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Opinión

Un rescate lleno de esperanza

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El 1° de mayo una avioneta salió de Araracuara, Colombia, donde viajaban 3 adultos y 4 infantes. Una falla mecánica causó un accidente aéreo donde los adultos perdieron la vida casi al instante, sin embargo, los infantes sobrevivieron al impacto. Lesly de 13 años, Soleyni de 9, Tien de 4 y Cristin de 11 meses al momento del accidente, se vieron envueltos en una misión que se podría considerar casi imposible, después de sobrevivir al choque aéreo tenían que
cuidarse en medio del corazón de la selva amazónica.

Cuando un grupo de militares supo que los menores seguían con vida, comenzó la “operación esperanza” que consistía en rastrear a los niños en medio de un ecosistema húmedo, donde no hay visibilidad a más de 20 metros por lo espeso del follaje, la fauna consiste en animales salvajes como jaguares y víboras venenosas, por lo que la operación requería de esfuerzos conjuntos entre los habitantes del lugar y los militares.

La historia de Lesly seguramente dará la vuelta al mundo, porque nos deja grandes lecciones de colaboración, solidaridad y nos obliga a ver la historia con mayor detenimiento para entender cómo circunstancias de seguridad pueden obligar a familias enteras a migrar, haciendo que dejen atrás a sus seres queridos, su espacio, con la intención de encontrar un punto mejor donde soñar con tener un futuro.

Colombia es uno de los países con mayor diversidad tanto biológica como social, tiene sitios como Araracuara donde el desarrollo ha sido posible gracias a estrategias de supervivencia en medio de la selva que se han transmitido gracias a la cosmovisión indígena. Este sitio surgió como un penal para los peores criminales, en 1939, pues para sobrevivir tendrían que aprender a entender su entorno geográfico, lo cual se fue transmitiendo en generaciones.

Manuel Ronoque, padre de los menores había huido de su comunidad por amenazas de las Fuerzas Armadas, su familia le encontraría después y por eso abordaron la avioneta, misma que ya había sufrido un accidente sin pérdidas humanas en 2021. La avioneta fue reparada de manera local, lo que seguramente fue causa de esta segunda catástrofe donde la madre de los infantes y otras dos personas, perdieron la vida.

La sobrevivencia de Lesly y sus hermanos, es una historia de reflexión profunda, por un lado, nos obliga a seguir buscando espacios para la paz y el diálogo, pues los conflictos armados de la región destruyen a comunidades y familias enteras.

Por otra parte, es una invitación a un análisis constante de la colaboración que se suscitó gracias a este evento, donde la cosmovisión de las comunidades indígenas fue clave para lograr el rescate. Gracias a lo aprendido desde su cultura Lesly pudo guiar a sus hermanas y hermanito, enseñarles a cuidarse mutuamente y sobrevivir en medio de un panorama desolador para cualquier otra persona.

Esta historia es también una invitación a mantener un equilibrio con el ecosistema, entenderle sin generar mayores estragos, ni transformaciones drásticas que la naturaleza revierte y sobre todo valorar todo lo que la naturaleza nos provee abundantemente. Esto es parte de la cosmovisión indígena, donde nativos de la selva rezan antes de adentrarse en ella pues la conciben como un ente con racionalidad y voluntad, bajo estas mismas creencias los niños se sabían acompañados en todo momento mientras transitaban en el espeso follaje y la fauna salvaje del lugar.

Ahora sólo queda rescatar a otro héroe, Wilson, el perro rescatista que se sumó a la misión en la búsqueda de los niños, su participación también fue clave para lograr la localización de los menores y como bien lo dijo el general Pedro Sánchez, encargado de liderar la operación, esta búsqueda no termina hasta localizar al canino. Y bajo la cosmovisión de los lugareños nadie se pierde, se mimetiza con el espacio.

Opinión

Cabeza de Vaca y la contradicción de aspirar a la Presidencia de México desde Estados Unidos

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En los últimos días hemos visto que Francisco García Cabeza de Vaca quiso instalarse en la conversación de 2030, pero terminó él mismo prácticamente reabriendo el expediente de su pasado.

Al destaparse con cuatro años de anticipación, entregó a sus adversarios el tiempo suficiente para regresar a la mesa la extradición, las investigaciones, la doble nacionalidad y el balance de su gobierno en Tamaulipas entre 2016 y 2022.

Falta mucho para 2030 y aún así pudiéramos preguntarnos ¿cómo se pide el voto para gobernar México mientras se sostiene que no se puede regresar al país?

Cabeza de Vaca presume mucho desde Estados Unidos, se graba videos en su rancho, fotos en restaurantes, formula acusaciones y simula tener un liderazgo nacional.

En la mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum abrió, el debate sobre exigir nacionalidad mexicana exclusiva para aspirar a la Presidencia o a una gubernatura.

Es evidente que la propuesta tiene nombre y apellido y tiene que ver con la viabilidad política, aunque en definitiva será complicado por las controversias que pudieran surgir de la interpretación de la Constitución.

Morena Tamaulipas, por su parte hace lo suyo, remarca las deficiencias que tuvo Cabeza de Vaca como Gobernador.

Tan solo recordar que no estuvo presente en la ceremonia de entrega de gobierno o toma de protesta de Américo Villarreal en octubre de 2022, además de los señalamientos por irregularidades administrativas, de las que incluso hay denuncias ya muy avanzadas.

Así cada intento de Cabeza de Vaca de surgir y construirse una figura nacional, se retoma la discusión al sexenio anterior.

El mayor adversario de Cabeza de Vaca podría no ser Morena ni Sheinbaum, sino el peso de su propio pasado.

Falta mucho para 2030, pero mientras tanto recalienta el ambiente político ya de por sí tenso a nivel nacional.

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La chequera de la UAT

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En la liturgia del poder político mexicano existe una fascinación casi religiosa por los recintos legislativos. Cada que un rector cruza el umbral de San Lázaro, las vestiduras académicas se tiñen inevitablemente de la sobriedad pragmática del presupuesto, y esta semana le tocó el turno a Dámaso Anaya Alvarado, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), quien, en representación del bloque del noreste, alzó la voz ante las comisiones de la Cámara de Diputados y la Auditoría Superior de la Federación.

El discurso de Anaya fue impecable en las formas —así exige el canon ministerial— al entregar los Estados Financieros Auditados 2025. Pidió una «agenda común» y propuso revisar los esquemas tributarios que asfixian la salud económica de las casas de estudio. La retórica del rector tamaulipeco es la de un hombre que comprende que el conocimiento, en estos tiempos, no se financia con buenas intenciones, sino con acuerdos de alto impacto social. Pero, el dilema psicológico del gestor universitario es siempre el mismo: ¿dónde termina la autonomía institucional y dónde empieza la servidumbre ante la chequera pública? La tienen más pinchi difícil que periodista -jajaja-

Junto a Dámaso, sonreía Ricardo Monreal, prometiendo empatía para el paquete económico, mientras Javier Herrera Borunda —hijo de Fidel Herrera Beltrán— y la ASF aplaudían el barniz de austeridad. Anaya hizo lo que le correspondía: defender el barco uatista en la capital del país. Sin embargo, en el terreno de la realidad sin maquillaje, la verdadera prueba de fuego para la UAT no se mide en las fotos protocolarias de San Lázaro, sino en el impacto cotidiano que ese dinero tenga en las aulas de las facultades dispersas por la geografía tamaulipeca o en el mantenimiento del Campus Tampico-Madero, al que le urge una manita de gato. La alianza propuesta es saludable, pero el fiscalizado siempre debe guardar una sana distancia de su fiscalizador; de lo contrario, la academia corre el peligro de volverse un apéndice de la propaganda federal.

En la intimidad… Resulta fascinante la miopía con la que opera la maquinaria propagandística del régimen actual. Hay una paradoja casi vodevilesca en la relación entre la 4T y el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Obsesionados con convertirlo en el villano favorito de la narrativa mañanera, desde la cúpula del poder presidencial y legislativo no dejan de nombrarlo, procesarlo simbólicamente y “mentarle la madre” a cada hora.

Lo que no han entendido en su ceguera de victorias contundentes es que, al acorralarlo del otro lado del Río Bravo, incapacitado legalmente para pisar suelo mexicano sin pisar un reclusorio, lo único que han logrado es transformarlo en un espectro omnipresente. De tanto citarlo, lo metieron de lleno en la esfera pública nacional hasta convertirlo, casi de rebote, en un referente opositor hacia la sucesión presidencial.

Si Cabeza de Vaca fue corrupto, si fue un mal gobernante o un hampón de la política local, las urnas en Tamaulipas ya dictaron sentencia con el triunfo de Morena. El expediente electoral está cerrado. Continuar el linchamiento verbal desde la cúspide del gobierno solo aviva el fuego de una figura que debería estar en el ostracismo. Calladitos se verían más inteligentes, porque a fuerza de pedradas lo están engrandeciendo.

De estos vicios y malos cálculos hay catedra en Tamaulipas ¡claro! de cómo revivir o perdonar rivales bien podría darles lecciones Eugenio Javier Hernández Flores. El exmandatario tamaulipeco tuvo en sus manos la oportunidad histórica de sepultar definitivamente la carrera política de Francisco Javier cuando este apenas despuntaba, tuvo el expediente completo, se le entregó desde el sur, pero, por cálculo, omisión o exceso de confianza, «Geño» decidió no asestar el golpe de gracia. El resto de la historia mexicana la conocemos todos: Cerbero sobrevivió, creció y terminó devorando a sus propios cazadores.

Si en el centro del país no revisan sus apuntes de historia regional, el animal que hoy alimentan desde el micrófono terminará por cobrarles la factura en el futuro.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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¡El pez diablo, hdspm!

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Un cuerpo acorazado, con aletas que parecen alas de murciélago, y una iNMpresionante forma de arrastrarse por el fondo del río y fuera del mismo vaso lacustre, como si el mundo entero le perteneciera. Esa es la inquietante descripción del pez diablo, un raro y repugnante animal que invade el noreste de México.

Y en Gómez Farías, Tamaulipas, ya no es una rareza. Es una presencia constante que desplaza especies nativas, altera el equilibrio del agua y deja a los pescadores con redes casi vacías.

Lo bueno de todo es que los tamaulipecos tienen a Karina Alejandra Zúñiga Camarena, estudiante de la Maestría en Ciencias, Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), quien convirtió la amenaza del pez diablo y la convirtió en un video casi- documental: “Presencia del pez diablo en el noreste de México, evidencia en Gómez Farías, Tamaulipas”. El trabajo, fruto de su tesis dirigida por la Dra. Lorena Garrido Olvera, le valió el tercer lugar nacional en la categoría del Sector Acuícola y Pesquero del concurso Talento Joven Ciencia Audiovisual 2026, organizado por el INIFAP.

El INIFAP no reparte reconocimientos por buenas intenciones. Exige rigor, claridad y la capacidad de hacer que la ciencia salga del laboratorio y llegue a quien realmente la necesita: pescadores, autoridades, gente que vive junto al río. Karina lo logró. Su video no se queda en la descripción técnica de Pterygoplichthys spp. Muestra el impacto real, el silencio de las aguas cuando el pez diablo se multiplica, la preocupación de quienes ven cómo se reduce su sustento.

Este tipo de trabajo demuestra que en la UAT no solo se investiga, también se comunica. Y comunicar bien, con imágenes limpias y un relato que no aburre, es hoy casi tan importante como descubrir el dato. Porque una especie invasora no se detiene con un artículo publicado en una revista indexada. Se detiene cuando la gente entiende el problema y las instituciones actúan.

Ver a una estudiante de posgrado convertir su investigación en material audiovisual de calidad nacional es, en el fondo, una buena noticia para Tamaulipas. Significa que la formación está apuntando más allá de los muros universitarios. Que el conocimiento puede volverse herramienta de conservación y de presión para políticas públicas más serias. El pez diablo sigue ahí, en el noreste. Pero al menos ahora tiene un retrato claro, hecho por alguien que decidió contarlo con precisión y sin adornos innecesarios.

En la intimidad… Mientras el pez diablo ocupa pantallas y reconocimientos, en otra esquina del estado se celebra un triunfo distinto. El secretario de Educación recibió a los estudiantes del CONALEP Tamaulipas que lograron el segundo lugar en el Campeonato Mundial de Robótica RoboRAVE 2026, en Osaka, Japón. Denilson Espinoza, Martha Infante, Ángel David Montero y Ximena Lumbreras, del plantel Río Bravo 200, viajaron con su robot DMAXS-MX y regresaron con el subcampeonato mundial en la categoría SoccerBot RC. Fueron la única representación mexicana y la única latinoamericana en esa prueba.

A nombre del gobernador Américo Villarreal Anaya les prometieron becas universitarias y les entregaron tablets de última generación. El director general del CONALEP Tamaulipas, Fernando Arizpe Pedraza, recordó que el equipo llegó al mundial después de ganar el nacional en Zapopan. Cuatro jóvenes, un robot y un resultado que, sin hacer mucho ruido, pone a Tamaulipas en el mapa otra vez.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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El futuro llegó entre los baches

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Sin una gota de gasolina, sobre cuatro ruedas, así llegó a Tamaulipas el futuro incierto con apariencia de un carrito de golf.

Este lunes, en el Polyforum de Ciudad Victoria, el gobernador Américo Villarreal entregó reconocimientos al director del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Juan Dionisio Cruz Guerrero, y a los investigadores Brenda Reyes, Pedro Vite y Rubén Salas por su participación en Olinia, el proyecto nacional para desarrollar vehículos eléctricos.

Para las ardillas fue otra ceremonia aburrida de lunes con esa típica logística enanita, sin nada nuevo, micrófonos. Honores a la bandera. Funcionarios que se toman fotos como si nunca se han visto y más fotografías sin sentido, pero Tamaulipas, gracias a los investigadores del Tec Madero, ya tiene un lugar en el futuro de México; sí, la entidad tiene grabado su nombre en el gran libro de la historia moderna.

Durante décadas aprendimos a sobrevivir a la embestida del crimen organizado, a ver cómo pasaban gobernadores con presunción de inocencia y hasta aquellos a los que les gustaban las niñas chiquitas, pero en el presente la riqueza tamaulipeca va más allá de los barriles, los metros cúbicos de costa, megawatts y kilómetros de ductos.

Pero lo que los investigadores y académicos del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, nos están enseñando es algo más difícil: Convertir la energía en conocimiento.

Porque aunque Olinea está bien feo todavía –y bueno, la Cybertruck, tampoco es la nena de los automóviles eléctricos–, fabricar un coche sin gasolina no consiste solamente en quitarle el motor de combustión interna a un carro y ponerle una pila.

Ahí están la electrónica, el software, los sensores, la automatización, los materiales, la inteligencia artificial, la manufactura, el diseño y una interminable colección de pequeños milagros tecnológicos que nadie ve cuando el vehículo finalmente arranca.

Olinia necesita todo eso.

Y por eso importa que investigadores de Ciudad Madero estén ahí.

Quizá dentro de veinte años alguien vea un Olinia circular por Tampico y no se pregunte quién lo fabricó.

Pero alguien tendrá que contarle que hubo un tiempo en que México importaba buena parte de la tecnología que utilizaba.

Y que hubo un día en que algunos científicos mexicanos decidieron que aquello ya no era suficiente.

Américo Villarreal pidió a rectores y directores no perder de vista a los jóvenes que están destacando en ciencia y tecnología.

Parece una frase de ceremonia.

No debería.

Porque ahí está el verdadero dilema de Tamaulipas.

Tenemos petróleo.

Tenemos gas.

Tenemos viento.

Tenemos sol.

Tenemos puertos.

Tenemos industria.

Tenemos electricidad.

Pero ninguna de esas cosas piensa.

Los jóvenes, sí.

Y si el Estado consigue que esos jóvenes tengan laboratorios, becas, investigación, empresas donde probar sus inventos y una industria dispuesta a comprar conocimiento, entonces quizá ocurra algo extraordinario: que Tamaulipas deje de ser solamente una potencia energética y empiece a convertirse en una potencia tecnológica.

Ese salto no se mide en barriles.

Se mide en patentes.

En prototipos.

En empresas.

En empleos.

En muchachos que decidan quedarse.

Porque hay otra fuga de energía que casi nunca aparece en las estadísticas: el talento que se va.

El ingeniero que termina en Monterrey.

La científica que encuentra laboratorio en Estados Unidos.

El estudiante brillante que descubre que su futuro está en otra ciudad porque aquí todavía no existe la industria que necesita.

Eso también es desperdiciar energía.

Y cuesta muchísimo más recuperarla.

Por eso el reconocimiento al Tec Madero debería leerse como algo más que un diploma.

Es una advertencia.

Tamaulipas tiene científicos.

Ahora falta construirles el lugar donde puedan hacer historia.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas recibió reconocimiento por trabajos en eficiencia energética y monitoreo de emisiones. Dámaso Anaya Alvarado recibió la distinción en nombre de la institución, acompañado por Bárbara Azucena Macías Hernández y Edgardo Jonathan Suárez Domínguez.

La lista de investigaciones parece escrita desde el año 2040: robótica, automatización, electrónica, biocombustibles, biotecnología, distribución de energía, aprovechamiento energético, monitoreo de emisiones.

Pero no.

Es Tamaulipas.

Aquí.

Ahora.

Y quizá ése sea el detalle que todavía no terminamos de entender.

El futuro no está llegando.

Ya está aquí.

Está en los laboratorios de la UAT.

En los pasillos del Tec Madero.

En los estudiantes que programan robots.

En los investigadores que intentan hacer más eficiente cada watt.

Y en ese automóvil eléctrico que algún día podría cruzar nuestras calles y recordarnos que el verdadero poder de un estado no consiste solamente en lo que tiene debajo de la tierra.

Consiste en lo que es capaz de imaginar encima de ella.

Porque el petróleo se acaba.

La tecnología se reinventa.

Y el futuro, cuando finalmente llega, casi siempre resulta haber sido construido por jóvenes a los que nadie estaba mirando.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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