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Cd. Victoria, Tam.- Con la asistencia de la actriz Yolanda Andrade y El Hijo del Santo, el pasado sábado el presbítero Ezequiel Morales Arellano ofició la misa por el primer aniversario luctuoso de Héctor Alejandro Méndez Ramírez, quien muriera a consecuencia de las lesiones que sufrió cuando cuatro de sus compañeros le hicieron «el columpio» en mayo del 2014 en el interior de la Escuela Secundaria número 7.

Ante una iglesia Catedral «Sagrado Corazón de Jesús» que se llenó prácticamente, y donde además estuvieron presentes funcionarios de la administración estatal, amigos de Alejandro cuando era estudiante y la niña de Jiménez , de13 años, Mónica Fernanda Terán López quien recibió un riñón de Héctor Alejandro.

Durante la eucaristía el sacerdote expresó, «a familiares y amigos que siguen recordándolo con afecto, que siguen con el pesar de su partida, para que sea el señor Jesucristo, para que de una resignación a esa partida de ese ser que tanto quieren y tanto extrañan».

Misa que hizo extensiva para todas las personas que tienen un pesar semejante, que han perdido un familiar por una cuestión de violencia, de accidentes inesperados, «que sea el señor quien ante repentinas pérdidas satisfaga ese dolor y consuele esos espíritus», dijo.

En la misa, también estuvieron presentes funcionarios de la administración estatal, compañeros estudiantes de Héctor Alejandro, sus padres, Rebeca Ramírez y Javier Méndez Vargas, entre otros.

Los padres de Héctor Alejandro se ubicaron al frente, acompañados de Yolanda Andrade, El Hijo del Santo y familiares.

Por momentos, mientras el sacerdote oficiaba, los recuerdos volvían a la mente de Rebeca Ramírez, quien no soportó y las lágrimas brotaron incontenibles, siendo consolada por su esposo, Javier Méndez.

Al término de la misa, todos los asistentes, quienes recibieron una rosa al ingresar a la iglesia, pasaron al frente, para colocarla frente a un altar donde se encontraba una foto de «Jano», sonriente.

Casi una hora después, todo había concluido, no sin que El Hijo del Santo también consolara a Rebeca Ramírez, diciéndole; «lo que vamos a hacer de ahora en adelante es tratar de que el bullying se acabe y él ha sido de alguna manera el causante, porque quizá ha habido otros casos y al menos esta campaña Yolanda la inició por él, que su fallecimiento quede como un testimonio, como un angelito que vino, cumplió su misión y va a ayudar mucho a otros niños».

Las palabras de El Hijo del Santo coincidieron con las que momentos antes había dicho el párroco, al referir que Héctor Alejandro se fue cuando debía irse porque había cumplido su misión, aun cuando se pensara lo contrario y se creyera que dejaba cosas pendientes.

Afuera, en la plaza, en dos grandes pantallas se trasmitía la misa, además de promocionales de #Elbullyingnoesunjuego y una canción hecha por unos niños de Houston que la grabaron en memoria de Héctor Alejandro.

Al final, El Hijo del Santo, Yolanda Andrade, los padres de Héctor Alejandro y Mónica Fernanda agradecieron la asistencia de la gran cantidad de padres acompañados por sus hijos a la misa, cerrando con la liberación de cientos de globos blancos e invitándolos al Panteón donde yacen los restos de «Jano» para depositar la rosa blanca que recibieron al principio de la misa.

Corresponsal en Ciudad Victoria Tamaulipas.

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