Connect with us

@dect1608

“Kaliente, kaliente, se siente mi gente
Este pueblo arde y esto pasa en el presente. De frente sin mente lo digo yo kaliente
Aquí la gente sufre y no le importa al presidente…”

Es la segunda estrofa de la canción titulada “Kaliente”, de la agrupación colombiana  Alerta Kamarada, del género reggae y ska, que como muchos artistas a través de sus expresiones culturales alzan la voz para frenar las desapariciones forzadas y exigir a los gobernantes efectividad en la búsqueda de los detenidos desaparecidos.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), conmemora desde el 30 de agosto de 2011, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, con la finalidad de  recordar a todos los países y sus gobiernos la existencia de esta cruda, honda y dolorosa  realidad.

México es el segundo país en el mundo con mayor número de casos registrados, apenas por debajo de Siria, dos naciones que como en muchas otras, la brutalidad y derramamiento de sangre tiene a decenas de miles de personas y familias incompletas; con padres, madres, hermanos, hijos, tíos y abuelos desesperados, seres humanos incompletos en alma, que únicamente reciben promesas de los gobernantes, incluso en muchos de los casos sus desaparecidos son criminalizados por el otro sector de la sociedad, ese que ha estado alejado de una situación de desaparición forzada.

La música también habla por las víctimas, personas por las que únicamente se ocupan sus allegados, porque los presidentes municipales se justifican diciendo que los policías son estatales; los gobernadores diciendo que la seguridad es tema de la Federación; así que en México, como en Iraq, Siria, Colombia, Argentina y otras naciones, la impunidad permite el aumento de este tipo de oscuras historias, acrecentando el dolor y únicamente entregando promesas sobre promesas a los familiares ofendidos.

En México durante la última década según cifras oficiales, son más de 35 mil los desaparecidos, la mayoría jóvenes menores de 29 años con la intención de ser explotados sexualmente, traficar con sus órganos o convertirlos en sicarios o halcones de los grupos criminales. El Gobierno también apaña seres humanos y Tamaulipas, la tierra que más gente “traga” sin que nadie haga nada por encontrarlos, pues de enero a la fecha poco menos de cien personas fueron desaparecidas, de ninguna de ellas se tiene noticia alguna.

¡Cuidémonos todos… alerta!

davidcastellanost@hotmail.com

Opinión

La medicina y su deuda histórica con las mujeres

Publicado

el

Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El Síndrome de Ovario Poliquístico era uno de los diagnósticos más comunes
entre mujeres con padecimientos diversos como trastornos en su menstruación,
dolor constante, afectaciones hormonales, etc. Aún así, este síndrome había sido
poco estudiado, en 1935 comenzaba la descripción de sus síntomas, pero fue
hasta un siglo después que la evidencia médica descubrió que las alteraciones no
se debían solo a quistes, sino a algo más complejo y por ello desde la medicina se
solicitó el cambio de nombre a síndrome ovárico metabólico poliendocrino
(SOMP).
Este simple ajuste refleja todo lo que ha existido detrás de la ciencia médica,
misma que si bien se presenta como objetiva, guiada por evidencia y datos, puede
tener un gran sesgo cuando nos remontamos a la historia, pues durante siglos los
datos de análisis tenían como principal objeto de estudio al cuerpo masculino, sin
contemplar que quienes estaban detrás de investigaciones eran también hombres.
El resultado no ha sido una simple omisión académica, sino una brecha que
continúa afectando la forma en que se diagnostican, investigan y tratan numerosos
padecimientos en las mujeres, pues ha sido menor su participación en el proceso
de aprendizaje y poco se ha analizado de los síntomas que se pueden desarrollar
según el sexo biológico y sus particularidades.
Durante décadas, las mujeres fueron excluidas de muchos ensayos clínicos por el
temor a las variaciones hormonales o a posibles embarazos, lo que llevó a
generalizar resultados obtenidos principalmente en hombres. Aunque esta
situación ha comenzado a cambiar gracias a políticas de inclusión y al creciente
interés por la investigación en salud femenina, los organismos científicos
reconocen que todavía existe un rezago importante, especialmente en
enfermedades que afectan de manera distinta a mujeres y hombres o que son
exclusivas del sexo femenino.
Esta brecha se refleja en la práctica clínica. Un ejemplo ampliamente
documentado es la enfermedad cardiovascular: las mujeres suelen presentar
síntomas diferentes durante un infarto, lo que favorece diagnósticos tardíos y
tratamientos menos oportunos. La propia literatura médica ha denominado este
fenómeno como el «síndrome de Yentl», una crítica a la tendencia histórica de
reconocer la gravedad de una enfermedad en mujeres solo cuando se manifiesta
igual que en los hombres.
Algo similar ocurre con el dolor. Investigaciones recientes muestran que existen
mecanismos biológicos distintos entre mujeres y hombres para procesarlo, lo que
confirma que las diferencias por sexo no son un detalle secundario, sino un factor

indispensable para comprender enfermedades y desarrollar tratamientos más
efectivos.
Las enfermedades ginecológicas también ilustran esta deuda científica. La
endometriosis, por ejemplo, puede tardar años en diagnosticarse, mientras que
trastornos como el SOMP, continúan siendo objeto de revisión conforme se
comprende mejor su complejidad metabólica y hormonal. Lo anterior es un reflejo
de lo que muchas mujeres han vivido al tener diagnósticos incompletos o
tratamientos insuficientes y se vuelve preocupante pues puede generar otro
problema de salud, la salud emocional.
Reconocer este problema no significa afirmar que la medicina ignore
deliberadamente a las mujeres ni enfrentar los avances logrados en beneficio de
los hombres. Significa aceptar que la ciencia también refleja los contextos sociales
en los que se desarrolla y que, durante mucho tiempo, asumió al cuerpo masculino
como el modelo universal. Hoy sabemos que esa universalidad nunca existió.
La buena noticia es que el cambio ya comenzó. Cada vez más instituciones
impulsan investigaciones que incorporan el sexo como una variable biológica
relevante y promueven análisis diferenciados entre mujeres y hombres. Sin
embargo, corregir décadas de sesgo requiere algo más que nuevas políticas:
exige financiamiento y sobre todo tomar en cuenta desde la formación nuevos
cuestionamientos para aquello que durante décadas se había afirmado, además
de implementar la perspectiva de género también en la medicina.
Realizar estudios constantes y una mayor exploración del cuerpo femenino es
también una necesidad, pues solo así podríamos contar con análisis más certeros
y acceder a diagnósticos precisos para todas las personas, que además permitan
atención oportuna.

Continua leyendo

Opinión

El hilo de Dafne

Publicado

el

La justicia a veces llega a los tribunales con una cara de niña y semirizos con efectos de color; a lo mejor trae un kilogramo de hojas y una libreta llena de anotaciones, los ojos cansados, pero con esa disciplina inquebrantable  que no le permite una palabra fuera de lugar porque sabe que puede costarle la verdad a una familia.

Tengamos presente que el mito del Laberinto aparece cada vez que un proceso judicial de alto impacto convierte a la verdad en un animal esquivo, perseguido por periodistas, abogados, opinadores, activistas, curiosos y oportunistas.

Desde hace más de una semana, Tamaulipas camina dentro de un laberinto lúgubre porque la muerte de una adolescente sacudió las fibras más sensibles de una sociedad que exige respuestas y porque, cuando una menor pierde la vida en circunstancias que hoy son materia de una investigación penal por la hipótesis del delito de feminicidio, el país entero termina convertido en un jurado emocional.

Así, mientras el debate público crecía alrededor del caso Dafne; una mujer tomó asiento, abrió su carpeta y comenzó a hacer aquello para lo que había sido formada.

Litigar. No actuar.

No improvisar. No competir por la frase más ingeniosa.

Litigar.

Su nombre es Lisett Alejandra Flores García, una abogada del despacho JILCh Vargas y Asociados, y quienes conocen desde dentro la firma hablan más de disciplina que de triunfos.

No importan los reflectores; lo valioso es el método.

El interés está en la formación del litigante.

Por eso no es casualidad que Lisett Flores haya sido nombrada la responsable en la defensa y asesoría jurídica de la familia Zapata Quintos.

Es la directora del área de Amparos en el despacho; tiene bajo su coordinación otros colegas y pasantes, pero eso no lo es todo. En la Facultad de Derecho, Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT)- Campus Tampico, siempre fue del cuadro de honor; su nombre aparece asociado a una generación formada en el litigio oral, donde la memoria sirve de poco si el razonamiento no la sostiene.

Insisto, fue una estudiante destacada de la FADYCS. Bicampeona del concurso anual de juicios orales organizado entre la propia facultad que dirige Elda Ruth de los Reyes Villarreal, y del que es organizador el propio titular del despacho JILCh, sí, el Maestro José Isabel Luna Chavez.

Por eso la abogada Alejandra lleva el caso, y tiene otros logros profesionales que no se cuentan porque arropa al pie de la letra la ley no escrita dentro de ese despacho, y quizá la más difícil de cumplir en tiempos donde todo necesita convertirse en fotografía, likes y favs.

Cuando un paciente con cáncer enfrenta la negativa de una institución para recibir tratamiento. Cuando una familia carece de recursos para promover un juicio de amparo. Cuando el reloj biológico corre más rápido que el reloj burocrático.

El despacho interviene. Promueve. Litiga. Obtiene suspensiones. Y guarda silencio.

No porque desprecie el reconocimiento.

Sino porque entiende que la dignidad del beneficiario vale más que cualquier campaña publicitaria.

«Que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda», reza el viejo pasaje bíblico, y la abogada es la directora responsable.

El proceso judicial por la muerte de Dafne continúa.

Será el tribunal competente, con base en las pruebas desahogadas y conforme al debido proceso, quien determine las responsabilidades que en derecho correspondan.

Así debe ser.

La indignación es legítima.

La exigencia de justicia también.

Pero ambas necesitan caminar de la mano del Estado de derecho.

De lo contrario, el Laberinto habrá ganado otra vez.

Los griegos contaban que Teseo nunca habría salido del Laberinto sin el hilo de Ariadna.

No fue la espada.

No fue la fuerza.

No fue el heroísmo.

Fue un hilo.

Algo casi invisible.

Algo que parecía insignificante.

Y, sin embargo, era lo único capaz de conducirlo de regreso a la luz.

Quizá la justicia moderna también tenga sus propios hilos.

Se llaman pruebas.

Se llaman técnica.

Se llaman ética profesional.

Se llaman abogados que entienden que el protagonismo termina donde comienza el expediente.

Porque, al final, los grandes litigantes no son aquellos que consiguen que todos hablen de ellos.

Son aquellos que logran que, cuando el juez cierre el expediente, sólo hablen los hechos, y resultados.

En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya envió desde El Mante un mensaje que rebasa la coyuntura de un solo caso y alcanza una dimensión institucional.

Durante el arranque de la construcción del Libramiento Poniente y la entrega de obras deportivas e hidráulicas, reiteró que su administración mantiene como eje un gobierno humanista, comprometido con el bienestar, la seguridad y las oportunidades para las y los tamaulipecos.

Hubo, sin embargo, una frase que merece permanecer en la memoria pública.

Al expresar su solidaridad con una familia que atraviesa un profundo dolor, el mandatario sostuvo que la justicia debe darse «en toda la extensión de la palabra».

Esa expresión encierra una exigencia doble.

Que nadie sea abandonado frente al dolor.

Y que nadie sea juzgado fuera de la ley.

Porque un Estado se mide tanto por la capacidad de acompañar a las víctimas como por la fortaleza de sus instituciones para esclarecer los hechos con independencia, rigor y respeto al debido proceso.

La justicia verdadera nunca será producto de la prisa.

Tampoco del silencio.

Será el resultado de una investigación exhaustiva, de un juicio imparcial y de una sociedad que no renuncie a exigir la verdad, aun cuando el camino para encontrarla sea tan complejo como aquel antiguo laberinto del que sólo podía salir quien nunca perdía el hilo.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

Disciplina no es violencia: el vacío en las escuelas militarizadas de México

Publicado

el

Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Dafne Zapata tenía 13 años, la edad de la adolescencia, esa etapa donde muchas
familias, en busca de disciplina o de nuevas alternativas para la formación de sus
hijas e hijos, consideran opciones distintas al modelo educativo tradicional. Entre
ellas se encuentran las llamadas escuelas militarizadas, instituciones que ofrecen
orden, valores y carácter como parte de su proyecto educativo. Sin embargo,
detrás de esa promesa existe un vacío institucional que durante años ha pasado
desapercibido: aunque algunas operan con reconocimiento oficial de estudios por
parte de la Secretaría de Educación Pública, la propia Secretaría de la Defensa
Nacional ha señalado que no las autoriza ni supervisa, dejando sus métodos
disciplinarios fuera de un esquema especializado de control.
Lamentablemente, el caso de Dafne no ha sido el único. Erick Terán, en la Ciudad
de México, y Zamir Pinto, en el Estado de México, son nombres de jóvenes que
también perdieron la vida tras permanecer en instituciones de este tipo. Aunque en
su momento parecieron casos aislados, hoy la muerte de Dafne reabre un debate
que nunca debió cerrarse: ¿qué ocurre al interior de estos planteles y quién vigila
las prácticas que se ejercen sobre niñas, niños y adolescentes?
Los testimonios de estudiantes y familiares coinciden en describir un patrón
preocupante: aislamiento de sus familias, ejercicios físicos extremos, castigos,
humillaciones y distintos tipos de violencia que poco tienen que ver con la
disciplina y mucho con prácticas que, de acreditarse, podrían constituir tratos
crueles, inhumanos o incluso tortura. La disciplina forma; la violencia somete.
Confundir una con la otra no sólo vulnera derechos, sino que pone en riesgo la
integridad e incluso la vida de quienes deberían encontrarse en un espacio
seguro.
Parte del problema radica en la percepción de que estas instituciones funcionan
bajo estándares militares oficiales. La realidad es distinta. La Defensa ha
precisado que no tiene facultades para autorizar ni supervisar este tipo de
escuelas, mientras que la incorporación al sistema educativo únicamente acredita
aspectos académicos, no los métodos de entrenamiento, convivencia o disciplina
que aplican fuera del aula. Ese vacío ha permitido que algunas instituciones
construyan una imagen de rigor y autoridad sin que exista una supervisión efectiva
sobre las condiciones en las que operan.
La madre de Dafne recibió llamadas avisándole que su hija no estaba bien, incluso
un video donde se le veían los golpes, todo por un accidente según le habían
comentado, después tuvo que recoger el cadáver de su hija quien según la

institución había desfallecido en las regaderas, aunque la autopsia revela
ahogamiento. Este patrón se repite en los otros casos, donde las madres aún
piden justicia, y tristemente no son los únicos pues ex estudiantes de este tipo de
academias relatan actos atroces que atenta contra derechos humanos.
En medio de este panorama la discusión no puede limitarse en si estamos a favor
o en contra de este tipo de lugares. Sin duda cualquier proceso educativo depería
contemplar valores como disciplina y respeto, lo que resulta inadmisible es que,
bajo ese discurso, se normalicen prácticas que atenten contra la dignidad y los
derechos de las personas y que se cree una especie de pacto de silencio colectivo
en este tipo de academias como resultado del miedo impuesto.
El caso de Dafne obliga a ir más allá de una indignación momentánea, si bien ya
hay una persona detenida, su caso es ejemplo de la irregularidad de muchas
instituciones, mismas que deberían contar con mecanismos permanentes de
supervisión, más allá de sus programas académicos, ¿quién regula el resto de
prácticas? Cómo es posible que con más de un caso reportado de abuso no se
haya dado continuidad a las investigaciones, al momento la presidenta Claudia
Sheinbaum ya pidió la revisión de estos espacios en Tamaulipas donde tuvieron
lugar los hechos, pero estas supuestas escuelas operan en otras entidades y
requieren del mismo rigor que tanto promueven para aprobar su existencia.
Las prácticas físicas que se promueven son un gancho atractivo para juventudes
que buscan moldear el carácter e incluso adquirir otras habilidades, sin embargo,
es indispensable que su realización esté sujeta a prácticas corroboradas y
supervisadas donde la salud no esté en riesgo.

Continua leyendo

Opinión

El ladrillito de AVA

Publicado

el

La administración del Gobierno del Estado de Tamaulipas tiene un amplio catálogo de problemas, algunos de estos convertidos ya en expedientes, mientras que otros apenas comienzan a conocer la luz del escrutinio público, pero, así como tiene toneladas de inconvenientes, también tiene buenas puntadas.

En su más reciente diálogo en ese programa dominical, el gobernador Américo Villarreal Anaya volvió a hablar de infraestructura como eje de su administración.

Subrayó que, al rededor del 95 por ciento de la inversión estatal en obra pública haya quedado en manos de empresas constructoras tamaulipecas, significa que buena parte del recurso permanece circulando dentro de la economía local. También enalteció la coordinación con el Gobierno Federal para desarrollar proyectos carreteros de alcance nacional; modifica, además, la posición estratégica de Tamaulipas dentro del intercambio comercial con Estados Unidos.

El llamado Arco Carretero del Golfo no es solamente una carretera. Si llega a ejecutarse como fue concebido, representará una redefinición logística para el noreste del país.

Por cierto, el gobernador Américo Villarreal Anaya habló de mediciones del INEGI que colocan a Tamaulipas entre las entidades con mayor crecimiento en percepción de bienestar,  y en ese sentido la obra pública juega un papel importante debido a que logra traspasar en el tiempo.

En la intimidad…  Mientras buena parte de la conversación pública sigue atrapada entre la polarización política y las redes sociales, una estudiante de doctorado de la Universidad Autónoma de Tamaulipas trabaja en silencio para resolver un problema que afecta a millones de productores agrícolas.

Aracely Martínez Bautista desarrolló CempaNeem, un biopesticida elaborado con extractos de cempasúchil y neem capaz de eliminar hasta el cien por ciento de la mosca blanca y reducir significativamente el desarrollo de uno de los hongos más agresivos para los cultivos de tomate.

No es un invento para ganar un concurso. Es ciencia con posibilidades reales de llegar al campo mexicano.

Ese quizá sea el verdadero rostro de una universidad pública: laboratorios donde el conocimiento deja de ser teoría para convertirse en soluciones.

Cuando la investigación logra proteger la tierra, reducir químicos y abaratar costos para quienes producen alimentos, entonces deja de pertenecer únicamente a la academia.

Empieza a pertenecerle a todos.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Populares