Connect with us

Opinión

Juegos de desigualdad

Publicado

el

Por: Zaira Rosas

zairosas.22@gmail.com

“El juego del calamar” está a punto de convertirse en la serie de televisión más vista a través de Netflix, si por el nombre aún no sabe de qué hablo, déjeme compartirle que se trata de una serie surcoreana cuya trama es muy sencilla: 456 personas deben competir en juegos de niños con el objetivo de ganar una fortuna.

¿Qué la vuelve tan adictiva? Las historias detrás de cada uno de sus personajes, cada uno perteneciente a diversos estratos sociales, diversidad de género y edades, pero con algo en común, todos tienen múltiples deudas, por ello deben someterse a participar en juegos sencillos, pero quien pierde muere, esto último es tendencia en múltiples producciones, incluso me atrevo a decir que tiene cierta similitud con el final sangriento de la película surcoreana: Parásitos.

Además de lo anterior otra semejanza de la serie con otras producciones es la búsqueda constante de supervivencia. ¿Por qué nos enganchamos tanto a este tipo de historias? Porque en el fondo no nos parece tan descabellado, al final vemos a seres desesperados en busca de una oportunidad. En pleno siglo XXI, ese es el pan de cada día, luchar por sobrevivir, trabajar para pagar deudas o por el anhelo de una vida mejor.

Lo mismo encontramos en cada uno de los personajes de esta producción, podemos ver al anciano con enfermedad terminal que considera que al menos ahí tiene una oportunidad, a la joven cuyo principal sueño es liberar a su familia de Corea del Norte y brindarles un mejor futuro, al que logró superarse, pero se perdió en un mundo desarrollado y ahora vive enfrascado en deudas, los mafiosos, el jugador empedernido y muchos más. Cada uno representando a seres reales de nuestro entorno, nuestros problemas, pero también en pequeños instantes demostrando aspectos que nos distinguen de los animales como la empatía y la esperanza.

Series como esta o películas como “Los Juegos del Hambre”, logran engancharnos en medio de su desigualdad y aunque la unión de los oprimidos puede dar un giro a la trama de estas, al final pesa más el instinto de supervivencia, tal como ocurre en nuestros días.

Hablar de este tipo de tramas es necesario, porque si bien están desarrolladas y pensadas en situaciones que se viven en países lejanos al nuestro, hemos comprobado en estos últimos años que la realidad no está desconectada y que los errores de otros deberían tener suficiente utilidad en nuestras vidas para no repetirlos.

Quizás hemos de prestar atención en los personajes que se salen del común, en esos que aún conscientes de lo que arriesgan, deciden salvar a otros, ayudarles y ser más empáticos. En nuestro país y quizás en todo el mundo, hemos fomentado una desigualdad creciente en todos los aspectos, que tarde o temprano pasará la factura.

La desigualdad que generamos entre nuestras necesidades y las de la naturaleza nos está regresando en catástrofes y el surgimiento de microorganismos más allá de nuestros avances. En cuanto a lo económico tarde o temprano pesa más la inconformidad que el miedo y entonces el temor se invierte.

Sin embargo no hay que perder de vista que al igual que en estas producciones, siempre hay alguien queriendo tomar partido de los más vulnerables o alguien que termina por aprovecharse y obtiene el mando de la mayoría, porque mientras no aprendamos a ser más críticos, analíticos y a buscar un crecimiento común, lo más usual es que la mayoría termine siguiendo a quien se presente como un verdadero líder.

Continua leyendo
Pulsa para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Opinión

Cabeza de Vaca y la contradicción de aspirar a la Presidencia de México desde Estados Unidos

Publicado

el

En los últimos días hemos visto que Francisco García Cabeza de Vaca quiso instalarse en la conversación de 2030, pero terminó él mismo prácticamente reabriendo el expediente de su pasado.

Al destaparse con cuatro años de anticipación, entregó a sus adversarios el tiempo suficiente para regresar a la mesa la extradición, las investigaciones, la doble nacionalidad y el balance de su gobierno en Tamaulipas entre 2016 y 2022.

Falta mucho para 2030 y aún así pudiéramos preguntarnos ¿cómo se pide el voto para gobernar México mientras se sostiene que no se puede regresar al país?

Cabeza de Vaca presume mucho desde Estados Unidos, se graba videos en su rancho, fotos en restaurantes, formula acusaciones y simula tener un liderazgo nacional.

En la mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum abrió, el debate sobre exigir nacionalidad mexicana exclusiva para aspirar a la Presidencia o a una gubernatura.

Es evidente que la propuesta tiene nombre y apellido y tiene que ver con la viabilidad política, aunque en definitiva será complicado por las controversias que pudieran surgir de la interpretación de la Constitución.

Morena Tamaulipas, por su parte hace lo suyo, remarca las deficiencias que tuvo Cabeza de Vaca como Gobernador.

Tan solo recordar que no estuvo presente en la ceremonia de entrega de gobierno o toma de protesta de Américo Villarreal en octubre de 2022, además de los señalamientos por irregularidades administrativas, de las que incluso hay denuncias ya muy avanzadas.

Así cada intento de Cabeza de Vaca de surgir y construirse una figura nacional, se retoma la discusión al sexenio anterior.

El mayor adversario de Cabeza de Vaca podría no ser Morena ni Sheinbaum, sino el peso de su propio pasado.

Falta mucho para 2030, pero mientras tanto recalienta el ambiente político ya de por sí tenso a nivel nacional.

Continua leyendo

Opinión

La chequera de la UAT

Publicado

el

En la liturgia del poder político mexicano existe una fascinación casi religiosa por los recintos legislativos. Cada que un rector cruza el umbral de San Lázaro, las vestiduras académicas se tiñen inevitablemente de la sobriedad pragmática del presupuesto, y esta semana le tocó el turno a Dámaso Anaya Alvarado, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), quien, en representación del bloque del noreste, alzó la voz ante las comisiones de la Cámara de Diputados y la Auditoría Superior de la Federación.

El discurso de Anaya fue impecable en las formas —así exige el canon ministerial— al entregar los Estados Financieros Auditados 2025. Pidió una «agenda común» y propuso revisar los esquemas tributarios que asfixian la salud económica de las casas de estudio. La retórica del rector tamaulipeco es la de un hombre que comprende que el conocimiento, en estos tiempos, no se financia con buenas intenciones, sino con acuerdos de alto impacto social. Pero, el dilema psicológico del gestor universitario es siempre el mismo: ¿dónde termina la autonomía institucional y dónde empieza la servidumbre ante la chequera pública? La tienen más pinchi difícil que periodista -jajaja-

Junto a Dámaso, sonreía Ricardo Monreal, prometiendo empatía para el paquete económico, mientras Javier Herrera Borunda —hijo de Fidel Herrera Beltrán— y la ASF aplaudían el barniz de austeridad. Anaya hizo lo que le correspondía: defender el barco uatista en la capital del país. Sin embargo, en el terreno de la realidad sin maquillaje, la verdadera prueba de fuego para la UAT no se mide en las fotos protocolarias de San Lázaro, sino en el impacto cotidiano que ese dinero tenga en las aulas de las facultades dispersas por la geografía tamaulipeca o en el mantenimiento del Campus Tampico-Madero, al que le urge una manita de gato. La alianza propuesta es saludable, pero el fiscalizado siempre debe guardar una sana distancia de su fiscalizador; de lo contrario, la academia corre el peligro de volverse un apéndice de la propaganda federal.

En la intimidad… Resulta fascinante la miopía con la que opera la maquinaria propagandística del régimen actual. Hay una paradoja casi vodevilesca en la relación entre la 4T y el exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Obsesionados con convertirlo en el villano favorito de la narrativa mañanera, desde la cúpula del poder presidencial y legislativo no dejan de nombrarlo, procesarlo simbólicamente y “mentarle la madre” a cada hora.

Lo que no han entendido en su ceguera de victorias contundentes es que, al acorralarlo del otro lado del Río Bravo, incapacitado legalmente para pisar suelo mexicano sin pisar un reclusorio, lo único que han logrado es transformarlo en un espectro omnipresente. De tanto citarlo, lo metieron de lleno en la esfera pública nacional hasta convertirlo, casi de rebote, en un referente opositor hacia la sucesión presidencial.

Si Cabeza de Vaca fue corrupto, si fue un mal gobernante o un hampón de la política local, las urnas en Tamaulipas ya dictaron sentencia con el triunfo de Morena. El expediente electoral está cerrado. Continuar el linchamiento verbal desde la cúspide del gobierno solo aviva el fuego de una figura que debería estar en el ostracismo. Calladitos se verían más inteligentes, porque a fuerza de pedradas lo están engrandeciendo.

De estos vicios y malos cálculos hay catedra en Tamaulipas ¡claro! de cómo revivir o perdonar rivales bien podría darles lecciones Eugenio Javier Hernández Flores. El exmandatario tamaulipeco tuvo en sus manos la oportunidad histórica de sepultar definitivamente la carrera política de Francisco Javier cuando este apenas despuntaba, tuvo el expediente completo, se le entregó desde el sur, pero, por cálculo, omisión o exceso de confianza, «Geño» decidió no asestar el golpe de gracia. El resto de la historia mexicana la conocemos todos: Cerbero sobrevivió, creció y terminó devorando a sus propios cazadores.

Si en el centro del país no revisan sus apuntes de historia regional, el animal que hoy alimentan desde el micrófono terminará por cobrarles la factura en el futuro.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Opinión

¡El pez diablo, hdspm!

Publicado

el

Un cuerpo acorazado, con aletas que parecen alas de murciélago, y una iNMpresionante forma de arrastrarse por el fondo del río y fuera del mismo vaso lacustre, como si el mundo entero le perteneciera. Esa es la inquietante descripción del pez diablo, un raro y repugnante animal que invade el noreste de México.

Y en Gómez Farías, Tamaulipas, ya no es una rareza. Es una presencia constante que desplaza especies nativas, altera el equilibrio del agua y deja a los pescadores con redes casi vacías.

Lo bueno de todo es que los tamaulipecos tienen a Karina Alejandra Zúñiga Camarena, estudiante de la Maestría en Ciencias, Sistemas Agropecuarios y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), quien convirtió la amenaza del pez diablo y la convirtió en un video casi- documental: “Presencia del pez diablo en el noreste de México, evidencia en Gómez Farías, Tamaulipas”. El trabajo, fruto de su tesis dirigida por la Dra. Lorena Garrido Olvera, le valió el tercer lugar nacional en la categoría del Sector Acuícola y Pesquero del concurso Talento Joven Ciencia Audiovisual 2026, organizado por el INIFAP.

El INIFAP no reparte reconocimientos por buenas intenciones. Exige rigor, claridad y la capacidad de hacer que la ciencia salga del laboratorio y llegue a quien realmente la necesita: pescadores, autoridades, gente que vive junto al río. Karina lo logró. Su video no se queda en la descripción técnica de Pterygoplichthys spp. Muestra el impacto real, el silencio de las aguas cuando el pez diablo se multiplica, la preocupación de quienes ven cómo se reduce su sustento.

Este tipo de trabajo demuestra que en la UAT no solo se investiga, también se comunica. Y comunicar bien, con imágenes limpias y un relato que no aburre, es hoy casi tan importante como descubrir el dato. Porque una especie invasora no se detiene con un artículo publicado en una revista indexada. Se detiene cuando la gente entiende el problema y las instituciones actúan.

Ver a una estudiante de posgrado convertir su investigación en material audiovisual de calidad nacional es, en el fondo, una buena noticia para Tamaulipas. Significa que la formación está apuntando más allá de los muros universitarios. Que el conocimiento puede volverse herramienta de conservación y de presión para políticas públicas más serias. El pez diablo sigue ahí, en el noreste. Pero al menos ahora tiene un retrato claro, hecho por alguien que decidió contarlo con precisión y sin adornos innecesarios.

En la intimidad… Mientras el pez diablo ocupa pantallas y reconocimientos, en otra esquina del estado se celebra un triunfo distinto. El secretario de Educación recibió a los estudiantes del CONALEP Tamaulipas que lograron el segundo lugar en el Campeonato Mundial de Robótica RoboRAVE 2026, en Osaka, Japón. Denilson Espinoza, Martha Infante, Ángel David Montero y Ximena Lumbreras, del plantel Río Bravo 200, viajaron con su robot DMAXS-MX y regresaron con el subcampeonato mundial en la categoría SoccerBot RC. Fueron la única representación mexicana y la única latinoamericana en esa prueba.

A nombre del gobernador Américo Villarreal Anaya les prometieron becas universitarias y les entregaron tablets de última generación. El director general del CONALEP Tamaulipas, Fernando Arizpe Pedraza, recordó que el equipo llegó al mundial después de ganar el nacional en Zapopan. Cuatro jóvenes, un robot y un resultado que, sin hacer mucho ruido, pone a Tamaulipas en el mapa otra vez.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

Continua leyendo

Opinión

El futuro llegó entre los baches

Publicado

el

Sin una gota de gasolina, sobre cuatro ruedas, así llegó a Tamaulipas el futuro incierto con apariencia de un carrito de golf.

Este lunes, en el Polyforum de Ciudad Victoria, el gobernador Américo Villarreal entregó reconocimientos al director del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, Juan Dionisio Cruz Guerrero, y a los investigadores Brenda Reyes, Pedro Vite y Rubén Salas por su participación en Olinia, el proyecto nacional para desarrollar vehículos eléctricos.

Para las ardillas fue otra ceremonia aburrida de lunes con esa típica logística enanita, sin nada nuevo, micrófonos. Honores a la bandera. Funcionarios que se toman fotos como si nunca se han visto y más fotografías sin sentido, pero Tamaulipas, gracias a los investigadores del Tec Madero, ya tiene un lugar en el futuro de México; sí, la entidad tiene grabado su nombre en el gran libro de la historia moderna.

Durante décadas aprendimos a sobrevivir a la embestida del crimen organizado, a ver cómo pasaban gobernadores con presunción de inocencia y hasta aquellos a los que les gustaban las niñas chiquitas, pero en el presente la riqueza tamaulipeca va más allá de los barriles, los metros cúbicos de costa, megawatts y kilómetros de ductos.

Pero lo que los investigadores y académicos del Instituto Tecnológico de Ciudad Madero, nos están enseñando es algo más difícil: Convertir la energía en conocimiento.

Porque aunque Olinea está bien feo todavía –y bueno, la Cybertruck, tampoco es la nena de los automóviles eléctricos–, fabricar un coche sin gasolina no consiste solamente en quitarle el motor de combustión interna a un carro y ponerle una pila.

Ahí están la electrónica, el software, los sensores, la automatización, los materiales, la inteligencia artificial, la manufactura, el diseño y una interminable colección de pequeños milagros tecnológicos que nadie ve cuando el vehículo finalmente arranca.

Olinia necesita todo eso.

Y por eso importa que investigadores de Ciudad Madero estén ahí.

Quizá dentro de veinte años alguien vea un Olinia circular por Tampico y no se pregunte quién lo fabricó.

Pero alguien tendrá que contarle que hubo un tiempo en que México importaba buena parte de la tecnología que utilizaba.

Y que hubo un día en que algunos científicos mexicanos decidieron que aquello ya no era suficiente.

Américo Villarreal pidió a rectores y directores no perder de vista a los jóvenes que están destacando en ciencia y tecnología.

Parece una frase de ceremonia.

No debería.

Porque ahí está el verdadero dilema de Tamaulipas.

Tenemos petróleo.

Tenemos gas.

Tenemos viento.

Tenemos sol.

Tenemos puertos.

Tenemos industria.

Tenemos electricidad.

Pero ninguna de esas cosas piensa.

Los jóvenes, sí.

Y si el Estado consigue que esos jóvenes tengan laboratorios, becas, investigación, empresas donde probar sus inventos y una industria dispuesta a comprar conocimiento, entonces quizá ocurra algo extraordinario: que Tamaulipas deje de ser solamente una potencia energética y empiece a convertirse en una potencia tecnológica.

Ese salto no se mide en barriles.

Se mide en patentes.

En prototipos.

En empresas.

En empleos.

En muchachos que decidan quedarse.

Porque hay otra fuga de energía que casi nunca aparece en las estadísticas: el talento que se va.

El ingeniero que termina en Monterrey.

La científica que encuentra laboratorio en Estados Unidos.

El estudiante brillante que descubre que su futuro está en otra ciudad porque aquí todavía no existe la industria que necesita.

Eso también es desperdiciar energía.

Y cuesta muchísimo más recuperarla.

Por eso el reconocimiento al Tec Madero debería leerse como algo más que un diploma.

Es una advertencia.

Tamaulipas tiene científicos.

Ahora falta construirles el lugar donde puedan hacer historia.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas recibió reconocimiento por trabajos en eficiencia energética y monitoreo de emisiones. Dámaso Anaya Alvarado recibió la distinción en nombre de la institución, acompañado por Bárbara Azucena Macías Hernández y Edgardo Jonathan Suárez Domínguez.

La lista de investigaciones parece escrita desde el año 2040: robótica, automatización, electrónica, biocombustibles, biotecnología, distribución de energía, aprovechamiento energético, monitoreo de emisiones.

Pero no.

Es Tamaulipas.

Aquí.

Ahora.

Y quizá ése sea el detalle que todavía no terminamos de entender.

El futuro no está llegando.

Ya está aquí.

Está en los laboratorios de la UAT.

En los pasillos del Tec Madero.

En los estudiantes que programan robots.

En los investigadores que intentan hacer más eficiente cada watt.

Y en ese automóvil eléctrico que algún día podría cruzar nuestras calles y recordarnos que el verdadero poder de un estado no consiste solamente en lo que tiene debajo de la tierra.

Consiste en lo que es capaz de imaginar encima de ella.

Porque el petróleo se acaba.

La tecnología se reinventa.

Y el futuro, cuando finalmente llega, casi siempre resulta haber sido construido por jóvenes a los que nadie estaba mirando.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Continua leyendo

Facebook

Populares