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Opinión

Agua pasa por tu casa

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El derrumbe de la Iglesia de la Santa Cruz evidenció que hay muchas asignaturas pendientes y que el silencio es muy cómodo para muchos. El tema del agua es otro, prevenir el desabasto y garantizar el vital líquido a todas las familias de Tamaulipas es un tema que tiene prioridad para el Gobierno estatal.

La gobernanza local tiene varios frentes abiertos, lo mejor de todo es que tiene el mismo número de personas o grupos de trabajo ocupados en resolver; nadie dijo que iba ser fácil, no obstante, los acuerdos políticos son cruciales para afrontar y superar cualquier crisis, por eso el gobernador Américo Villarreal Anaya impulsa proyectos que deriven hacia la solución pronta y efectiva de la grave situación que se está padeciendo.

Con decirle que el jefe del Ejecutivo estatal instruyó a través de la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social que todos los proyectos tengan la agilidad requerida ante las circunstancias que se están presentando, y una de esas negociaciones efectivas de Américo fue ante la Comisión Nacional del Agua que consiste en evitar aprovechamientos irregulares y derivaciones aguas arriba mientras esté en déficit el sistema lagunario.

La crisis hídrica es un tema mundial, sus consecuencias aumentan aceleradamente, en Tamaulipas podrían afectar a toda la sociedad en caso de seguir la escasez de lluvias, sin embargo, el gobernador ha puesto especial énfasis en las acciones y proyectos en conjunto con el Gobierno Federal a través de CONAGUA.

Precisamente, el fin de semana pasado, el viernes para ser exactos, cuando Claudia Sheinbaum estuvo en Tampico y los insolentes de Armando Martínez Manríquez y Eduardo Gattás, abandonaron la rueda de prensa en la que Quiroga Alvárez informó sobre el compromiso de Américo Villarreal Anaya y sus acuerdos con la federación, estos dos impresentables se pusieron de pie, abandonaron la reunión con los comunicadores, desairando no sólo las necesidades de los ciudadanos, también el compromiso de Villarreal Anaya, la voluntad de Andrés Manuel López Obrador y el esfuerzo de quienes sí trabajan por un Tamaulipas humano y pleno en bienestar .

Para suerte de la entidad ese mismo día el que atestiguó la indiferencia de Armando y Gattás, fue el diputado federal Erasmo González Robledo y el gerente general de COMAPA Sur, Francisco José González Casanova, dos de las personalidades que a pesar de todas las observaciones, le han hecho frente a la crisis hídrica en la Zona Metropolitana de Tampico, porque desde hace poco menos de 100 años que no se había presentado una situación tan grave con la escasez de lluvias, más las elevadas temperaturas y el bajo nivel de almacenamiento del recurso hídrico, todo al mismo tiempo, insisto, lo bueno que estos dos y Quiroga no están de brazos cruzados, puede usted estar seguro que el sistema lagunario cuenta con suficiente nivel de almacenamiento para proveer a la población del sur del Estado durante el presente año.

Así que no se preocupe, mejor ocúpese y cuide el agua, sea responsable, ya por favor, haga algo bien por el planeta tierra.

En la intimidad… Promueve la UAT estilos de vida saludables entre estudiantes universitarios con una iniciativa que busca fomentar hábitos de alimentación adecuada, actividad física y salud mental en la comunidad estudiantil.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), está dando un paso importante hacia la promoción de la salud y el bienestar entre sus estudiantes a través de la plática «Cómo llevar un estilo de vida saludable», que tiene como propósito prevenir futuras complicaciones de salud causadas por malos hábitos alimenticios y de vida.

Esta iniciativa se ha incorporado a las actividades del plan de Vida Universitaria, implementado dentro del nuevo modelo educativo de la UAT que impulsa el rector Guillermo Mendoza Cavazos, con la finalidad de enriquecer la formación integral del estudiante.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Érase una vez… PTM

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En la política mexicana, hubo una época muy estulta en la que los funcionarios veían los humedales como terrenos improductivos. Sí, eran bien tontos, y según esa visión miope del desarrollo para ellos, identificaba un espacio natural inservible: simples pantanos que había que rellenar, drenar o convertir en fraccionamientos, vialidades y estacionamientos. ¡PTM! Así fue durante décadas; esa ignorancia ambiental se tradujo en millones de toneladas de concreto sobre ecosistemas cuya verdadera función nunca entendieron.

Después de toda esa ignorancia e irresponsabilidad, hoy seguimos conviviendo con alcaldes y/o legisladores que prometieron drenes que no han podido construir, y por consiguiente, ciudades con riesgo de inundaciones, acuíferos cada vez más agotados, temperaturas urbanas que aumentan año con año y una biodiversidad reducida a pequeños islotes rodeados por esa feroz expansión inmobiliaria.

Sin embargo, como si fuera un milagro, la  Laguna La Escondida, en Reynosa, será intervenida por el Gobierno de Tamaulipas que encabeza Américo Villarreal Anaya, quien dirige un proyecto urbano estilo europeo.

Sí, además, el Plan Maestro Integral para la regeneración de La Escondida estará alejado de la improvisación política y de los tiempos electorales porque el jefe del ejecutivo quiere que Tamaulipas convierta este espacio en un ejemplo nacional sobre cómo recuperar un humedal urbano sin condenarlo al cemento.

La recuperación de La Escondida tampoco será exitosa por retirar 325 toneladas de residuos sólidos y lirio acuático. Ese dato demuestra voluntad operativa, pero apenas representa el inicio de una tarea mucho más compleja: devolverle al ecosistema su capacidad para regular agua, temperatura, fauna y calidad ambiental en una de las ciudades fronterizas con mayor presión demográfica del país.

Pero, para lograrlo, viene la integración de universidades, especialistas, cámaras empresariales, organizaciones civiles y dependencias estatales dentro de un mismo consejo consultivo, que, representa, quizá, la mejor noticia del proyecto. La naturaleza necesita menos discursos y más instituciones capaces de sobrevivir a los cambios de administración.

Ojalá La Escondida no termine convertida únicamente en un parque bonito para la fotografía oficial.

Ojalá termine siendo el primer caso mexicano donde la política entendió, al fin, que el agua vale mucho más que el concreto.

En la intimidad…  Un grupo de estudiantes de preparatoria de la Universidad Autónoma de Tamaulipas decidió hacer exactamente lo contrario: mirar hacia donde casi nadie mira.

No diseñaron una aplicación para conseguir miles de seguidores. No buscaron viralizar un video de treinta segundos. Se encerraron en un laboratorio para intentar responder una de las preguntas más difíciles de la medicina contemporánea: ¿es posible combatir el cáncer sin destruir al mismo tiempo el tejido sano?

Fernando Aguiñaga García, Leslie Flores Rodríguez y Sofía Covarrubias, asesorados por la doctora Karely Anaya Garza y el doctor Enrique Rocha Rangel, desarrollaron un nanocompuesto de apenas 32 nanómetros, cerca de mil 700 veces más delgado que un cabello humano, capaz de reconocer el microambiente de tumores de mama y pulmón para activar un mecanismo de muerte celular selectiva.

Traducido al lenguaje cotidiano: Mientras la quimioterapia convencional golpea indiscriminadamente células sanas y enfermas, estos jóvenes buscan que el tratamiento ataque únicamente al enemigo.

Hay otro detalle que vuelve extraordinaria la investigación.

El material nace del bagazo de caña de azúcar y del quitosano obtenido del exoesqueleto del camarón. Es decir, residuos agroindustriales y pesqueros convertidos en ciencia de frontera.

Eso también es economía circular.

Eso también es desarrollo sustentable.

Y eso también debería ocupar los titulares nacionales.

Obtuvieron el primer lugar estatal en la Feria de Ciencias e Ingenierías Tamaulipas 2026 y representarán al estado en la competencia nacional del próximo año.

La pregunta ya no es si tienen talento.

La pregunta es si México tendrá la inteligencia suficiente para no perderlos.

Porque el verdadero desarrollo de un país no comienza cuando inaugura una obra pública.

Comienza cuando decide cuidar a quienes algún día serán capaces de cambiar el mundo desde un laboratorio.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

¡Maldito pez Diablo hdtpm!

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Hoy comienzo dirigiéndome a quienes tienen 16, 17 o 18 años. Tal vez todavía no sepan qué estudiar. Y está bien. Lo que no estaría chido es creer que una profesión sirve únicamente para ganar dinero.

Eso es demasiado poco para una vida completa.
Un ingeniero puede construir un puente.
Un médico puede “devolverle años” a una persona.
Un abogado puede impedir una injusticia.
Un contador puede rescatar una empresa familiar.
Un científico puede cambiar la economía de toda una región con una idea que nació en un salón de clases.

Ninguna de esas cosas ocurre por accidente. Ocurren porque alguien decidió estudiar en serio.

También quiero decirles otra cosa. No permitan que les roben la capacidad de asombro.

Nadie sabe cuántos amigos tenía Alexander Fleming cuando descubrió la penicilina. Pocos podrían decir cuántos aplausos recibió Norman Borlaug antes de revolucionar la agricultura moderna. Muy pocos recuerdan cuántas entrevistas concedió Mario Molina antes de demostrar que la capa de ozono estaba siendo destruida. A todo mundo le valdrá madre cuántos pinches seguidores o likes alcanzaste hoy.

¿Verdad que la historia es injusta con la popularidad? Ah, pero eso sí, extraordinariamente generosa con la utilidad, y quizá ni siquiera tengas edad para entenderlo y ese es el mayor desafío que enfrentas en tu edad adulta, y más la juventud mexicana.

A mí no me crea, pero dicen los expertos que estamos ante la primera generación que tiene el conocimiento de la humanidad completo dentro del bolsillo y, paradójicamente, también es la primera que corre el riesgo de pasar horas enteras sin hacerse una sola pregunta importante. #THDSPM

Atención aquí. El algoritmo recompensa al que entretiene, pero la vida recompensa al que resuelve. Son dos cosas completamente distintas.

Mientras millones de jóvenes compiten todos los días por unos cuantos segundos de atención en las redes sociales, tres universitarios de El Mante decidieron competir contra algo infinitamente más difícil: un problema que llevaba años derrotando a cientos de familias.

Los estudiantes de Contaduría Pública, Adrián Hernández Nieto, Sebastián., Fernández Rivera y Judith de León Sánchez, asesorados por el Dr. Alejandro Trujillo Jiménez, diseñaron un método de procesamiento viable y seguro.

El proceso consistió en recolectar ejemplares de pez diablo y someterlos a una cocción controlada para conservar sus propiedades nutricionales. Posteriormente, los filetes se mezclaron con zanahoria y chayote para elaborar un alimento húmedo óptimo para felinos; el resto se pulverizó en harina para integrarse a una mezcla balanceada con melaza, sales minerales y maíz, consolidando bloques sólidos para el ganado.

Ellos no buscaron hacerse virales; lo que pretenden es hacerse útiles. Tomaron una especie invasora que durante años ha destruido el equilibrio de ríos y lagunas, reducido las capturas de pescadores y afectado la economía de comunidades enteras, y decidieron convertir el problema en solución, y justamente así comienza casi toda revolución científica.

No con respuestas. Con preguntas.

Bajo el liderazgo del rector Dámaso Anaya Alvarado, la Universidad Autónoma de Tamaulipas parece estar apostando precisamente por esa ruta: dejar de entender la investigación como un ejercicio académico para convertirla en una herramienta que dialogue con el campo, con los productores, con el medio ambiente, con la economía y con las necesidades de la sociedad.

Esa visión no produce aplausos inmediatos. Produce algo mucho más importante.

Confianza.

Mientras afuera el país discute quién tiene la razón, dentro de muchas aulas universitarias hay jóvenes que están intentando resolver los problemas que todos los demás solamente comentan.

Y esas aulas también merecen ser noticia.

Vale la pena defenderlas.
Vale la pena cuidarlas.

Vale la pena reconocer que existen espacios donde todavía se puede debatir una idea sin miedo, investigar con libertad y equivocarse para volver a intentar.

Nunca subestimen el valor de un campus universitario donde la mayor preocupación de un estudiante siga siendo terminar un experimento y no sobrevivir al camino de regreso a casa.

Eso también habla de un país.
Eso también construye futuro.

Dentro de veinte años, nadie recordará cuántos seguidores tenía el creador de contenido más famoso de este verano.

Pero es muy probable que algún productor del campo siga alimentando su ganado gracias a una idea que nació una tarde cualquiera en un laboratorio de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Esa es la diferencia entre hacerse famoso por un rato…
…y hacerse indispensable.

En la intimidad… Déjenme pedirles un último favor, especialmente a los más jóvenes.

No hereden el vicio de creer que toda obra pública es propaganda ni la ingenuidad de pensar que toda obra pública merece aplausos.

Observen.
Caminen su ciudad.
Pregunten.
Comparen fotografías de hace diez años con las de hoy.

Aprendan a distinguir cuándo una calle cambió una colonia y cuándo solamente cambió el discurso.

Esta semana, en el Tampico residido por Mónica Villarreal Anaya, la calle Privada Miramar dejó de ser una promesa de campaña para convertirse en una obra terminada. Después de más de cuarenta y cinco años de espera, llegaron el concreto hidráulico, la renovación de la red hidrosanitaria, las banquetas, las luminarias y una inversión superior a tres millones de pesos. Para una familia que durante décadas convivió con el polvo o el lodo, la política dejó de ser un concepto abstracto: empezó a parecerse a una mejora concreta en su vida diaria.

Eso no significa que el gobierno deba recibir cheques en blanco.

Significa exactamente lo contrario.

Que ahora la ciudadanía tiene más elementos para preguntar cuánto costó, cuánto durará, quién la construyó y qué colonia será la siguiente.

Ahí comienza la democracia adulta.
No en el aplauso automático.
Tampoco en la descalificación permanente.

Comienza cuando una generación entiende que el dinero público no pertenece a los gobiernos, sino a los ciudadanos.

Y cuando esa generación aprende a exigir con argumentos, los gobernantes dejan de administrar la opinión pública y empiezan, por fin, a administrar resultados.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

Gran noticia

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La conclusión de un hospital es una gran noticia. Pero el periodismo también obliga a mirar un poco más allá del corte de listón, de las fotografías oficiales y de los discursos que suelen acompañar las grandes obras públicas.

El nuevo Hospital General del ISSSTE en Tampico está prácticamente terminado. El 98 por ciento de avance anunciado por el director general del instituto, Martí Batres, coloca al proyecto como el más adelantado de la estrategia nacional de infraestructura hospitalaria.

En el sur de Tamaulipas durante años miles de trabajadores al servicio del Estado y sus familias han lidiado con mapaches e instalaciones rebasadas, consultas diferidas y traslados innecesarios para estudios especializados, la construcción de este hospital representa mucho más que una obra de concreto. Representa la posibilidad de recuperar: la confianza.

Las 150 camas, los 35 consultorios, los cinco quirófanos, el resonador magnético y la contratación de más de seiscientos especialistas hablan de un proyecto ambicioso. Pero la verdadera dimensión del hospital comenzará a escribirse el día que abra sus puertas. Será entonces cuando los ciudadanos evalúen si la inversión cumplió con su propósito o si quedó atrapada en la larga lista de buenas intenciones que tantas veces han acompañado a la salud pública mexicana.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido mantener la inversión en infraestructura hospitalaria como una prioridad de su administración. La enfermedad no distingue colores, tampoco credenciales políticas.

En la capital de las huastecas no se necesitan únicamente edificios modernos. Se esperan médicos suficientes, medicamentos disponibles, equipos funcionando y citas que lleguen antes que el padecimiento avance. La infraestructura es indispensable, pero la calidad del servicio termina definiendo el éxito o el fracaso de cualquier sistema de salud.

En Tamaulipas también hay una coordinación institucional que merece mencionarse. El gobernador Américo Villarreal conoce el sistema sanitario desde antes de la política y ha insistido en fortalecer la capacidad hospitalaria del estado. La coincidencia de esfuerzos entre el gobierno estatal y la Federación explica, en buena medida, que proyectos largamente esperados hoy estén cerca de convertirse en realidad.

Sin embargo, las administraciones cambian y los hospitales permanecen. Lo verdaderamente importante no será quién aparezca en la placa inaugural, sino quién encuentre alivio detrás de esas paredes dentro de cinco, diez o veinte años.

Si este hospital logra evitar traslados, reducir tiempos de espera y ofrecer atención digna a miles de familias del sur de Tamaulipas y de la Huasteca, entonces habrá valido cada peso invertido. Si además consigue recuperar la credibilidad de quienes durante años sintieron que la salud pública caminaba siempre un paso detrás de sus necesidades, el logro será todavía mayor.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas acaba de tomar una decisión que, aunque no ocupe las primeras planas, tiene un profundo significado institucional. La ratificación del doctor José de Jesús Guzmán Morales al frente de la Defensoría de los Derechos Universitarios envía una señal de estabilidad en un tema que no admite improvisaciones.

El rector Dámaso Anaya Alvarado ha insistido en que una universidad no puede presumir únicamente edificios nuevos o programas académicos renovados. También debe garantizar que quienes estudian y trabajan en ella encuentren espacios seguros, reglas claras y mecanismos confiables para hacer valer sus derechos.

Esa visión merece destacarse.

La Defensoría no existe para generar confrontaciones; existe para evitar que los conflictos crezcan, para escuchar antes de juzgar y para recordar que la autoridad también encuentra fortaleza cuando acepta ser observada.

Las universidades forman profesionistas, pero también forman ciudadanía.

Y cuando una institución fortalece sus mecanismos de justicia interna, no solo protege a su comunidad; fortalece su propia credibilidad.

Ahí, muchas veces, comienza la verdadera autonomía.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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La semiótica de la alcaldesa

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Romantizar a un personaje asociado con el homicidio y el suicidio resulta, definitivamente, una decisión desafortunada, y eso parece estar sucediendo en la entidad desde Nuevo Laredo hasta Palacio de Gobierno del Estado y el Sistema DIF Tamaulipas.

Lo sucedido el fin de semana no creo que haya sido involuntario; bueno, quisiera creer que “olvidaron” la semiótica y, por consiguiente, lo importante que puede ser el comunicar con imágenes y gestos. El equipo de asesores  de Carmen Lilia se equivocó.

Definitivamente, puede ser un error político de un día, pero, en un momento de mayor relevancia, sí, más cercano a las definiciones de candidaturas y cuando los grupos internos se confronten, le podrán restregar duro lo que hasta hoy quedó atrapado en una fotografía que, si bien no le tumba “la candidatura”, se la puede desgastar.

Eso ocurrió este fin de semana en Nuevo Laredo.

Mientras supervisaba actividades oficiales, la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal apareció portando una playera con la leyenda de «La maestra de la escuela», personaje popularizado por el viejo corrido de Laurita Garza.

Laurita Garza no representa una historia de superación, ni de justicia social, ni de emancipación femenina. Su historia es la de una mujer que asesina al hombre que amaba y posteriormente decide quitarse la vida. Un crimen pasional convertido durante décadas en canción popular. 

¿Qué, no hay problema? ¡Caray! Apenas comienza.

No porque la música regional deba desaparecer. No porque los corridos deban prohibirse. Mucho menos porque una servidora pública pierda su derecho a vestir como desee fuera de su vida institucional.

El problema aparece cuando el símbolo deja de pertenecer a la esfera privada y se convierte en comunicación pública.

Toda alcaldesa habla incluso cuando guarda silencio.

Toda fotografía comunica incluso cuando nadie escribe un discurso.

Y esa imagen de Laurita Pin- Up con pistola en mano y un cigarillo encendido comunica exactamente lo contrario de lo que hoy necesita Tamaulipas.

Vivimos en uno de los estados que más ha luchado por desprenderse de la narrativa nacional que durante años lo identificó con la violencia, las desapariciones, el miedo y la presencia del crimen organizado. Allá en Nuevo Laredo, asesinaron a Benjamín Galván Gómez en 2014 y esa apología se la pueden restregar más adelante. A Tamaulipas le ha costado inversiones, turismo y generaciones enteras reconstruir una percepción distinta.

Por eso, romantizar —aunque sea involuntariamente— a un personaje asociado con un homicidio resulta, cuando menos, una decisión desafortunada.

Aquí aparece una segunda reflexión, quizá igual de delicada.

La imagen apenas provocó conversación en la mesa del café.

No hubo grandes debates.

No se convirtió en tendencia nacional.

No ocupó las primeras planas.

Eso puede parecer una buena noticia para su equipo de comunicación.

Yo creo exactamente lo contrario.

Porque quien aspira a gobernar Tamaulipas necesita estar permanentemente bajo el reflector político. Si un error de esa dimensión apenas genera discusión, quizá el problema no sea la fotografía.

Quizá el problema sea que la conversación pública de Tamaulipas todavía no gira alrededor de Carmen Lilia.

En la intimidad… Mientras algunos equipos de comunicación desperdician capital político en polémicas perfectamente evitables, el Gobierno de Tamaulipas parece haber entendido dónde se jugará realmente el desarrollo de las próximas décadas: en el agua.

Hay anuncios que no generan aplausos inmediatos porque no caben en un video de treinta segundos. Sin embargo, terminan cambiando la historia de una región.

El proyecto de El Moralillo, el PLIGÓN, la expansión del tratamiento de aguas residuales en PITAR y la reutilización industrial del agua pertenecen justamente a esa categoría.

Si esos proyectos llegan a concretarse, nadie preguntará dentro de treinta años cuántas conferencias de prensa ofreció un gobernador. Preguntarán quién garantizó que Tampico, Ciudad Madero y Altamira siguieran teniendo agua cuando el resto del país comenzaba a disputársela.

Ahí es donde debería concentrarse buena parte del capital político de esta administración.

Tamaulipas lleva décadas extrayendo riqueza de su territorio: petróleo, gas, puertos, comercio exterior, agricultura y energía. Es tiempo de que esa riqueza deje infraestructura permanente.

La costa tamaulipeca sigue esperando un sistema hidrosanitario digno de un destino internacional. Miramar necesita infraestructura que acompañe su crecimiento. Aldama continúa esperando accesos modernos hacia sus cenotes. El Bernal aún reclama caminos seguros que lo conviertan en un verdadero polo turístico.

Los reconocimientos siempre serán bienvenidos.

Pero los gobiernos no entran a la historia por las placas inaugurales.

Permanecen por las obras que siguen funcionando cuando ya nadie recuerda quién cortó el listón.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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