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Parecía que la madurez política del Partido Verde Ecologista de México daba la oportunidad de verlos competir con un aspirante propio a la presidencia de la república en el presente periodo de elecciones, pero no les alcanzó y tampoco fue posible dada la complejidad del ambiente electoral al que se enfrenta su gran carnal, el Revolucionario Institucional, que tuvo que nombrar a un ciudadano sin identidad partidista como su aspirante presidencial; José Antonio Meade Kuribreña, ya fue ratificado por los dueños del tucán.

En el año 2015 la franquicia arribista del PVEM tenía en Manuel Velasco Coello, actual gobernador de Chiapas, a su máxima figura, con posibilidades de contender por la silla que heredará Enrique Peña Nieto, se llegó a percibir que podían ser el grupo político a figurar e incluso a quedarse con la estafeta presidencial, finalmente no fue posible y ahora mantienen sus aspiraciones en la coalición con los del PRI y Nueva Alianza.

Este martes Pepe Toño, tomó protesta ante la pandilla verde como su candidato, con ellos se comprometió a trabajar por la preservación del medio ambiente, generación de empleos, crecimiento nacional y bla, bla, bla.  Los llamó a trabajar en unidad para llevar su candidatura hasta Los Pinos.

Contrario al compromiso de sacar el proyecto de Mid, los del Partido Verde jugarán solos en entidades como Tamaulipas, donde designarán candidatos al Senado, Diputaciones Federales, alcaldes y regidores, esto como un hecho histórico, pues siempre han ido bajo la sombra del priísmo tamaulipeco, por lo que ahora el dueño de la franquicia verde ecologista Jesús González Macías, instruyó a su fiel espadachín Patricio Edgar King López a jugársela de manera individual y le encomendó localizar a los mejores cuadros que sumen el mayor número de votos para ganar algunos puestos de elección popular.

El trabajo de Patricio King, dirigente estatal del Verde, ya comenzó a dar sus primeros frutos con las postulaciones de Lucero Zaleta Pérez, quien será candidata a la alcaldía de la ciudad de Altamira; ella es hija adoptiva del ex alcalde priísta Pedro Carrillo Estrada y bien podría aportar algo interesante ya que cuenta con el apoyo de la sociedad civil y diversos sectores productivos.

En el trabajo de scauteo que realiza el Pato King, tomó en cuenta en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo a Gisela Palomares Colmenero, conductora de radio e integrante del comité municipal, ella participará como candidata a diputada federal por el Distrito 01 y la candidatura por la presidencia municipal quedó a cargo de Maribel Garza González, quien se desempeña en el ámbito empresarial además de ser conductora de un programa de televisión.

Aunque aún no termina de armar la planilla de candidatos, King López ya dio un manotazo fuerte con la inclusión de dos mujeres como una muestra de respeto al principio de equidad de género, al que por cierto están obligados y comprometidos todos los partidos.

Hasta ahora no ha sido oficial el pronunciamiento de ningún varón, pero las negociaciones con Alejandro Acevedo de la Garza, el anti egidista número uno de Tamaulipas (Egidio Torre Cantú, fue el último gobernador priísta que tuvo Tamaulipas, este entregó el poder al Partido Acción Nacional) están bastante avanzadas, solo es cuestión de que se den los tiempos del Partido Verde para hacerlo oficial.

Acevedo de la Garza, alias el «Narigoma»,  recuperó la presidencia municipal de Tampico cuando la alcaldesa María Magdalena Peraza Guerra, gobernaba bajo las siglas del PAN, también le devolvió al PRI de Egidio Torre las diputaciones locales; sin embargo, los egidistas le dieron un zape por la nuca  y desterraron de la ciudad que el Narigoma ayudó a recuperar; al concretarse su candidatura Alejandro Acevedo, será el más joven en la boleta electoral, tampoco es una chaval, lleva años en el ámbito político, tiene una buena relación con las bases pues ha ocupado cargos en la Secretaría de Desarrollo Social, integrante del Consejo del Instituto Metropolitano de Planeación (IMEPLAN) y egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) campus Tampico, pero tiene una debilidad y es que no pertenece a ninguna grupo político en especial, aunque los vientos del cambio los desempolvaron y por algo se le están dando las cosas.

El Partido Verde Ecologista de México en Tamaulipas, urge ser envuelto en papel periódico, como a los aguacates, para ganar terreno y poder tener una fuerza negociadora en los años venideros. Por ahora Patricio King y Marcelino Cisneros, jefe del área jurídica de este partido hieren a candidatos al Senado.

davidcastellanost@hotmail.com

Opinión

Evidentes abstenciones en el Congreso  

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No es común que la Suprema Corte voltee a ver hacia el norte sin que haya un litigio incómodo, una controversia constitucional o un expediente de por medio. Por eso, la firma de un convenio con la UAT, merece la pena detenerse, desconfiar un poco y luego analizar con cabeza fría.

La alianza entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), definitivamente  es el intento de la corte por recuperar su legitimidad social, claro, desde ese cambio extraño por “decreto presidencial”, se les perdió el respeto, y no podían seguir hablándose a sí misma desde el mármol; necesitaban bajar al territorio, a las aulas, a las regiones donde la justicia se vive —o se padece— todos los días.

Y por supuesto que debían elegir escuelas públicas de prestigio. La Universidad Autónoma de Tamaulipas, con todo y sus asegunes -como todas-  fue aceptada para jugar en las grandes ligas, y la idea universitaria de convertir el servicio social en una relación estructural con el Máximo Tribunal ¡ufff! Es como debutar con un golazo de chilena, así como los de Hugo Sánchez.

La apuesta por formar abogados que no solo sepan citar tesis aisladas, sino que entiendan cómo se construye una sentencia, cómo se procesa una denuncia y, sobre todo, cómo pesa la justicia cuando toca intereses reales.

El rector Dámaso Anaya Alvarado no vendió humo. Habló de visión institucional, y además, los datos respaldan el discurso: casi 200 estudiantes ya pasaron por instancias vinculadas a la Corte y otros 380 están en fila. En un estado como Tamaulipas, donde la ley suele llegar tarde o torcida, ese contacto temprano con la justicia constitucional puede marcar la diferencia entre el burócrata obediente y el jurista con criterio propio.

La presencia del ministro Irving Espinosa Betanzo y el respaldo explícito del presidente de la Corte, Hugo Aguilar Ortiz, colocan este convenio en otra dimensión. La SCJN sabe que las universidades públicas son semilleros de legitimidad y la UAT si ya venía trabajando para seguir trascendiendo, esta firma le sienta en la mesa donde se toman las decisiones jurídicas del país.

En la intimidad… Mientras tanto, el poder se sigue acomodando con precisión.

La bancada de Morena y sus aliados en el Congreso local eligieron por mayoría a Andrés Norberto García-Repper Fávila como fiscal Anticorrupción, cerrando una pinza que comenzó en diciembre con la llegada de Jesús Govea Orozco a la Fiscalía General y se consolidó con la renovación del Poder Judicial encabezada por Tania Contreras tras la elección de 2025.

García Repper perdió la elección judicial, sí, incluso con acordeón en mano. Pero entendió algo que muchos no: en política no siempre gana el que llega primero, sino el que sabe esperar. Aceptó su lugar en el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, se mantuvo dentro del sistema y aguardó su turno. Hoy cobra esa factura.

No es tamaulipeco, pero forma parte de un poderoso grupo político dentro del sistema tamaulipeco, además, demostró disciplina y paciencia, y ahora se gradúa como una pieza confiable para cerrar el círculo del poder en la entidad. 

Con Ejecutivo, Legislativo y ahora todo el andamiaje judicial alineado, Tamaulipas entra en una nueva etapa: la del control total. Aquí ya no se trata de equilibrios, sino de administración del poder. El opositor que quiera sobrevivir tendrá que ser, al menos, aceptable para el centro del país y para Palacio estatal.

El propio García Repper lo dejó claro, sin decirlo del todo:

“La Fiscalía Anticorrupción es un órgano técnico que investiga denuncias cuando las recibe; no es una instancia para persecuciones o cacerías de brujas”, podríamos creerle todo, la mitad o nada, pero, conociendo su retórica, fue bastante mesurado, y esa, es una buena señala para todos. 

En concreto:  habrá investigaciones, sí, pero con orden, con límites y con nombre y apellido bien medidos. En Tamaulipas, todo parece indicar que la justicia no será estridente. Será selectiva. Y eso, para bien o para mal, también es una definición de poder.

Las abstenciones lo dicen todo. 

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Búsqueda de culpables y la ilusión de justicia

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

El reciente suceso que marcó al proyecto del Tren Interoceánico tras el trágico
descarrilamiento del 28 de diciembre de 2025 en Oaxaca parece haber encontrado
un blanco sencillo para las exigencias de respuesta inmediata: la detención de los
presuntos responsables, especialmente del conductor y del supervisor de turno.

La Fiscalía General de la República (FGR) determinó que el tren circulaba a exceso
de velocidad —65 km/h en una curva donde la norma establece 50 km/h— y basó
gran parte de su dictamen en los datos recuperados de la “caja negra” y otros
peritajes técnicos. Con ello, se detuvo primero al maquinista y después al jefe de
despachadores, quienes ahora enfrentan cargos por homicidio y lesiones
culposas, además de haber sido vinculados a proceso con prisión preventiva.

Para muchos, la pronta acción de la FGR y el respaldo público de la presidenta de
la República buscan transmitir una idea de justicia eficaz y transparente. La
versión oficial insiste en que las conclusiones son producto de peritajes científicos
y que la evidencia apunta al factor humano como detonante directo del accidente.

El exceso de velocidad es una constante que coincide entre las personas
sobrevivientes y quienes llegaron a ayudar a los heridos, de igual forma respecto a
las suposiciones de fallas técnicas graves en la infraestructura y el sistema de
frenado del tren han sido descartadas.

Sin embargo, alrededor de este enfoque de “culpabilidad individual” han florecido
críticas de periodistas, analistas y actores políticos que señalan riesgos de
simplificar la lectura de los hechos. Algunos sectores, como legisladores de la
oposición, han señalado que la detención de los conductores podría convertirse en
un “chivo expiatorio” si no se investiga de fondo el entramado que posibilitó el
accidente, desde la construcción de la infraestructura hasta su operación. El
proyecto del Tren Interoceánico no solo fue una obra emblemática para la
administración federal, sino también un despliegue de contratos, obras y
decisiones políticas complejas que ya habían sido cuestionadas antes del
siniestro.

Diversos reportes y análisis periodísticos han recordado que la Auditoría Superior
de la Federación (ASF) ya había señalado irregularidades y deficiencias técnicas
en tramos de la línea antes del accidente, incluyendo falta de estudios adecuados,
posibles omisiones en los diseños y preocupaciones sobre la geometría de la vía
en zonas críticas como las curvas pronunciadas de Nizanda. Más allá de la
velocidad del tren, estas observaciones ponen en tela de juicio si el diseño y la
supervisión técnica de las obras se hicieron conforme a las normas ferroviarias
actuales.

Las voces de sobrevivientes y testigos coinciden con la versión oficial, pero
también subraya el hecho de que este acontecimiento sugiere fallas en protocolos
de seguridad y advertencia, mismos que uno de los detenidos señala no haber
recibido la capacitación para ejecutarlos. El hecho de que el tren operara sin
seguro para pasajeros durante su primer año de funcionamiento ha sido otra pieza
controversial en el análisis público.

En este cruce de versiones hay una tensión evidente entre obtener respuestas
rápidas y asumir una investigación compleja que busque responsabilidades en
múltiples niveles. Detener al conductor y al supervisor puede ser parte del proceso
de justicia, sobre todo si efectivamente hubo negligencia humana directa. No
obstante, ¿es esta práctica suficiente para que pueda hablarse de un proceso
justo en sentido amplio? La justicia no solo se mide por cuántas detenciones se
realizan, sino por la profundidad y alcance de las investigaciones que permitan
identificar todas las causas —técnicas, administrativas y estructurales— que
pudieron haber contribuido al accidente.

Si el foco se limita a los operadores sin atender otras fallas previamente señaladas
desde el diseño, supervisión y administración del tren, se corre el riesgo de que la
responsabilidad final recaiga desproporcionadamente sobre individuos y no sobre
el sistema que también fue partícipe del accidente. Esto podría traducirse en la
impunidad, por lo que más allá de la detención del conductor, lo que se requiere
para que haya justicia verdadera es un proceso integral y transparente, que
examine tanto el actuar humano como las condiciones materiales y organizativas
que permitieron la tragedia.

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Opinión

ALV con la COMAPA SUR

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En el sur de Tamaulipas hay problemas que no admiten maquillaje ni discursos cómodos. Los socavones son uno de ellos. No se negocian con la retórica ni se posponen con boletines. Están ahí, abriéndose paso bajo calles, avenidas y colonias enteras, recordándonos que durante décadas se dejó envejecer una infraestructura vital hasta llevarla al límite.

A ver. Sin rodeos: todo el crédito del avance es para el gobernador Américo Villarreal Anaya. No porque el problema haya desaparecido —sería falso afirmarlo— sino porque, frente a la adversidad técnica, financiera y política, decidió respaldar a la actual administración de la COMAPA Sur cuando lo fácil era soltarla y convertirla en chivo expiatorio, y eso que motivos y cuadros había de sobra.

Los números no mienten. Durante 2025, la COMAPA Zona Sur destinó 218.4 millones de pesos a la atención de 268 socavones en la zona conurbada. No fue una decisión estética ni electoral, fue una reorientación forzada por la realidad: el subsuelo colapsando representa un riesgo directo para la vida de las personas. De esos hundimientos, 122 se localizaron en Tampico y 146 en Ciudad Madero. Se atendieron 74 en Tampico (64.3%) y 94 en Madero (60.6%). Incluso, entre el 21 y el 27 de enero, aparecieron dos más, como recordatorio de que el problema sigue vivo.

Atender socavones implicó sacrificar otras obras. Recursos que estaban previstos para redes hidráulicas, distribución y pavimentación tuvieron que canalizarse a tapar literalmente los hoyos del pasado. Esa es la parte incómoda que pocos quieren decir: gobernar también es elegir qué se deja de hacer para evitar una tragedia mayor.

Y aun así, en medio de ese escenario adverso, la COMAPA Sur cerró 2025 con un dato que rompe inercias históricas: 26.5 kilómetros de drenaje sanitario instalados, cuando el promedio anual de administraciones anteriores rondaba apenas los cinco kilómetros. No es un milagro. Es gestión bajo presión.

La gerencia general del organismo, ha sido claro al señalar que estos resultados se explican por una reorganización operativa en una red con más de medio siglo de antigüedad. Priorizar los socavones fue una decisión de seguridad comunitaria, no de lucimiento personal.

Todo esto se informa, además, a horas de un corte programado en el suministro de agua potable, que afectará a más de cien colonias de Tampico y Ciudad Madero a partir de las 20:00 horas de este sábado, con restablecimiento paulatino el domingo. La molestia ciudadana es comprensible. Pero también lo es la necesidad de intervenir un sistema que ya no soporta parches improvisados.

Aquí está el punto central: sin respaldo político, la COMAPA Sur no habría tenido margen para reorientar recursos ni para sostener decisiones impopulares pero necesarias. Américo Villarreal entendió que gobernar no siempre da aplausos inmediatos, pero sí evita desgracias futuras. Y eso, en estos tiempos, no es menor.

En la intimidad… La Universidad Autónoma de Tamaulipas dio ayer una señal de estabilidad institucional. La Asamblea Universitaria aprobó el presupuesto para el ejercicio 2026, presentado por el rector Dámaso Anaya Alvarado, tras haber sido previamente analizado y avalado por el Honorable Patronato Universitario.

Con fundamento en el artículo 30, fracción VIII, del Estatuto Orgánico de la UAT, el rector expuso ante el pleno el proyecto de ingresos y egresos, subrayando que se trata de una herramienta central para la conducción ordenada de la vida universitaria, bajo criterios de transparencia, rendición de cuentas, equilibrio presupuestal y apego a la normatividad.

Tras el análisis y la deliberación correspondientes, la Asamblea refrendó su respaldo a la planeación financiera, avalando decisiones orientadas al desarrollo institucional. En su mensaje, Dámaso Anaya destacó que el crecimiento de la UAT ha sido gradual y ordenado: primero en infraestructura, luego en matrícula y, actualmente, con un énfasis claro en el posgrado, la investigación y la producción académica.

La planeación aprobada permitirá atender el crecimiento sostenido de la comunidad estudiantil, mejorar las condiciones de enseñanza y fortalecer la vinculación con los sectores productivos y los distintos niveles de gobierno.

La sesión fue presidida por el rector y contó con la participación de integrantes del gabinete de Rectoría, directores, docentes y estudiantes asambleístas de las 26 dependencias académicas de la UAT, con presencia de las zonas sur, centro y norte del estado, tanto de manera presencial como a distancia. Una fotografía de orden financiero en tiempos donde no sobra.

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Opinión

Los chistes de Benjamín “el secretario”

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Las cifras oficiales del turismo en Tamaulipas durante 2025 ofrecen un punto de partida relevante para entender no sólo el comportamiento de los visitantes, sino el modelo económico que hoy sostiene al sector. Con 17 millones 417 mil 411 turistas y visitantes, el estado alcanzó un máximo histórico; sin embargo, el dato cobra verdadero sentido cuando se revisa su composición.

De ese total, 57.8 por ciento correspondió a turismo nacional, mientras que 40.8 por ciento fue turismo local. El turismo internacional representó apenas el 1.5 por ciento. Más que una debilidad, el dato confirma una realidad estructural: Tamaulipas es un destino que se mueve, fundamentalmente, por dinámicas internas y regionales.

Los principales emisores de turismo nacional fueron Nuevo León, con 3.8 millones de visitantes; San Luis Potosí, con 1.1 millones; la Ciudad de México, con 679 mil; Coahuila, con 366 mil; y Veracruz, con 261 mil. Se trata de flujos cercanos, constantes y mayoritariamente carreteros, que explican por qué el turismo tamaulipeco resiste ciclos económicos adversos y mantiene estabilidad a lo largo del año.

Este perfil tiene ventajas claras: continuidad, arraigo regional y menor volatilidad. Pero también plantea un límite que conviene reconocer con claridad. El turismo que llega es numeroso, pero no necesariamente el que mayor derrama económica genera. La baja proporción de visitantes internacionales sigue siendo el principal desafío para un estado que, por ubicación geográfica y conectividad, podría aspirar a una presencia más sólida en ese segmento.

Desde la Secretaría de Turismo se ha señalado que el mercado internacional —en especial el estadounidense— representa una oportunidad estratégica. La afirmación es correcta, pero el reto no es conceptual, sino operativo. La captación de turismo extranjero depende menos de campañas y más de condiciones sostenidas de seguridad, servicios, profesionalización y certidumbre urbana. Es un proceso de mediano plazo que exige constancia y coordinación institucional.

El dato duro es claro: Tamaulipas ya logró atraer visitantes; ahora el desafío es mejorar la calidad del ingreso turístico. No se trata de competir en volumen, sino en valor. El récord de 2025 debe entenderse como un piso, no como un punto de llegada.

En la intimidad… En paralelo a las cifras económicas, la agenda social avanza en otro registro, menos visible pero igualmente estratégico. Durante la reunión intermunicipal Salud en Todas las Políticas, realizada en Tampico, la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya expuso un enfoque centrado en la prevención y la coordinación institucional como ejes de la política pública en materia de salud.

Más allá del discurso, se presentaron acciones concretas: la recolección de 2 mil 744 toneladas de residuos, principalmente especiales; la incorporación de un triturador industrial de neumáticos para reducir riesgos sanitarios asociados al dengue; y la realización de jornadas médicas semanales en colonias prioritarias.

Un componente que destaca es la participación de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, cuyo papel ha ido más allá del acompañamiento formal. Bajo la conducción del rector Dámaso Anaya Alvarado, la UAT ha fortalecido programas de salud mental en escuelas secundarias públicas, extendiéndolos incluso al personal docente mediante esquemas de atención entre pares. Es un ejemplo de cómo la vinculación universitaria puede traducirse en impacto social directo cuando existe dirección institucional clara.

La coordinación con instancias federales y estatales, incluidas áreas de seguridad y salud, completa un esquema que apuesta por anticiparse a los problemas, no sólo reaccionar ante ellos.

Sin estridencias ni triunfalismos, los datos permiten una lectura puntual: Tamaulipas enfrenta retos estructurales, pero también dispone de bases reales —económicas, institucionales y académicas— para abordarlos. Reconocer ambas cosas, al mismo tiempo, es quizá el ejercicio más honesto que puede hacerse desde el periodismo.

Davidcastellanost@hotmail.com

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