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Se asoma el sur morenista

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Los candidatos a presidente municipal en México deben ser muy cuidadosos con sus promesas de campaña, y más cuando desde hace poco menos de una década en el país la “seguridad” quedó en manos de la federación ante la incapacidad de los alcaldes por mantener integras las filas de las policías locales.

Tal vez a usted se le olvidó que desde 2006, en México son asesinados diariamente al menos 26 jóvenes de entre 15 y 29 años, pero para que lo tenga más claro, un año antes de que culmine el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, AMLO lleva más de 50 mil juveniles muertos.

Pero que la seguridad de los pobladores de cada municipio no esté a cargo de las presidencias municipales, no significa que deba ser un tema suprimido en las agendas de los ahora candidatos, por eso, Mónica Villarreal Anaya, hermana del gobernador de Tamaulipas, sostuvo que la seguridad de los tampiqueños es una prioridad en su propuesta de gobierno. Se me pasó decirle que ella es la candidata a la alcaldía de Tampico.

La aspirante por la Coalición «Sigamos Haciendo Historia”, participó en el tercer foro ciudadano, con el tema de Seguridad con Prevención y Proximidad Social, esto como parte de dar a conocer sus propuestas basadas en cuatro ejes estratégicos.

Villarreal Anaya, escuchó a los especialistas Adolfo Rogelio Cogco Calderón, economista y presidente de la Red Mexicana de Investigación en Política Social, Verónica Castillo experta en violencia familiar y Gracia Elena Medina doctora en Anticorrupción y Sistema de Justicia, quienes coincidieron en que Tampico actualmente es seguro, pero con oportunidad de mejorar ¡claro! Un tema tan sensible como el que abordaron siempre es perfectible.

La candidata de Morena, agradeció la participación de los expertos, y aseguró que se  necesita trabajar en conjunto para el bienestar de las familias tampiqueñas.

La abanderada de la 4T dijo que, buscará abordar la paz a través de la creación de unidades de prevención e integrar un sistema municipal de cuidados con la intención de realizar un diagnóstico por colonia, integrar comités de seguridad para conocer qué sucede en cada uno de esos sectores.

Además, contempla fortalecer la Guardia Estatal, con la adquisición de más patrullas, aunado a esto prevé aumentar el número de cámaras de videovigilancia principalmente en el Centro Histórico y puntos turísticos de la ciudad, pero, aunque estos dos puntos no estoy muy seguro que le correspondan a ella, quizás sus asesores se fueron de bruces, pero, allí está su intención.

En la intimidad… No hace mucho Manuel Santillán, ex delegado de Tránsito en Altamira, hizo un video-comentario en su Facebook, habla de muchas verdades y otros posicionamientos que solo él entendió. Lo interesante de ese breve discurso no solicitado al buen Manuel, es que fortaleció la aparente ventaja aplastante de Armando Martínez Manríquez sobre sus competidores por la presidencia municipal, porque, si Armando no va tan bien como dice Manuel, para qué lo expresa en su comentario el ex aliado al alcalde con licencia de Altamira, si ya “está solo”, qué necesidad de hacer público ese supuesto vacío, en todo caso déjelo ir directo a la derrota, por eso todo indica que Armando ya es inalcanzable y eso no lo ha sabido gestionar su oposición.

Definitivamente, Manuel Santillán le hizo el fin de semana a Martínez Manríquez.

A todo esto, Erasmo González Robledo, dijo que convertirán en un polo de desarrollo social todos los espacios de áreas verdes y lagunas situados en la emblemática zona de “El Chispus”, con la intención de recuperar el entorno de convivencia de las familias de varias colonias aledañas, donde destacan un Parque Lineal en la zona de ductos de Petróleos Mexicanos y Parque Ecológico “Las Maravillas”,

Sí, otro compromiso anunciado por Erasmo González Robledo, candidato a Presidente Municipal por la Coalición MORENA-VERDE-PT.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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La güera los tiene en 4

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En el sur de Tamaulipas no estamos ante una crisis de seguridad. Estamos ante una crisis de autoridad. Y no es lo mismo. La primera se combate con estrategia, recursos y coordinación. La segunda se delata sola… cuando una mujer en situación de calle, con evidentes deficiencias mentales —a la que el imaginario popular ya bautizó como “la güera”— tiene de rodillas a tres municipios completos: Altamira, Ciudad Madero y Tampico.

Sí, leyó bien. Tres cabildos, tres alcaldías, tres estructuras administrativas completas, incapaces de contener, atender o resolver un problema que ya escaló de lo social a lo público y de lo público a lo político. Agresiones a adultos, a niños, rondines cerca de escuelas, reportes ciudadanos reiterados, detenciones que no detienen nada y liberaciones que solo reinician el ciclo. Y mientras eso ocurre, los alcaldes —inspirados sabrá Dios por qué intereses— empujan con entusiasmo el regreso de las policías municipales.

Y aquí entra el alcalde de Ciudad Madero, Erasmo González Robledo, el más entusiasta promotor de este retorno al pasado. Un alcalde que no logra controlar el tránsito, que no puede garantizar servicios básicos sin tropiezos, que confunde gestión con discurso y resultados con conferencias. Un alcalde que administra como quien cuenta calorías sin saber cuántas tlayudas se comió, pero que ahora quiere administrar una corporación armada.

Hay que decirlo con claridad: Erasmo no puede con la calle, pero quiere con la pistola. No puede con la banqueta, pero se siente listo para el patrullaje. No puede con una crisis social evidente, documentada, reiterada, pero sí con la narrativa de que el municipio “recupere” su policía. 

Recuperar, por cierto, algo que se perdió porque fue corrompido.

Las policías municipales en Tamaulipas no fueron retiradas por capricho ideológico ni por centralismo autoritario. Fueron desmanteladas porque estaban infiltradas por la delincuencia organizada. Porque los alcaldes —antecesores espirituales de los actuales— no supieron, no quisieron o no pudieron defenderla, de eso, sabe perfectamente Erasmo González, fue en una Semana Santa  en la administración de Lupe Galván, la misma en la que él fue alcalde mientras su papá putativo hizo campaña para diputado local cuando todo se rompió. El mando único fue una medida de emergencia ante un colapso institucional que hoy algunos fingen no recordar, Erasmo es uno de ellos, claro, antes era priista y no le iba mal viviendo del erario como hasta hoy, pero, ya tocado por el mecías AMLO de morena, en fin. 

Así, mientras el Congreso abre la puerta a ese regreso, la realidad hace trizas el discurso. El delito común crece, la violencia cotidiana se normaliza y las instituciones se fragmentan. El caso de la mujer en situación de calle es solo el síntoma más visible. Detenciones administrativas que no resuelven nada. Liberaciones automáticas. Fiscalías que se declaran incompetentes. Hospitales atados a requisitos legales imposibles. Autoridades municipales “atadas de manos”… pero con ambiciones intactas.

Si el municipio no puede activar un protocolo integral para proteger a niños agredidos en la vía pública, ¿qué lo hace pensar que podrá resistir la presión del crimen organizado?
Si no puede coordinar salud, asistencia social y seguridad básica, ¿qué lo hace creer que podrá depurar, supervisar y blindar una policía municipal?

La respuesta es incómoda: nada ¡ja!… 

Pero Erasmo insiste. Y en esa insistencia no hay convicción técnica, hay reflejo político. El reflejo del alcalde que quiere control sin responsabilidad, presencia sin resultados y poder sin rendición de cuentas. El problema no es que quiera una policía municipal. El problema es que no ha demostrado estar a la altura de un silbato, mucho menos de una corporación.

Mientras tanto, el Estado intenta reforzar lo que aún funciona: el esquema de mando único, con todas sus imperfecciones, sigue siendo más eficaz que la nostalgia municipalista. La Guardia Estatal recluta, capacita, evalúa. Seis meses de formación, controles federales, supervisión constante. Nada de eso aparece con claridad en la propuesta de regreso de las policías municipales.

Porque la seguridad no se decreta. Se construye.
Y quien no puede con “la güera”, no puede con el crimen.

En la intimidad…  En contraste con la improvisación que domina a buena parte de la política local, la Universidad Autónoma de Tamaulipas dio un paso que merece reconocimiento. El rector Dámaso Anaya Alvarado encabezó la aprobación y firma del Manifiesto Institucional para el Uso Ético de la Inteligencia Artificial, un documento que establece principios claros para el uso de esta tecnología en la docencia, el aprendizaje, la investigación, la divulgación del conocimiento y la gestión universitaria.

No es un gesto cosmético. La UAT avanza también en la conformación del Instituto de Inteligencia Artificial, una entidad estratégica para articular capacidades, formar talento y evitar que la tecnología se convierta en atajo o simulación. La visión es clara: la inteligencia artificial como herramienta al servicio del bien común, no como sustituto de la inteligencia humana ni de la ética académica.

En un país donde muchas instituciones corren detrás de la tecnología sin reglas, la UAT decidió poner límites antes que excusas. Pocas universidades en México cuentan con un marco de esta naturaleza, lo que coloca a la máxima casa de estudios de Tamaulipas en una posición pionera.

Mientras algunos no pueden gobernar lo básico, otros están pensando —con responsabilidad— en el futuro. Y esa diferencia, aunque no haga ruido, dice mucho.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Faltan los de Tamaulipas

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Tras la captura de Nicolás Maduro, el periódico Enlace del Golfo, semanario con 26 años de circulación en Tamaulipas y las huastecas, me invitó y publiqué la siguiente columna de opinión que llevó como título: “ La caída del primer alcalde por Nicolás Maduro”, y luego de este escrito políticos convertidos en fichas de dominó.

Primero, el alcalde morenista de Cintalapa, Ernesto Cruz Díaz. Una semana después, The Wall Street Journal, escribió según la misma publicación que replicó Carmen Aristegui, en su plataforma digital: “Además del tema militar, la Casa Blanca ha insistido en la investigación de políticos del partido oficial que supuestamente tienen nexos con el crimen organizado, incluyendo legisladores y funcionarios de alto nivel”.

A la par de que todo se negocia entre Washington y la Cuidad de México. Hace unas horas el alcalde de Puerto Peñasco, Sonora, Óscar Eduardo Castro, emanado de Morena, admitió que le revocaron la visa norteamericana, y confirmó que se separa del cargo por motivos de salud.

Mientras tanto, las aguas se mueven y uno que otro alcalde comenzará a viajar a Europa, particularmente a España para ir planchando su refugio en vísperas de que Estados Unidos exija  su captura o renuncia a la presidencia municipal.

Sin más preámbulos, le dejo lo publicado el pasado lunes 5 de enero:

El mundo vuelve a repartirse. En febrero de 1945, en la Conferencia de Yalta, Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill y Joseph Stalin se sentaron a una mesa para decidir el mundo que emergería tras la Segunda Guerra Mundial. Alemania fue dividida en zonas de ocupación, Europa quedó partida en dos esferas de influencia y se colocó la primera piedra de la Organización de las Naciones Unidas. No fue un acto de diplomacia romántica, fue algo así como una repartición cruda del poder, avalada por la victoria militar.

Ochenta años después, los nombres cambian, pero la lógica regresa. Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping no se reúnen en Crimea, pero actúan como si Yalta nunca hubiera terminado. El mismo Trump comparó la captura de Maduro con la participación militar norteamericana en el fin de la IIGN.

Así que hoy,  el mapa de disputa tiene otros nombres: Taiwán, Ucrania, Groenlandia, Venezuela. Ya no se anuncian conferencias solemnes; se publican mensajes en redes sociales, se difunden videos de operaciones quirúrgicas y se construyen narrativas de poder en tiempo real, con millones de likes como munición psicológica.

Las redes sociales también son armas. Cada captura simbólica, cada operativo transmitido desde una cuenta oficial, cada declaración directa entre mandatarios forma parte del nuevo arsenal. La guerra del siglo XXI no solo se libra con misiles o tropas, no, también se libra con percepción, control del relato y miedo calculado, también con mucho diálogo.

En ese contexto se entiende el operativo “Determinación Absoluta”, instruido por Donald Trump. Más allá del golpe directo al régimen venezolano, el mensaje fue hemisférico. No se trató solo de Caracas; fue una advertencia al vecindario completo. Y México, inevitablemente, leyó entre líneas.

Durante años, México aceptó el papel de contención migratoria, de muro humano y de socio silencioso. Pero ahora el guion es otro. Washington exige algo más; reordenamiento interno, presión real sobre los cárteles y una guerra de bajo perfil que acorrale a criminales y violentos. Algo que, para muchos en el norte, dejó de ocurrir con Andrés Manuel López Obrador y que ahora se espera —o se impondrá— bajo la nueva doctrina de seguridad del presidente gringo, y las reglas del Yalta moderno.

El problema para Morena como corriente política hegemónica es que el nuevo orden mundial no dialoga con ambigüedades. A partir de 2026, el partido enfrentará una tormenta perfecta. No desde la oposición tradicional, sino desde tres frentes simultáneos:

• Oposición política interna
• Desgaste social acumulado
• Escrutinio externo indirecto (finanzas, vínculos, omisiones)

El eslabón más débil no está en Palacio Nacional ni en los congresos, está en los municipios. Ahí donde se cruzan presupuestos “pequeños”, contratos inflados, policías locales y pactos informales. Ahí donde el poder se ejerce sin reflectores, pero con territorio.

Por eso no veremos tanques ni comunicados de intervención electoral. Veremos algo más eficaz:
presidentes municipales que no buscan la reelección por “motivos personales”; cuentas congeladas; visas canceladas; filtraciones quirúrgicas; auditorías que despiertan después de años de sueño; pintas y remodelaciones convertidas en expedientes. No será una purga ideológica. Será una limpieza administrativa con efectos políticos.

Este es el nuevo orden no se invade, se condiciona. No se derroca, se asfixia. No se dispara, se documenta.

En la intimidad…  En Tamaulipas, el mensaje ya se escucha en voz baja. Se  habla de nombres, de perfiles; alcaldes y familiares con crecimiento patrimonial acelerado; funcionarios obsesionados con el reflector, “las causas” y la narrativa, pero, descuidados en el escritorio, el contrato y la factura; operadores que confundieron cercanía política con inmunidad eterna.

La historia local enseña que el Golfo nunca es invisible. Puertos, aduanas, comercialización y seguridad municipal siempre han sido puntos de interés para ojos externos. Quien hoy duerme tranquilo porque “controla” su Cabildo, podría despertar mañana con un expediente que no se redactó en Ciudad Victoria, ni en la Ciudad de México.

Yalta no fue el fin de una guerra, fue el inicio de otra.
Este nuevo Yalta 2.0 tampoco busca consenso, ni negociaciones con políticos hediondos  a precursores químicos o combustible robado, busca orden.
Y en ese orden, muchos políticos corruptos de Morena aún no entienden que el tablero ya cambió… pero la partida ya empezó.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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¿Radiodictadura o cómo era?

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¡Al fin! Se volvió a encender el micrófono público de la entidad, sí, volvió Radio Tamaulipas, aunque sea por internet, y cuando eso ocurre, no solamente se escuchan voces; ahora sirve también para medir los silencios. Con las nuevas tecnologías, hasta el tono del mensaje es interpretativo y se calibra el poder de la silla de gobierno. Atención, el relanzamiento de Radio Tamaulipas Multicast es, en esencia, un manotazo duro con envoltura tecnológica.

Villarreal Anaya inauguró “Diálogos con Américo”, por supuesto, con la serenidad que lo caracteriza. No hubo estridencias ni fuegos artificiales. Hubo cifras, contexto y una narrativa bien ensamblada; el doctor está cada día mejor sentado; ya son tres años de gobierno como etapa de siembra, con frutos visibles y otros reservados al porvenir. Un discurso pensado para durar más que el aplauso inmediato.

El guiño histórico fue fino. Recuperar el audio de 1991, cuando su padre, Américo Villarreal Guerra, encabezó el nacimiento del Sistema Estatal Radio Tamaulipas, no fue un gesto sentimental, sino político. La memoria también gobierna, y en Tamaulipas pesa; vuelvo a lo mismo, lo llaman poder.

Treinta y cinco años después, Radio Tamaulipas regresa con cabinas modernas, transmisión multiplataforma y una promesa ambiciosa: comunicación con verdad, ética y vocación social. Palabras que, dichas desde la persona del jefe del ejecutivo estatal, no flotan, ni suenan como cualquier cosa; se agarran en el aire, se aterrizan y se convierten en compromiso. El gobernador sabe que es el micrófono de una infraestructura pública y aquí no se mide por la nitidez del audio, sino por la amplitud y alcance de su escucha.

Las cifras sociales expuestas por Américo Villarreal Anaya son de alto impacto, puff, más de 23 mil millones de pesos y 600 mil beneficiarios. Números que se leen bien y se oyen mejor. Pero el verdadero reto no está en el guion, sino en la calle, donde la política se valida o se desmiente sin micrófonos, y ahora también en redes sociales.

Villarreal Anaya habló también del contexto internacional, del respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y de la vocación estratégica del estado. Fue un mensaje sin sobresaltos, con optimismo calculado. No promete epopeyas; administra expectativas, y ese es el perfil, el estilo tan característico de él.
Radio Tamaulipas vuelve a escena con una responsabilidad colosal. Muchas gracias a la reactivación y que suene el huapango.

En la intimidad… y mientras en la cabina se afina el mensaje, en la pista se afina el paso. La zona metropolitana ya comenta —con media sonrisa— el próximo cumpleaños de la diputada Úrsula Patricia Salazar Mojica, quien este martes 20 de enero celebrará 25 x 2 primaveras, como solo ella sabe hacerlo.
Familiares y amigos ya se organizan para un festejo que promete ir más allá del brindis protocolario. Se dice que hasta el centro de la pista tendrá significado, porque en esas celebraciones nada es casual: quién baila, cuándo baila y con quién, suele decir más que muchos discursos.

No es secreto que la diputada y su esposo disfrutan la fiesta con entusiasmo, virtud que genera simpatías y, cómo no, ciertas incomodidades entre quienes prefieren observar desde la barra. En el viejo barrio el rumor es uno solo: “Habrá fiestón, habrá señales y habrá lecturas políticas”.

Los detalles vendrán después. Por ahora, lo que se sabe ya es suficiente. Cuando la música suena, en Tamaulipas nadie baila solo, y siempre hay alguien tomando nota… incluso desde el centro de la pista.

davidcastellanost@hotmail.com
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El imperialismo en tiempos modernos

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Por: Zaira Rosas
Imperialismo es el término que comienza a resonar con fuerza en distintas pláticas sobre la situación en el mundo respecto a Estados Unidos. Esta palabra la hemos escuchado desde antaño en clases de historia donde hablábamos de las naciones y su dominio después de tiempos de guerra, donde buscaban extender sus recursos a través de otros espacios, misma situación que llevamos tiempo viendo con el país vecino pero que ahora la amenaza se vuelve cercana con la ocupación de Venezuela.

Llevar a Maduro a Estados Unidos, hacer acto de exhibición de su detención y anunciarle al mundo que tiene el control, no es casual, no es únicamente la muestra de su poder por fanfarronería, sino para avisarle al mundo que su propuesta de expansión recién comienza. El anuncio de estos procesos pone en alerta a Cuba, habla de sus capacidades respecto a la ocupación y conquista en Groenlandia, pero también enciende las alertas con México el país vecino.

Donald Trump no conoce límites, incluso el que a través de la fuerza lograra incursionar en Venezuela, posibilita que la balanza se incline a su favor, pues le da acceso a uno de los recursos más preciados: el petróleo, y si bien la invasión pareciera limitarse a un proceso de explotación de recursos naturales, en realidad es más profunda pues incluso ante medios de comunicación ha declarado que nada podrá detenerle.

El ejército de Estados Unidos parece expandir también el presupuesto, sin límite incluso de contrapoderes al interior del mismo país, nada desborda la opinión del presidente que emula épocas imperiales de quienes decían “El poder soy yo”.

Analistas aseguran que esto será solo efecto de una expansión más abrupta, no sólo como nación, sino incluso de posturas, donde la fuerza bruta se posiciona como mecanismo de control y si este ejemplo comienza a posicionarse como ideología incluso en otras naciones es dónde el orden mundial comienza a tambalear pues las posturas extremas siempre desembocan en conflictos armados más grandes.

Esta manera de proceder, dominando territorios, absorbiendo sus recursos y doblegando a otros poderes, tiene nombre y apellido, para Donald Trump es la doctrina Monroe, para otros politólogos y académicos es un neomonarquismo, pues se están valiendo de ciertas élites para dominar todo lo que está a su paso y como dije antes esto no se limita únicamente a los recursos naturales, tiene repercusiones en la economía global, decisiones empresariales y por ende en la sociedad que conforme a las posturas y oportunidades, terminará sufriendo las consecuencias en un desbalance aún más evidente.

Prueba de ello es el apoyo de Estados Unidos a candidatos de otras naciones de América Latina que son afines a su ideología de Derecha, este año habrá elecciones en Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú.

Actualmente con el dominio de Venezuela y Delcy Rodríguez al frente como gran colaboradora, es evidente que EUA llevará la primicia de comercio con el país, esto dificulta la globalización y comercialización con otras naciones, no sólo para Venezuela, sino para el resto de América, sin embargo, la postura de Estados Unidos también sirve de ejemplo para que Rusia y China den continuidad a sus intenciones de expansión y dominación.

Si bien cada nación tiene sus peligros y preocupaciones, ciertamente en México el narcotráfico es una de las más fuertes por las consecuencias que deja a su paso, este tópico suena con fuerza como una de las principales excusas de invasión que podría tomar Estados Unidos sobre nuestra soberanía, pareciera absurdo hablar de ello e irreal considerando la legitimidad del gobierno en turno nos guste o no, sin embargo más allá de posturas políticas, permitir o incluso apoyar la incursión de un gobierno extranjero no representa un atisbo de esperanza, es en realidad una nueva forma de dominación e imperialismo que como se ha visto en otros periodos de la historia, termina beneficiando a unos cuantos a costa del sufrimiento de muchos.
zairosas.22@gmail.com

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