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En estado grave el sistema de Salud Publica

El terremoto de Tijijapan registrado el pasado 7 de septiembre en Chiapas, México; que ocasionó la muerte de casi 100 personas y 900 heridos tuvo entre sus víctimas mortales dos niños del estado mexicano de Tabasco. Este sismo pese a que también se sintió en Guatemala, Honduras y El Salvador, no tiene  comparación en los daños y número de muertes causados por el temblor de Puebla registrado 12 días después.

Aquella noche del jueves 7 de septiembre, México entero se estremeció con el temblor de 8.2 y debido a la rapidez con la que se exigía la información a los gobernantes, la muerte de dos niños pasó casi desapercibida; uno había fallecido en Tacotalpa por caída de una barda y el otro, un bebé que estaba internado en un Hospital Infantil de Tabasco, ya que luego del temblor al irse la luz en el nosocomio se interrumpió el ventilador del respirador al que estaba conectado el neonato y perdió la vida.

Aunque no podríamos ligar al Secretario de Salud Federal, Jose Narró Robles con el fallecimiento del recién nacido, bien se le puede reprochar la carencia de equipamiento en los hospitales para evitar fallas de este tipo sin importar se deriven de cuestiones naturales. Desafortunadamente ya es demasiado tarde para que uno de los tantos mil aspirantes a relevar a Enrique Peña Nieto, pueda hacer algo al respecto.

Pero el Hospital en Tabasco, no es el único que demostró su debilidad ante la naturaleza. A finales de septiembre en Tamaulipas el frente frío número 5, trajo severas lluvias dejando hasta por más de 36 horas inundando el Hospital General de Nuevo Laredo en la frontera tamaulipeca por lo que debido a las afectaciones que dejaron prácticamente sin funcionar este nosocomio, la Secretaria de Salud en Tamaulipas, tuvo que brindar atención médica a los pacientes en el Civil de la misma ciudad.

A la fecha el Gobierno de Tamaulipas, trabaja en las labores de restauración de casi el 60 por ciento del Hospital General de Nuevo Laredo e invierte más de 10 millones de pesos en esta institución. Fue a través de la Subsecretaría de Planeación y Vinculación Social a cargo del Dr. Horacio García Rojas Guerra, que se notificó de los trabajos para la impermeabilización de la unidad, suministro e instalación  y/o reparación de plafones y luminarias, así como acabados necesarios para su buen funcionamiento. Por fortuna ya están por terminar.

Pese a todo lo anterior la Secretaria de Salud Publica en Tamaulipas, explicó que no suspendieron la atención al derechohabiente debido a que los pacientes que estaban en el Hospital General de Nuevo Laredo, fueron referenciados al Civil de la misma ciudad, el cual no tuvo mayores problemas para seguir ofreciendo el servicio de atención, pese a que también sufrió daños menores por las mismas lluvias.

La misma naturaleza evidenció la debilidad de la infraestructura en el sistema de salud pública, el Hospital General, se inundó de aguas negras, la contaminación del quirófano, unidad de cuidados intensivos y tococirugía orillaron a la Secretaria de Salud agilizar su proyecto de remodelación a los hospitales de la frontera donde se pretende invertir a partir de 2018 alrededor de 650 millones de pesos en la sustitución de los Hospitales Generales y Civil de Nuevo Laredo para beneficiar a toda la población que cuente con Seguro Popular y No Derechohabiencia de este municipio fronterizo.

Pero como los nosocomio a en Nuevo Laredo, la carencia en infraestructura de salud en Tamaulipas, igual se representa en Ciudad Madero, al sur de la entidad donde el Hospital Regional de Zona del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) construido hace casi 50 años, además de que no tiene salidas de emergencia, rampas y vías de salida rápida para desalojar y evacuar a los pacientes, en cada temporal de lluvias el sótano donde se ubica la cocina, el laboratorio y el área de patología siempre se inunda y el frente frio número 5 también causó afectaciones.

En el sur la situación es aún más grave que en la frontera ya que en el IMSS, los trabajadores laboran bajo protesta e invadidos por el miedo debido al poder político que alcanzaron la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social en Tamaulipas, Beda Leticia Gerardo Hernández, y su esposo Pedro Luis Ramírez, quienes se convirtieron en Diputados Locales de extracción panista en la presente Sexagésima Tercera Legislatura del Congreso y tienen bajo amenazas a toda la plantilla laboral sin que Mikel Andoni Arriola Peñaloza, director general del IMSS o José Ramón Narro Robles, vengan en su ayuda para quitarles el yugo del poderoso matrimonio de diputados tamaulipecos.

davidcastellanost@hotmail.com

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