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El pasado viernes se estrenó a nivel mundial la nueva película de Disney: “La Bella y la Bestia”, muchas personas de todas la edades esperaban con ansias la proyección en cines de esta película.

Curiosamente la mayoría de ellos no eran niños, sino adultos jóvenes que vieron la primera versión animada al principio de los años 90. Pero poco antes del estreno pasó algo que cambió las cosas para algunas personas que estaban ansiosos de ver la película protagonizada por Emma Watson.

Se filtró la información de que en una de las escenas mostrarían a un personaje homosexual, aunque con un papel secundario y nada subido de tono, esta sería la primera vez que Disney diera semejante paso en favor de los derechos de los gays, un paso enorme para la misma compañía que se estaban mostrando inclusiva.

No tardo casi nada para que muchas personas que están en contra de la inclusión manifestaran su descontento, alegando que ellos no iban a ser parte de semejante abominación.

“Yo no voy a gastar mi dinero en este tipo de películas que van en contra de los valores de la Iglesia. ¡No a la Ideología de género!”. Escribió un sacerdote en la publicación de una página que abordaba el tema.

Pero este no fue el único comentario que llamó la atención, ya que existían algunos otros donde satanizaban, literalmente, la película; diciendo que lo único que estaban haciendo era alentar a los niños al pecado.

Es increíble que en pleno 2017 aún exista este tipo de mentalidad, donde se sigue señalando a las personas por su preferencia sexual antes de su calidad humana.

Es verdad que muchas personas dejarían de ir a ver esta película al cine porque, según ellos, es una forma de castigar a la casa productora por tomar este tipo de riesgos que van en contra de las buenas costumbres y de la idea tradicional de familia.

Muchos se habrán privado de ver la premier, es cierto, pero muchos otros que se enteraron aplaudieron la iniciativa pues creen que es un gran comienzo para dejar de hacer sentir a los miembros de este sector como marginados.

La película se estrenó y no hubo comentarios despectivos al respecto, la mayoría de los asistentes salieron satisfechos de la sala de cine, si bien algunos estaban conscientes de lo que acababan de ver, para otros ya fue tan natural que les pasó desapercibido.

¿Qué buscaba Disney en realidad? Inclusión o tal vez solo fue un truco de mercadotecnia, pues es bien sabido que lo “políticamente incorrecto” siempre vende. O usted, querido lector, ¿qué opina?

Desde la redacción.

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