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El bien querido ex ministro de la Corte, Don Guillermo Ortiz Mayagoitia, me regala la siguiente reflexión de Borges: “Sólo con el tiempo lo aprendes y por lo general cuando ya se te está acabando… O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué se trata esto llamado vida.”

El viejo Filósofo te invita a que HOY dejes las nimiedades a un lado, y te des tiempo para fascinar tu espíritu y regocíjate con tus alegrías. Cuando esparces polvo de estrellas por el camino, le das un toque de magia a tu vida, entiendes que viajar con la luz que provee el amor, te genera sintonía, armonía y equilibrio con el universo.

La vida es un viaje personal, que nadie puede vivir por ti, así que aprende a valorar lo que eres y lo que tienes, el éxito y la abundancia son la suma de muchas cosas ‘pequeñas’, deja las prisas a un lado y ‘escucha la voz de tu corazón’, te llevará a amar y servir con alegría, a “Amar sin exigencia, perdonar sin cicatrices, aceptar sin perfecciones, agradecer lo que te dan y no rendirte nunca”.

Deja el odio, el rencor, el resentimiento, el miedo, la ansiedad y las preocupaciones a un lado, sólo te generan inseguridad en tu humano viaje, estorban pa’ que levantes vuelo, tu sigue “pa’ lante’ pa’ atrás… ni pa’ agarrar vuelo”, recuerda “La vida es como andar en bici, si dejas de pedalear… te caes”

Que no te domine la hiperseriedad, mucho menos la envidia, –eso es para espíritus que involucionan– cada quien tiene lo que le corresponde, disfruta el presente, que eso es, un presente, con el buen sentido del humor, que es fuente nutriente de felicidad, comparte tus alegrías, cambiarás en automático la forma de mirar la excepcional policromía de la vida.

La vida es un milagro, que siempre tiene oportunidades para aquel que confiando en sí mismo, rompe la tragedia de deshacer prestigios ajenos, de ver lo negativo; tú simplemente sigue adelante, supera el dolor, habla bien de todos, habla de tu felicidad, de tus alegrías y de tu abundancia.

La vida no es un camino plano, tiene altibajos, alegrías y amor, duelos y sin sabores, en conjunto fortalecen tu espíritu de lucha y enriquecen tu evolución espiritual, te ayudan a reconocer tu gran dimensión, para que seas capaz de cocrear tu destino, que es la sagrada tarea que Dios te confirió.

HOY con tu imaginería riquísima y fuerte, decídete a hacer una luna de miel con la vida, el duelo o los éxitos no llegan por casualidad, llegan para afianzar tu crecimiento físico y acelerar tu visión espiritual, “suelta los miedos, sino con que mano agarras la felicidad”.

El sentido último de tu vida es que seas feliz, que sepas que tu limite es el cielo, la vida te da para tanto como tu luches, sueñes y trabajes, vibra con emociones y pensamientos positivos, la vida te dará para tanto, como para que consigas un romance con la vida.

En la vida, sabiendo que el hombre es un modelo matemático perfecto, que se expresa simbólicamente, hay una conexión profunda entre el pensar, el sentir y el trabajar, la palabra te empodera o debilita frente a la vida.

Las palabras energéticamente poderosas son cortas: DIOS, Amor, Paz, Fe, Esperanza, Perdón, Gracias, en conjunto te reencuentran con la abundancia de bienes y de dones que la vida tiene para ti, enseñan que cada día es irremplazable y develan lo evidente: “Naciste para triunfar y ser feliz”

El viejo Filósofo tiene un amorío con la vida, diariamente bendigo el nuevo amanecer, reinventando mi sentido del humor, que es una expresión de ingenio y creatividad, una experiencia funcional lúdica, un medio creativo, un estilo de vida fundado en el amor, que te lleva a vivir desde el presente, viendo los problemas desde otra óptica, recordándote que “En la escuela de la vida todos somos maestros y alumnos”

Resulta que “un ‘güero’ espera afuera del quirófano a que su mujer dé a luz. Sale el ginecólogo y le dice:

— ¡Fueron quintillizos!

— ¡Quintillizos! –grita desaforadamente el güero–, ¡¡¡Es que tengo un ‘inche cañón!!!

— A ver si le da una limpiadita –le dice el doctor–… ¡PORQUE SON NEGROS!”

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