubre de 2016, suman ya 25 detenciones de objetivos prioritarios, entre los que destacan.

1. Juan Pablo N, alias “El Oaxaco” o “Bravo 1”, líder del grupo fundado por Heriberto Lazcano, capturado el 20 de enero de 2017 en Reynosa en posesión de armas, cargadores, cartuchos y 5 kilogramos de mariguana. Vinculado a secuestro, extorsión y homicidio. Su área de operación era esencialmente Ciudad Victoria. Detenido por elementos de la Marina Armada de México.

2. Once días después, José Luis N, alias “El Cano”, también relacionado con los fundados por El Lazca; pero este chaval murió el 3 de febrero de 2017, tres días después de haber sido detenido e ingresado al Centro de Ejecución de Sanciones de Ciudad Victoria. Fue ejecutado por grupos rivales. Su operatividad era en la capital tamaulipeca, se relacionó con homicidios, secuestros, extorsiones y robos. Su banda, de alrededor de 10 personas, fue detenida y desmantelada el 31 de enero.

3. ¡ufff de los más polémicos!, Juan Manuel N, alias “Comandante Toro”, líder del Cártel en la región de Reynosa y Río Bravo. Fue abatido en una situación controversial con elementos de la Marina Armada de México, cuando era perseguido en la zona de Reynosa. Con su muerte se abrió una disputa interna por el control del grupo y los negocios que involucraban diversas actividades que lindaban entre los delitos del fuero común pero en especial casos relacionados al delito federal.

4. Don “Pancho Carreón” Francisco N, fue abatido durante un enfrentamiento con elementos de la SEMAR en la carretera Llera de Canales a Ciudad Victoria, el pasado 22 de abril de 2017, fue líder de la última letra en la región Mante-Ciudad Victoria. Señalado de operar múltiples delitos, entre ellos el de extorsión, secuestro, trasiego de drogas y robo de combustible. Ya manejaba un negocio diferente a los anteriores.

5. En el verano de 2017, específicamente el 10 de junio, Francisco N, alias “Tom el Cabezón”, líder del grupo al que pertenece Mazinger (la caricatura), en la región Mante-Xicoténcatl. Fue asesinado por grupos rivales el mismo día que fue detenido e ingresado al Centro de Ejecución de Sanciones de Ciudad Victoria. Operaba secuestro y extorsión.

¿Ya se dieron cuenta que en el CEDES se están cobrando altas facturas?, aún no llegamos al conteo del primer año de gobierno y los nombres arriba escritos son más que interesantes en la historia de la guerra tamaulipeca que impacta en todo México.

Entonces seguimos …

6. El 2 de julio de 2017, Ernesto N, alias “El Marro”, perteneciente a la corriente de Heriberto Lazcano, con operación en la región sur Mante, fue detenido por extorsión, privación ilegal de la libertad y asociación delictuosa. Es hijo de un líder cañero de la zona de Mante; historias como éstas hay muchas en el país, sobre todo en entidades como Tamaulipas, donde muchos prefieren el sicariato que inmiscuirse en el ámbito académico profesional.

7. Tocó el turno a Ricardo N, alias “El Calo”, un 13 de septiembre de 2017 fue abatido durante un operativo en el que se iba cumplir su orden de aprehensión. Se le aseguraron armas largas, cargadores, cartuchos y sustancias con las características de mariguana y cocaína. Siempre estuvo relacionado con extorsión, secuestro y homicidio, identificado como líder de la última letra en la región Mante-Xicoténcatl, tras la muerte de su hermano Francisco.

8. Daniel N, “El Arqui”, líder de una de las células de traficantes de drogas conocidas como La Vieja Guardia, fue detenido el 30 de septiembre de 2017 en Matamoros, por personal de la Marina Armada de México. Su área de operación Ciudad Victoria en extorsión, secuestro y trasiego de drogas. Se movió hacia Matamoros, luego de que varios objetivos delincuenciales murieron o fueron detenidos y aprovechó para expandirse.

9. El 17 de noviembre de 2017, Martiniano de Jesús N, alias “El Pata de Queso”, líder regional de la letra en San Fernando. Fue detenido por personal de la Policía Federal en un hospital. Murió días después por complicaciones de salud. Se le señala de ser responsable de la coordinación de la masacre de 72 migrantes en agosto de 2010 y de tener participación en el homicidio de la activista Miriam Rodríguez Martínez, cometido en mayo de 2017. También vinculado a privaciones de la libertad, violación, homicidios y tráfico de drogas.

10. Doña Ana Isabel N, lideresa del Noreste para la región de Nuevo Laredo. Hermana del Z40, fue detenida el 28 de noviembre de 2017 en Nuevo Laredo, por el delito de secuestro. Llevada a una prisión federal femenil en el estado de Morelos.

11. Ya en la temporada navideña, el 8 de diciembre de 2017, Jorge Luis N, alias “Águila 7”, líder de la letra, es señalado de secuestro y homicidios, así como de extorsión a comercios y transporte, con área de operación en Ciudad Victoria. Está detenido en una prisión federal.

¡La segunda mujer y año nuevo!

12. Sofía del Carmen N, sobrina del Z40 y de Ana, fue detenida por el homicidio del delegado de la PGJT en Nuevo Laredo y otros cuatro servidores públicos de esa dependencia el 12 de enero de 2018, era lideresa del CDN. Señalada de operar prostíbulos y centros nocturnos, además de ordenar acciones relacionadas con secuestros, extorsión y trata de personas en esa ciudad fronteriza. Actualmente está  internada en una prisión federal femenil también en el estado de Morelos.

13. Igualmente en el primer mes de 2018, el 28 de enero, Humberto o Steven N, alias “El Comandante Betito” o “Betillo”, líder del Golfo, quien pretendía tomar control del grupo y de los negocios tras la muerte de el Comandante Toro, quien era su tío. Fue abatido por Fuerzas Federales en Reynosa.

14. Capturado el 20 de marzo de 2018. Luis Alberto N, alias el “M28″ o  “Pelonchas”, líder del Cártel en Tamaulipas, se les atribuye la responsabilidad de actos de violencia en los municipios de Reynosa y Río Bravo por la presunta disputa del control de actividades ilícitas

15. 28 de abril de 2018, José Víctor N, alias “El Chore” o “El Chorejas”, jefe de plaza en la región de Hidalgo. Relacionado con secuestro y extorsión en Ciudad Victoria, Santa Engracia y Padilla. Detenido cuando viajaba a Monterrey en un autobús.

16. Otro señalado de liderar a un grupo de extorsión a comercios y distribuidoras, es Pedro N, alias “El ingeniero”, detenido el 14 de junio de 2018.

17. También detenido pero el 15 de junio de 2018, es Daniel Andrés N, alias “El Dany”, vinculado a la extorsión a transportistas en la región de Mante.

18. Luego de ser señalados de haber cometido secuestros, homicidios y extorsión a comercios y distribuidoras de productos, y luego de estar en la prisión de Naranjos, Veracruz, el 16 de junio de 2018, Juan Carlos N, alias “El Chilango” y uno más conocido como el “Pijuy”, ambos integrantes de la Vieja Escuela en la región Mante-Xicoténcatl, fueron abatidos en una situación de riesgo con policías estatales.

19. Para el 30 de junio de 2018, Luis Miguel N, alías “El Flaco Sierra”, jefe de plaza del cártel para la zona de Miguel Alemán y Ciudad Camargo, fue detenido en Reynosa por elementos de la Agencia de Investigación Criminal y el Ejército Mexicano. Era considerado en la lista de objetivos dentro del Programa Seguridad y Prosperidad acordado entre el Gobierno de Tamaulipas y 7 agencias federales de seguridad de Estados Unidos. El Gobierno tamaulipeco ofreció una recompensa por su localización. Estaba dentro de la lista de los más buscados.

20. El 2 de agosto de 2018, Víctor Manuel N, alias “Pantera 16”, catalogado como uno de los más buscados en Tamaulipas y considerado como jefe regional de un grupo poderoso del cártel en los municipios de Aldama, Soto La Marina y Abasolo, ubicados en la zona Costa Sur, y por quien el gobierno tamaulipeco ofreció una recompensa de 2 millones de pesos por su localización. Fue detenido por elementos de la Policía Federal de Investigación y llevado al penal de Ciudad Victoria

21. ¡Detenido! Heriberto N, alias “El Bazán”, vinculado al delito de extorsión, puso pausa a su corrido el 14 de agosto.

22. A Juan Diego N, alias «El Narizón»  se le ejecutó una orden de aprehensión por los delitos de asociación delictuosa y extorsión en el municipio de Apodaca. La Carpeta Procesal: es la CP/0026/2018, siendo juez de Control de la segunda región judicial de Tamaulipas, quien otorgó orden de aprehensión y contribuyó a su captura el 4 de agosto.

23. Para el 16 de agosto, detuvieron en Matamoros a Emiliano N, alias «el jumex», jefe de la plaza del CDG en Cd. Victoria, él también está relacionado con la columna armada del cártel en Hidalgo Tamaulipas, quienes participaron en la colocación de carros bomba y además algunas veces firmaron como «columna armada Alberto Carrera Torres -división Victoria

24. Apenas hace unos días, el pasado 19 de octubre de 2018, Petronilo N, alias el “Panilo”, fue detenido por elementos del Ejército Mexicano en el Fraccionamiento Paseo Residencial, en el municipio de Matamoros, es identificado como jefe operativo de una facción del cártel en Reynosa y colaborador cercano de Alfredo Cárdenas, quien es sobrino de Osiel Cárdenas.

25. Dos días antes de que iniciara la Consulta Ciudadana del Aeropuerto Internacional de México, a Juan Alfonso N, alias el “Gafe”, la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, le ejecutó una orden de aprehensión por los delitos de extorsión y asociación delictuosa. Cabe destacar que el imputado, es el sexto de los individuos capturados este año, que se encontraban en la lista de los más buscados por el Gobierno del Estado.

No, no son hermanos, algunos son familiares pero no todos, así que cuidando, protegiendo y avalando sus derechos humanos, omitimos sus apellidos por eso todos son “N”, como ciudadanos que también tienen derechos.

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Opinión

Vivir como mujer

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
Abro el libro “Un himno a la vida” escrito por Gisèle Pelicot y su escritora fantasma Judith Perrignon, la primera página describe un día común para una mujer en familia, quien prepara la ropa, la cena y todo para recibir y cuidar de su marido.

Esta escena parece ordinaria, quizás idílica para algunos, pero se torna cada vez más turbia cuando conocemos los hechos, su marido es un criminal y atroz violador que durante décadas se ha encargado de dormir a su mujer noche tras noche y ocasionarle severos daños físicos, mentales y emocionales.

Su historia se volvió un símbolo para Francia y después para el mundo, pues su caso aunque parecía inverosímil al momento de hacerse público, era el reflejo de una sociedad adormecida que nunca dijo nada ante claras señales de alarma y tristemente retrata muchos horrores que hoy en día siguen presentes, primero el terror de millones de mujeres que no están a salvo en sus hogares, segundo el descubrimiento al miedo en medio de los círculos más cercanos que deberían ser sinónimo de seguridad y respaldo, tercero la misoginia que sigue latente pese a múltiples leyes que busquen el cuidado y procuración de la igualdad y quinto los actos de violencia históricos que pueden desencadenar abusos aún mayores.

En pleno marzo, mientras se conmemora el Día Internacional de la Mujer, aún hay múltiples crímenes sin atención oportuna, en México al menos el 70% de mujeres ha sido víctima de algún tipo de violencia. Entre 9 y 10 mujeres son asesinadas en el país cada día, pero solo 2 de cada uno de estos casos se investiga como feminicidio.

La virtualidad tampoco es segura, pues la exposición también da pie a una mayor violencia, al menos en 2024, más de 10 millones de mujeres sufrieron ciberacoso y ni hablar de los derechos vulnerados de las infancias que hacen que menores de edad sean forzadas al matrimonio, no tengan acceso a educación o peor aún, se conviertan en madres al ser víctimas de abuso sexual perpetrado por cuidadores o familiares cercanos.
En medio de panoramas que no son distintos al nuestro en otros países, conocer la historia de mujeres como Gisèle Pelicot es también un símbolo de esperanza, pues en algunos casos existe la justicia, quizás también por el impacto y lo mediático de su situación, sin embargo, su narrativa se repite en distintas partes del mundo, donde las mujeres siguen siendo invisibilizadas, con una voluntad limitada, aunque las leyes dicten lo contrario.

Y en otras partes del mundo o incluso en este lado, las leyes o los usos y costumbres de la región sobrepasan la voluntad, coartando los derechos humanos como si el género fuese razón suficiente para modificar la vida al antojo y consideración de otros.  Porque sí, hemos tenido avances notables si se comparan con las limitaciones de la historia, pero quedan múltiples deudas pendientes en la participación laboral, la procuración de justicia y la igualdad en los cuidados del

hogar.

Vivir como mujer no implica que tengamos que encasillar nuestros deseos e ilusiones bajo un papel u otro, tampoco se trata de señalar o responsabilizar a otras mujeres con una carga o rol en particular, sino de permitir que cada una avance bajo sus propias decisiones y celebrar los pasos que desde cada trinchera nos permitamos otorgar.

La labor no es de una, es de todas y no requiere de identificarnos como feminista o una corriente particular, requiere de valentía para no callarnos ante la violencia e injusticia, requiere de coraje, sororidad y apoyo constante.

Este 8M conmemoramos años de lucha, pero también reconocemos a víctimas, alzamos la voz pidiendo justicia por cada una de las mujeres desaparecidas y que la ley caiga con fuerza sobre violadores y feminicidas, protejamos a las personas bajo el mismo rigor con el que cuidamos edificios y paredes y busquemos nuevas formas de contar las historias que nos recuerdan que hay múltiples formas de vivir la vida y roles bajo los que cabemos todas, siempre y cuando sea por elección y no una imposición.

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Opinión

Pinchis pantallas

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La discusión que ahora impulsa la Secretaría de Educación Pública junto con las autoridades educativas de los 32 estados del país con relación a regular el uso del celular en las escuelas. No se trata de una ocurrencia morenista —perdón, quise decir moralista— ni de una nostalgia por el pizarrón y la libreta. Se trata, según advierte el secretario de Educación de Tamaulipas, Miguel Ángel Valdez García, de una decisión basada en evidencia científica que empieza a mostrar algo incómodo: los dispositivos móviles están provocando más malestar que bienestar en la salud emocional de niñas, niños y adolescentes.

Durante años repetimos la misma frase: la tecnología llegó para quedarse. Y es verdad. Pero lo que no dijimos —o preferimos ignorar— es que también llegó para quedarse dentro de la cabeza de los indefensos niños.

El dato es brutal. Un estudiante mexicano menor de 16 años pasa en promedio nueve horas al día navegando en internet. Nueve horas. Más tiempo del que dedica a dormir en algunos casos, más tiempo del que pasa con su familia, más tiempo del que dedica a la escuela.

No es solo el tiempo. Es lo que ocurre dentro de esas horas.

La red no tiene recreo, no tiene prefectos, no tiene timbre de salida. Tampoco tiene filtros parentales efectivos cuando la realidad es que muchos padres trabajan todo el día y los docentes apenas pueden contener el aula física, mucho menos el universo digital.

Así, mientras creemos que nuestros hijos están “aprendiendo”, en realidad están siendo educados por algoritmos.

Y los algoritmos no enseñan valores. Enseñan dependencia.

Por eso el debate que hoy se abre en México ya se resolvió en gran parte del mundo. Al menos 70 países han prohibido el uso de teléfonos celulares en las escuelas, algunos desde primaria hasta el último grado de preparatoria. No porque odien la tecnología, sino porque entendieron algo fundamental: la infancia necesita silencio cognitivo para aprender.

El cerebro humano no fue diseñado para saltar de un video de TikTok a una clase de matemáticas en menos de cinco segundos.

En Australia incluso se discute algo que hace apenas unos años habría parecido imposible: impedir el acceso a redes sociales a menores de 16 años. Ni Instagram, ni TikTok, ni Facebook. No como censura, sino como una barrera de salud pública.

Porque el problema no es la tecnología. El problema es la ausencia de límites.

La escuela debería ser uno de esos límites.

No para negar el mundo digital, sino para enseñarle a una generación que la realidad no se mide en likes ni en reproducciones. Que el conocimiento profundo no llega en un video de 30 segundos. Y que el silencio —ese bien escaso en la era del scroll infinito— sigue siendo una de las mejores herramientas para pensar.

La discusión que México está iniciando es necesaria. Pero también es incómoda, porque obliga a reconocer que los adultos hemos sido cómplices del problema.

Compramos celulares cada vez más caros para niños cada vez más pequeños. Celebramos que “le saben mucho a la tecnología”. Y después nos sorprendemos cuando no pueden concentrarse diez minutos en un libro.

Regular el uso del celular en las escuelas no resolverá todo. Pero puede ser el primer paso para recuperar algo que estamos perdiendo sin darnos cuenta: la capacidad de atención de toda una generación.

Y eso, en el largo plazo, es un asunto de salud pública, de educación… y de futuro.

En la intimidad… Mientras el debate nacional gira en torno a la salud mental de los jóvenes y al impacto de la tecnología en su desarrollo, en el sur de Tamaulipas ocurre algo que merece atención por razones muy distintas: la Universidad Autónoma de Tamaulipas está intentando devolverle a la formación médica algo que también se estaba perdiendo: el contacto real con las personas.

El rector Dámaso Anaya Alvarado impulsa desde la Facultad de Medicina de Tampico un modelo que combina dos necesidades urgentes: formar mejor a los futuros médicos y ofrecer atención especializada accesible a la población.

No es poca cosa.

Durante décadas la formación médica en muchas universidades del país quedó atrapada entre la teoría y la burocracia hospitalaria. Mucho conocimiento en el aula, pero pocas oportunidades de contacto clínico real en etapas tempranas.

El modelo que se está implementando en el Centro Universitario Sur busca corregir esa brecha. Estudiantes de medicina participan en procesos de atención bajo la supervisión de especialistas certificados, lo que permite que el aprendizaje no se limite a los libros, sino que se construya frente al paciente.

Cardiología, neurología, ginecología, dermatología y nutrición son algunas de las especialidades que ya operan dentro de este esquema. Y el proyecto contempla ampliarse a pediatría, traumatología y cirugía conforme avance el programa.

Pero quizá el dato más importante no está en el catálogo médico, sino en el costo.

Las consultas oscilan entre 100 y 300 pesos, una cifra que en tiempos donde una consulta privada puede superar fácilmente los mil pesos, representa un alivio tangible para muchas familias.

En algunos casos, como el control prenatal, la consulta incluso se ofrece de manera gratuita, un gesto que no solo tiene impacto social, sino también académico: permite a los futuros médicos entender que la medicina no es únicamente una profesión, sino una responsabilidad pública.

Quien esté interesado puede solicitar información o agendar una cita en el teléfono 833 241 2000, extensión 3314.

En tiempos donde abundan las malas noticias, conviene decirlo con claridad: cuando una universidad logra que el conocimiento se convierta en servicio, gana la sociedad entera.

Y esa, aunque a veces pase desapercibida, también es una forma de transformación.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

Existen otros caminos más allá de la violencia

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En tiempos donde la violencia ocupa los titulares y marca el ritmo de la
conversación pública, resulta urgente detenernos a pensar qué tipo de mundo
estamos construyendo. México atraviesa una crisis persistente de seguridad,
desapariciones y fracturas sociales. Al mismo tiempo, el escenario internacional
vuelve a tensarse con los recientes ataques de Estados Unidos contra Irán, una
escalada que amenaza con profundizar la lógica de la guerra como respuesta
automática al conflicto. En ambos casos, la violencia se presenta como inevitable.
Pero no lo es.
La filósofa Judith Butler ha insistido en que la violencia no solo se expresa en el
acto físico, sino también en los marcos que determinan qué vidas son lloradas y
cuáles no. Cuando normalizamos la guerra o justificamos la militarización bajo el
argumento de la seguridad, aceptamos implícitamente que hay vidas
prescindibles. Esa lógica atraviesa fronteras: desde los barrios mexicanos
marcados por la presencia del crimen organizado y la militarización, hasta las
ciudades de Medio Oriente convertidas en tablero geopolítico.
En México, la estrategia centrada en el uso de la fuerza no ha logrado devolver la
paz. Décadas de confrontación armada han dejado miles de víctimas,
comunidades desplazadas y una sensación de miedo cotidiano. En el ámbito
internacional, la repetición de bombardeos y represalias —como los
protagonizados por Estados Unidos e Irán— refuerza un mensaje peligroso: que la
violencia es el único lenguaje que los Estados comprenden.
Sin embargo, hay otros caminos. Butler y otros pensadores contemporáneos han
propuesto la construcción de “espacios de paz”: ámbitos donde la vulnerabilidad
compartida se convierta en punto de partida para el diálogo y la reconstrucción del
tejido social. Estos espacios no son ingenuos ni abstractos; son prácticas
concretas que buscan desactivar la lógica del enemigo.
Un ejemplo significativo es el proceso de paz en Colombia tras el acuerdo entre el
Estado y las FARC en 2016. Aunque imperfecto y aún en disputa, permitió reducir
la intensidad del conflicto armado y abrir mecanismos de justicia transicional
donde las víctimas ocuparon el centro. Otro caso es el de Irlanda del Norte, donde
el Acuerdo del Viernes Santo en 1998 demostró que décadas de violencia sectaria
podían transformarse mediante negociación política, reconocimiento mutuo y
participación ciudadana.
Estos procesos no borraron el dolor ni eliminaron por completo las tensiones, pero
evidenciaron algo fundamental: la paz no surge de la aniquilación del adversario,
sino del reconocimiento de su humanidad. En México, experiencias locales de

justicia restaurativa, colectivos de búsqueda y redes comunitarias de cuidado
muestran que la sociedad civil puede abrir grietas en el muro de la violencia. Son
esfuerzos pequeños frente a la magnitud del problema, pero encarnan una ética
distinta: la de la interdependencia.
Hablar de espacios de paz implica también cuestionar el lenguaje que utilizamos.
Cuando aceptamos términos como “daños colaterales” o “guerra necesaria”,
desdibujamos el sufrimiento real de personas concretas. Butler propone que
ampliemos el marco de lo que consideramos digno de duelo. Si cada vida cuenta,
entonces cada muerte es una herida colectiva que nos obliga a buscar
alternativas.
No se trata de negar los riesgos ni de idealizar el diálogo. Se trata de reconocer
que la violencia sostenida solo produce más violencia. En México hemos permitido
que durante décadas se desvié la atención con ataques constantes al crimen y
solo se ha generado más crimen, cuando quizás deberíamos priorizar la
educación, la prevención y sobre todo el fortalecimiento de espacios comunitarios,
pues desde el encuentro con otros podemos crear empatía que disminuya los
puntos de riesgo, principalmente en niñez y juventudes.
La historia demuestra que la paz es frágil, pero posible. En medio de la
incertidumbre, cuando parece que la guerra y el miedo dominan el horizonte,
debemos recordar que la esperanza también es una forma de resistencia. Porque,
incluso en los tiempos más oscuros, no nos pueden quitar la esperanza.

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Opinión

David Ed Castellanos Terán@dect1608

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¡Uuuuurrrgeeee!

En un país donde el centralismo sigue siendo el rey indiscutible, las regiones periféricas como la nuestra en el Golfo de México luchan por no ser solo un apéndice olvidado de la Ciudad de México. Tamaulipas, con su vibrante zona metropolitana de Tampico-Madero-Altamira, y el norte de Veracruz, con polos como Poza Rica, Tuxpan y Pánuco, pero, aún más pegadito a la costa con Tampico Alto y Pueblo Viejo, comparten más que un límite geográfico: una historia común de resiliencia, un potencial económico desbordante y desafíos que solo se resuelven con unidad.

Hacer región no se trata de un capricho romántico, sino de una necesidad estratégica para impulsar el desarrollo que el gobierno federal nos ha negado sistemáticamente. Pensemos en los números, que en política nunca mienten si se leen con honestidad. La zona metropolitana de Tampico es un hub logístico con el puerto más importante del noreste, moviendo millones de toneladas de carga al año, desde petróleo hasta contenedores. Al sur, el norte de Veracruz complementa con su riqueza, un corredor turístico que podría rivalizar con cualquier destino caribeño si se invirtiera en infraestructura compartida.

Juntos, formaríamos un bloque económico que generaría empleos, atraería inversiones extranjeras y fortalecería la cadena de suministro energética de México. Imagínense un puente interestatal moderno, o mejor aún, un sistema de transporte multimodal que conecte Tampico con Tuxpan en menos de una hora. Eso no solo reduciría costos logísticos en un 20-30%, según estudios del Banco Mundial sobre integración regional, sino que potenciaría el turismo: playas de Miramar enlazadas con las de los jarochos, festivales culturales que crucen el río Pánuco sin burocracia.

Pero vayamos más allá de la economía. «Hacer región» significa combatir la inseguridad que azota ambas entidades, con carteles que no respetan fronteras estatales. Una colaboración en materia de seguridad, con inteligencia compartida entre las fiscalías de Tamaulipas y Veracruz, podría desmantelar rutas de trasiego que usan el norte veracruzano como trampolín hacia el sur tamaulipeco.

Y no olvidemos lo social: miles de familias viven en pequeñas embarcaciones con motor fuera de borda con migración laboral diaria. Una región integrada facilitaría acceso a servicios de salud, educación y vivienda, rompiendo el aislamiento que impone el federalismo obsoleto.

En tiempos de cambio climático, con huracanes que no distinguen mapas, una alianza para resiliencia ambiental, sería un escudo vital.

Los detractores dirán que esto es utópico, que los egos políticos estatales lo impiden. Pero miren el ejemplo del Bajío o la frontera norte: regiones que han prosperado precisamente por unirse, atrayendo inversiones de gigantes.

¿Por qué Tamaulipas y Veracruz no? El gobernador Américo Villarreal ha hablado de descentralización, pero hace falta acción concreta, que le hagan eco sus secretarios y demás integrantes el gabinete, un pacto biestatal con el gobierno veracruzano para fondos federales compartidos. Si no, seguiremos siendo vasallos del centro, con presupuestos raquíticos mientras otras regiones se levan los reflectores.

“Hacer región» entre Tampico y el norte de Veracruz no es opcional; es la llave para un futuro próspero, autónomo y equitativo. Es hora de que los líderes locales dejen los discursos y pasen a los hechos. De lo contrario, seguiremos lamentando oportunidades perdidas en un México que solo crece para unos pocos.

En la intimidad… En estos días de reflexión personal, recuerdo aquellas tardes cruzando el Pánuco en el “Chaán”, conversando con la abuelita y su sueño de que un día esta región ya existente se convierta en un atractivo polo de desarrollo economoico como lo es la capital del país. A ella, la vida ya no le dejo ver el progreso, ni siquiera alcanzó la modernización de la avenida Monterrey, hoy rebautizada como Armada de México, pero, tal vez ahora si tengamos gobernantes que nos unan más que cualquier tratado.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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