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@dect1608

Definitivamente las cosas buenas de la vida son tan difíciles de identificar que pocos hablan de ellas. Nuestro país lleva varios años con un crecimiento económico mínimo, casi nulo; un problema de inseguridad que desde el exterior es identificado como una guerra y un sistema educativo que por comodidad magisterial tiene prohibido reprobar o impedir al estudiante avance al siguiente nivel; factores aparentemente distantes uno del otro pero que reflejan la decadente calidad de vida del mexicano.

Hace casi una década que los cárteles de la droga han venido fortaleciendo su poderío corruptor, se infiltraron en los tres niveles de gobierno e influyen en todos los sectores económicos, su manto abarca desde la micro pequeña y mediana empresa, hasta el corporativo más grande de la nación. Son los floristas de Tamaulipas y particularmente los de la zona metropolitana de Tampico los que desde hace más de seis años habían venido trabajando para ellos.

En días festivos como este uno y dos de noviembre, las células criminales los obligaban a vender hasta cinco mil pesos diarios en producto; es decir los floreros locales solo tenían dos opciones, primero que nada ofertar las flores que los cárteles les entregaban para que las vendieran o pagar la cifra de cinco mil pesos como mínimo, sino querían sufrir las consecuencias. Para salir adelante se veían obligados a elevar los costos de la flor, esto sucedía ya fuese diez de mayo, 14 de febrero o como en esta ocasión festividad del día de muertos.

Esta práctica, demuestra del poderío que tienen los cárteles sobre el sector comercial de la zona de Tampico, pero algo sucedió este año que los encargados de cobrar piso a los floristas no se aparecieron y tampoco les “metieron” flores para vender, es decir el hostigamiento del crimen organizado a los floristas parece haber muerto y los comerciantes se mostraron contentos por este sorpresivo deceso.

Al exterior de los cementerios municipales de Tampico, Altamira y Madero en la zona costa de Tamaulipas, los floristas gratamente sorprendidos expresaron que este año no hubo ningún tipo de presión por parte de los todo poderosos grupos delincuenciales, durante toda la semana no se notó la presencia de ningún grupo criminal y esto se vio reflejado en el costo de la flor que se ofertó desde los diez hasta los 50 pesos; costos muy accesibles comparados con los de años anteriores cuando el ramillete que hoy se vendió en diez pesos, antes se había comercializado hasta en 30 o 50 pesos, según la habilidad del florista para recuperar los más de cinco mil pesos como cuota que le exigía la delincuencia

Pese a que los floristas ahora dejaron de trabajar para el crimen organizado y pese a que habían sido amenazados de ser obligados a vender la flor de cempasúchil o mano de león, por fortuna no se cumplió tal amenaza, por lo que todo se está alineando para que al menos en ese giro los vendedores de flores hayan tenido mejores ganancias que en otros años y los tampiqueños no tuvieran pretexto para llegar con una linda flor a la tumba de sus deudos.

davidcastellanost@hotmail.com

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