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Recién finalizó la Feria Internacional de Turismo (FITUR-2018) en Madrid, España celebrada del 17 al 21 de enero y de manera infortunada pese a la modernidad de las comunicaciones, la información no cumplió con la inmediatez. Sin duda México que es el octavo país que más turistas recibe en todo el mundo estuvo presente, y en comunión con Jamaica promovió una zona multidestino en conjunto con los gobiernos de Cuba y República Dominicana con la intención de atraer más visitantes europeos a la región del Caribe.

El «mundo» Maya es un ancla cultural que también pretende ser explotada por la Secretaría de Turismo Federal; por cierto por primera vez en toda la historia de la FITUR que tuvo la primera edición en 1980 el Estado de Chiapas, envió una comitiva para promoverse como destino mundial, esto sucede mientras que otras entidades como Tamaulipas hacen lo necesario para sostenerse y defender sus destinos turísticos de los ataques internacionales como la última alerta emitida por los Estados Unidos para que sus nacionales no visiten Michoacán, Guerrero, Sinaloa, Colima y por supuesto, Tamaulipas.

Sin aspavientos y de manera muy elegante, Isabel Gómez Castro, titular de la Secretaría de Turismo del Gobierno de Tamaulipas, dio cachetada con guante blanco al gobierno de Donald Trump, al asegurar que en 2018 su Mercado meta son y serán los ciudadanos del Valle de Texas a quienes les gusta disfrutar del altiplano tamaulipeco, la caza, pesca y turismo de aventura, pero además de todo,  este año serán invitados a visitar la joya turística de los tamaulipecos que es la Playa de Miramar en ciudad Madero, así como los paseos y riqueza arquitectónica que puede ofrecer el puerto de Tampico, sin importarle a la funcionaria estatal las tantas y tantas alertas que pudieran emitir las autoridades gringas.

María Isabel Gomez Castro, flanqueada por los dirigentes de los principales organismos empresariales del sur de Tamaulipas, no titubeó en confirmar que luego de superar la cifra de 7.5 millones de visitantes en 2017, equivalente al incremento del 55 por ciento de turistas en relación con el año pasado, dirigirá la fuerza de su oficina en atraer a los vecinos güeros del norte, oportunidad que ve privilegiada debido a la percepción de mayor seguridad que tiene Tamaulipas – sin que signifique que todo está en calma- pero opinión que defienden con estadísticas contundentes.

Por ejemplo en derrama económica la secretaria que es nacida en Tampico, Isabel Gómez Castro, refirió que superaron los 2 mil millones de pesos manteniendo un incremento de aproximadamente 10 por ciento en materia financiera, única y exclusivamente generada por los turistas. En relación a la ocupación hotelera, informó que la Asociación de Hoteles, presidida por Iñigo Fernández Bárcena, registró una permanencia del 50 por ciento, mostrando franca mejoría no sólo en los hoteles de playa, sino también logrando números favorables en el turismo de negocios.

Pero eso no es lo es todo, porque si queremos ser mal intencionados, diríamos que todos los que acompañaron a Gómez Castro en la presentación del balance turístico de Tamaulipas 2017, como Jaime Posadas Lara (presidente del Consejo Empresarial de Ciudad Madero), Eduardo Manzur Manzur (máximo líder del Consejo de Instituciones Empresariales del Sur de Tamaulipas y las Huastecas), el mismo Iñigo o Marco Cortes Salazar (de la CANACO), están comprometidos con el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca, por eso los aplausos y ¡hurras¡ a la funcionaria, pero entonces aquí es donde María Isabel, dejó muy claro que tiene bien trazado el mapa de su aventura como la responsable en el crecimiento de la industria sin chimeneas, pues anunció que en este 2018 buscarán el distintivo Blue Flag o bandera azul, reconocimiento otorgado por la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y/o Marinas que cumplen con ciertos criterios muy bien establecidos en sus normas de calidad, seguridad, información y lo más difícil en educación ambiental.

Aunque la cede de esta fundación europea se encuentra en Dinamarca. En México desde hace seis años el máximo distintivo para el turismo de sol y playa que es el Blue Flag, lo opera Pronatura, una de las organizaciones ambientales de mayor prestigio.

Por cierto, de las 4 mil 154 playas y marinas del mundo que tienen bandera azul, únicamente 26 playas mexicanas y una marina cuentan con este galardón turístico. De obtener la bandera azul, la playa de Miramar sería considera la segunda playa más limpia de todo el Golfo de México; El Tortuguero en Veracruz, la consiguió en 2015.

¡A darle!

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

La UAT no necesita discursos

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Hay algo que siempre me ha llamado la atención del futbol mexicano.

Cuando un equipo atraviesa una mala racha, los directivos organizan conferencias, renuncian al director técnico y presentan proyectos con grandes refuerzos y prometen que ahora sí viene la remontada para buscar el campeonato. En otros casos venden todo el equipo.

El problema es que el marcador ya fue, y ahora están en zona de descenso.

Hace unas horas escuché al rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Dámaso Anaya Alvarado, hablar sobre investigación aplicada, innovación tecnológica, capacitación ganadera y alianzas estratégicas durante la apertura de un curso para productores pecuarios.

Y mientras eso sucedía, no podía dejar de imaginarme al rector como el nuevo presidente deportivo del club, que atraviesa una sequía de campeonatos, prometiendo algo grande, porque está apostando a la transformación de una institución longeva, sí, pero en realidad se trataba de una apuesta por el rescate de la industria ganadera que no vive tiempos sencillos.

El gobierno de la República de Andrés Manuel López Obrador, permitió que el gusano barrenador volviera a convertirse en una amenaza.

La sequía global sigue goleando.

Los costos de producción no dejan de subir, y los subsidios son una caricatura.

Los mercados internacionales son cada vez más exigentes.

Y los productores necesitan soluciones, no aplausos.

Por eso el periodo rectoral de Damaso no se queda callado; entiende, acepta y admite que la universidad tiene una responsabilidad enorme.

Cuando Dámaso afirma que las necesidades de los ranchos deben convertirse en necesidades de la universidad, está pronunciando la frase más importante de todo su rectorado.

Porque si eso ocurre de verdad, la UAT se convierte en el mejor socio que tenga el campo tamaulipeco, y se convierte en un gran protagonista, algo así como el gran salvador.

Porque recursos tiene.

Investigadores tiene.

Infraestructura tiene.

Prestigio también.

Lo que todavía está por verse es si tiene la velocidad suficiente para convertir todo eso en resultados.

Dámaso Anaya conoce el sector.

Viene de él.

Habla su idioma.

Entiende sus preocupaciones.

Y precisamente por eso las expectativas son mayores.

En la intimidad… hoy juega México, ¡cabrones!

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

¡guau, gua!

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Las golondrinas es una canción creada allá por 1862, y bueno, la realidad es que esa rolita se llama “LA Golondrina” —en singular— y me encanta porque han pasado los años, las modas han transformado, la música ha tenido mayor apertura en el léxico y ha disminuido el párrafo que obliga a la imaginación, incluso el civismo en peligro de extinción y todo ha cambiado, pero, a la fecha, la composición del autor Narciso Serradell Sevilla sigue siendo símbolo de nostalgia y despedida.

Habrá tiempo para  discutir elecciones, disminuir la polarización política, debatir sobre seguridad o inseguridad y demás  confrontaciones cotidianas, para analizar y lanzar responsabilidades en obras de acueductos capitalinos y más, pero pocas veces nos detenemos a reconocer el trabajo de funcionarios públicos que lo dan todo sin tener oficina, esos que no cobraron viáticos, ni anduvieron de llorones con aclaraciones en conferencias de prensa, sí, fueron personajes que nunca buscaron reflectores.

Y me refiero a Niko, Hunter e Hidra.

Y sí, son perros a los que la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR), les organizó una ceremonia de retiro bajo el nombre «Héroes de Cuatro Patas». Algunos querrán minimizar el acto, pues qué mal están. Se equivocan.

Lo que hizo la Armada de México fue recordar algo que la sociedad suele olvidar: la lealtad también merece reconocimiento público.

Desde 1989, los binomios caninos forman parte de las capacidades operativas de la Marina. Han buscado sobrevivientes entre escombros, detectado explosivos, localizado narcóticos y participado en operaciones donde un error puede costar vidas.

Estos animales, “héroes de cuatro patas”, no entienden de discursos patrióticos, pero sí aprendieron a comunicarse con sus amos; les vale queso si el alcalde, diputado o gobernador antes era del PRI y hoy de MORENA, y previamente del PAN; no saben de la ideología que desapareció en México. Solo conocen una cosa: cumplir.

Niko lo demostró cuando fue desplegado a Turquía tras los devastadores terremotos de 2023. Entre toneladas de concreto y acero retorcido logró detectar a una persona con vida.

Miles de personas buscando esperanza entre la destrucción absoluta y un perro mexicano encontrando un latido donde parecía no existir nada.

Hunter e Hidra hicieron lo suyo durante años en operaciones contra explosivos y en tareas de seguridad nacional.

Vivimos en una época donde la educación cívica muere, y abundan los oportunistas, los simuladores y los expertos en aparentar virtudes para obtener beneficios personales, pero es muy irónico que  tres animales nos recuerden el significado más puro del servicio.

Resulta imposible no pensar en la relación que construyeron con sus manejadores. Quien haya tenido un perro sabe de qué hablo.

No existe vínculo más honesto.

No hay conveniencia.

Solo confianza.

Niko, Hunter e Hidra ya no volverán a entrar en servicio.

Pero dejan algo más importante que cualquier condecoración.

Dejan ejemplo.

¡Gracias perros!

En la intimidad… ¿Sí sabe que en la política municipal abundan los egos? Los protagonismos. Las disputas silenciosas por espacios de poder. Las zancadillas disfrazadas de cortesía.

Pero, en Tampico, contrario a todo lo anterior, se consolidó una mancuerna que pocos observan con suficiente atención: la de la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya y el secretario de Obras Públicas, Rogelio Ontiveros Arredondo.

Mientras otros se distraen pensando en la próxima candidatura, ellos parecen haber entendido algo fundamental: el gobierno municipal dura tres años, pero las obras pueden permanecer décadas.

La inauguración de dos vialidades en la colonia Luis Donaldo Colosio, con una inversión superior a los 7.3 millones de pesos, es apenas una muestra.

Treinta años esperaron los vecinos.
Treinta.

Eso significa que varias administraciones pasaron por ahí prometiendo exactamente lo mismo.

Hasta que alguien decidió hacerlo. Por eso llama la atención la dinámica que se observa entre Mónica Villarreal y Rogelio Ontiveros.

No parecen obsesionados con la grilla. Parecen obsesionados con dejar obra.

Y hay una diferencia enorme.
La política suele ser efímera.

Las banquetas, las redes hidráulicas, las calles pavimentadas y las viviendas dignas permanecen.

Quizá por eso ambos han entendido que el legado no se construye en los cafés donde se especula sobre sucesiones anticipadas.

Se construye en colonias donde durante tres décadas nadie escuchó a los vecinos.

Para la grilla siempre habrá voluntarios.
Para construir ciudad, no tantos.

davidcastellanost@hotmail.com
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Opinión

Otros rostros del mundial

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Por: Zaira Rosaszairosas.22@gmail.com

Nadie puede negar la pasión que hay detrás del futbol, lo mucho que une a las personas y cómo se disfruta ver a cada uno de los jugadores de la selección ir tras el balón.

Durante 90 minutos vivimos con esperanza de triunfo; incluso los menos aficionados se reúnen con otras personas para compartir un momento de comunidad. Sin embargo, detrás de la euforia de ser sede del Mundial también hay historias de dolor que no podemos ignorar.

Más de 130 mil personas permanecen desaparecidas en México. La cifra equivale a llenar dos veces algunos de los estadios que hoy celebran la fiesta futbolística. Mientras millones de personas observan los partidos, miles de familias continúan buscando a quienes un día salieron de casa y no regresaron. De ahí que las madres buscadoras exijan visibilidad en las distintas sedes, ocupen espacios públicos y recurran a manifestaciones que incomodan: porque muchas veces esa ha sido la única manera de lograr que alguien las escuche.

Y ahí debería estar también el foco: en las historias detrás de los números. No se trata únicamente de personas desaparecidas, sino de madres que no dejan de buscar, hijos que crecen sin respuestas y familias enteras cuya vida quedó suspendida entre la esperanza y la incertidumbre. Cuando pensamos en 130 mil casos, hablamos de comunidades enteras atravesadas por la ausencia.

La llegada del Mundial representa una oportunidad única para visibilizar esta realidad. Así como el futbol logra que personas de distintas edades, ideologías y contextos compartan una misma emoción, también podría ayudarnos a compartir una misma exigencia: que ninguna desaparición quede en el olvido. Aprovechar la atención internacional no significa opacar la fiesta deportiva, sino recordar que detrás de los reflectores existen causas urgentes que merecen ser vistas.

De hecho, el propio Mundial ha mostrado otras desigualdades que atraviesan a nuestra región. Durante el torneo, diversas delegaciones y selecciones han enfrentado restricciones migratorias, controles diferenciados y condiciones de movilidad que no afectan por igual a todos los participantes. El caso de la selección de Irán, obligada a modificar su logística por restricciones de viaje y visados, ha evidenciado cómo las decisiones políticas pueden impactar incluso en un evento que presume unir al mundo a través del deporte.

La conversación sobre migración tampoco puede quedar fuera. La historia del arquero caboverdiano Vozinha, nos recuerda otro de los rostros invisibles del Mundial. Tras convertirse en héroe de su selección, confesó entre lágrimas que su madre no había podido viajar a Estados Unidos para verlo jugar debido a los costos y obstáculos del proceso migratorio. Su caso terminó resolviéndose gracias a la atención mediática, pero evidencia una realidad cotidiana para millones de personas: cruzar una frontera no representa las mismas oportunidades para todos.

En un torneo que presume unir al mundo, también quedan expuestas las desigualdades que enfrentan quienes migran, quienes buscan reunirse con sus familias o simplemente ejercer su derecho a la movilidad.

La copa del mundo también nos obliga a reflexionar sobre nuestras formas de celebración. Resulta difícil no notar la contradicción entre quienes condenan las marchas feministas por intervenir monumentos o afectar momentáneamente la circulación y, al mismo tiempo, justifican festejos deportivos que terminan en destrozos, agresiones, basura o violencia contra otras personas. La alegría colectiva no tendría por qué traducirse en daños al espacio común ni en ataques a quienes piensan distinto.

Existen ejemplos que muestran otra manera de vivir la pasión deportiva. La afición japonesa se ha vuelto mundialmente reconocida por recoger la basura de los estadios al finalizar los encuentros, dejando los espacios incluso más limpios de como los encontraron. Es una muestra de que el respeto y el sentido de comunidad se pueden enlazar con celebraciones donde se vive bajo el goce y el cuidado, ese espíritu mexicano, festivo que no tendría que enlazarse con momentos de caos y violencia.

Tal vez el mayor aprendizaje de este Mundial sea recordar que la fuerza colectiva que vemos en las gradas puede existir más allá de los partidos. El futbol nos une porque nos permite reconocernos en una emoción compartida. Pero esa misma unión puede servir para acompañar a las familias buscadoras, para defender la dignidad de las personas migrantes y para exigir condiciones más justas para todos. Celebrar el deporte no implica olvidar los problemas que nos rodean; por el contrario, puede ser una oportunidad para demostrar que la solidaridad también merece llenar estadios.

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Opinión

Más vale tarde que nuca

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El calentamiento global ya no espera; es más, vamos tarde en la agenda climática y seguimos pegándole una goliza al planeta como si fuera nuestro principal adversario.

Lo bueno es  que en Tamaulipas desde hace ya varios años se trabaja en el impulso de energías limpias, y hoy el gobernador Américo Villarreal Anaya habla de ordenar, recuperar y rehabilitar los recursos naturales del estado, precisamente, para convertir el discurso ambiental en una política pública aplicable y medible.

Tamaulipas todavía conserva patrimonio natural suficiente para convertirse en una potencia energética, industrial y logística sin destruir completamente su entorno.

Y el jefe del ejecutivo está consciente de que las lagunas contaminadas de Reynosa, los cuerpos de agua sometidos durante años a descargas irregulares, los problemas de saneamiento en la zona sur, los tiraderos clandestinos y los pasivos ambientales heredados por décadas de desarrollo sin planeación no desaparecen con declaraciones bien intencionadas, sino con inversión,  vigilancia, y sanciones.

Por eso resulta relevante que el gobernador haya puesto especial énfasis en proyectos de tratamiento de aguas residuales, recuperación de espacios naturales y expansión de energías limpias en la ejecución de su plan de desarrollo; todo eso son señales correctas, pero se ocupan resultados.

Y entonces, el domingo en su estelar programa “Diálogos” o como se llame, habló de los más de nueve proyectos eólicos anunciados para Tamaulipas que representan una oportunidad extraordinaria para la entidad, y sí, para la eternidad.  Lo mismo ocurre con la recuperación de la Laguna La Escondida en Reynosa.

Sin embargo, ambos proyectos comparten el mismo riesgo: que la burocracia termine avanzando más rápido que las obras, y  eso sería imperdonable.

Porque mientras el Gobierno del Estado habla de sustentabilidad, el resto del país está entrando a una competencia feroz por atraer inversiones asociadas a energías limpias, agua industrial y cadenas de suministro sostenibles.

Quien llegue tarde perderá.
Así de simple.

En la intimidad…. Por quinto año consecutivo, Radio UAT recibirá un reconocimiento internacional de la Asociación de las Televisiones Educativas y Culturales Iberoamericanas por sus aportaciones al Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano.

No es un premio menor.

Tampoco es producto de la casualidad.

Los reconocimientos internacionales son particularmente ingratos porque no se obtienen mediante relaciones públicas ni discursos locales. Se consiguen cuando el trabajo resiste la comparación con instituciones de distintos países.

Detrás de esa distinción existe un mensaje político y universitario que merece atención.

La administración del rector Dámaso Anaya Alvarado ha entendido que la universidad moderna no puede limitarse a formar profesionistas; también debe producir conocimiento y comunicarlo.

Parece una diferencia menor.

No lo es.

Durante décadas, muchas universidades públicas mexicanas se conformaron con generar información que terminaba archivada en bibliotecas o repositorios académicos.

La divulgación científica cambió esa lógica.

Hoy una investigación que no llega a la sociedad simplemente no termina de cumplir su función.

Por eso el reconocimiento a Radio UAT tiene una lectura más profunda que la del simple premio.

Habla de una universidad que comienza a proyectarse más allá de sus fronteras geográficas.

Habla de una institución que busca presencia nacional e internacional.

Y habla también de equipos de trabajo que, lejos de los reflectores políticos, producen resultados concretos.

En tiempos donde abundan los discursos, los resultados siguen siendo el lenguaje más convincente.

davidcastellanost@hotmail.com
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