@dect1608
En el Artículo 21 de la constitución política se los Estados Unidos Mexicanos, se dispone la obligatoriedad para el ministerio público en la investigación de los delitos y aparejada la función de conducir y mandar a las policías en el desempeño de funciones de investigación. Es decir, en ellos se centra la impunidad o efectividad en la impartición de justicia.
Una vez precisado lo anterior y estando en el mimo tenor, nos permite analizar la realidad que en el tema de «segura» inseguridad le toca padecer a la zona costa de Tamaulipas.
Hemos sido tristes testigos de que la política de seguridad implementada en el sexenio de Egidio Torre Cantú y en la naciente administración de Francisco Javier García Cabeza de Vaca, resulta recurrente la frase de «nos faltan policías» y así de fácil se justifica el porqué la población de Tamaulipas se siente insegura y más aún en su mayoría han sido víctimas de la comisión de un delito. De igual manera entre dato y dato, el problema de los delitos del fuero común, repuntan porque el trabajo del Grupo de Coordinación Tamaulipas (GCT) ha reducido los delitos de alto impacto. Lo anterior nos remite al artículo citado constitucional y al cual gracias a los expertos en derechos, se apunta que dispone en su párrafo 9° «La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y los Municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva….» dejando claro que no distingue de delitos de fueros, sino más bien, ordena garantizar a los entes públicos la seguridad de la población, una población a quien día a día ve más lejano el cumplimiento de esa promesa de regresar a Tamaulipas la seguridad que merecen.
Es común leer y escuchar que los delitos son realizados por actores políticos, institucionales, y sociales, al abordar el tema de los problemas de Prevención, recurrentemente se brindan recomendaciones para poder obtener el número «ideal» de policías según el número de habitantes, peeeeroo, se omite analizar el otro aspecto de la encomienda constitucional, la investigación y persecución de los delitos, tema específico de competencia de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) en donde nunca se ha expresado que falten ministerios públicos. Así es cómo llegamos al punto de analizar la siguiente información que se genera en la PGJE delegación zona Costa a cargo de Juan Antonio Jara Benavides, en la que se determina un desempeño bajo de los Agentes del Ministerio Público», según refirió Oscar Alberto Lara Sosa, hasta ayer martes Director General de Operaciones del Procedimiento Penal Acusatorio Laboral y Oral de la PGJE.
Fue a través del oficio marcado PGJ/MPS/168/2016 emitido a Jara Benavides y fechado al 19 de septiembre, donde se le notificó al Delegado de la zona Costa que de las 2070 carpetas -antes averiguaciones previas- que ha iniciado la Unidad de Atención Inmediata (UAI), se ha remitido 643 a las Unidades de Investigación, «lo que indica un bajo porcentaje en la aplicación de salidas alternas», le señalaron a Jara Benavides en la página 2 de 4 que comprende el informe.
La información estadística que evalúa a Juan Antonio Jara Benavides y sus agentes investigadores, comprende del periodo Febrero- Agosto de 2016, es información obtenida a partir del seguimiento de supervisión que se realiza de manera constante y periódica a cargo de Oscar Alberto Lara Sosa.
Por otra parte, de las 2 mil 944 carpetas de investigación registradas en las unidades generales de investigación (UGI) y evaluadas por Lara Sosa a través del Sistema Integral Informático Procesal de Procedimientos Penales en Tamaulipas (SIIPPPTAM) en la Delegación que comprende los municipios de Altamira, Madero, Tampico, González y Aldama, se determina que dicha unidad no está cumpliendo con el objetivo para el cuál fue creada, que es de dar una solución inmediata a los casos (denuncias y/o querellas)» .
De acuerdo con los indicadores sobre carpetas iniciadas, en Efectividad de Criterios de Oportunidad, se tiene cero por ciento de productividad, mientras que los números son más crudos en los indicadores sobre carpetas judicializadas es decir asuntos turnados ante la autoridad jurisdiccional que arroja un numero de 17. La evaluación termina con resultados de cero por ciento en Efectividad de Procedimientos Abreviados; cero en Efectividad de Sentencias Condenatorias; cero en Efectividad de Juicios y cero en Efectividad de Sentencias Condenatorias en proceso de juicio
Las cifras anteriores nos permiten concluir que la falta de un trabajo que debiera realizarse tal como se dispone en el ya señalado artículo federal , bajo los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en la Constitución, condicionan la realidad que estamos padeciendo en este sur del estado.
Entonces la tarea del procurador, Irving Barrios Mojica quien apenas este martes oficializó los primeros 15 nuevos nombramientos de quienes estarán al frente de las diversas áreas de la Institución como parte del proyecto de una nueva, ética y ética Procuraduría tamaulipeca con personal destinado a servir con el fin de devolver la paz y la seguridad a la sociedad.
Los nuevos servidores públicos en la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas son y se agregan textual como lo notificó la vocería de la procuraduría del estado.
LIC. VICTOR MIGUEL GUERRA ENRIQUEZ
DIRECTOR GENERAL DE LA VISITADURÍA
Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Baja California, ha desempeñado en diversos cargos dentro de la Procuraduría General de la República tales como Director General de Delitos Cometidos por Servidores Públicos, Director General de Procedimientos Penales y Amparo en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales y fue Titular de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos Cometidos por Servidores Públicos y Contra la Administración de la Justicia.
LIC. ABEL RAMÍREZ GONZÁLEZ
DIRECTOR DE ATENCIÓN Y SERVICIOS A LA COMUNIDAD
Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Nuevo León, con diplomado en Sistema de Justicia Penal Acusatorio, se ha desempeñado como Abogado litigante en materia Civil, Penal, Mercantil, Laboral y Familiar.
MTRO. CRAIG LÓPEZ OLGUÍN
DIRECTOR JURÍDICO
Maestro en Derecho por el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas, se ha desempeñado como Subdirector de Prestaciones y Relaciones Laborales del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Director General de Asuntos Judiciales de la Procuraduría General del Estado de Guerrero, así como Titular de la Unidad de Enlace con el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información del Estado de Guerrero.
LIC. JESÚS VILLALOBOS RODRÍGUEZ.
COORDINADOR DE ASESORES
Licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, se ha desempeñado como Secretario Técnico del Delegado de la Procuraduría General de la República en el Estado de Morelos, Asesor Técnico del Procurador General de Justicia del Estado de Michoacán y Asesor Técnico del Procurador General de Justicia del Estado de Guerrero.
LIC. JORGE ADRIÁN GÓMEZ CARREÑO
DIRECTOR GENERAL DEL SERVICIO PROFESIONAL DE CARRERA
Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, se ha desempeñado como Subdirector de Investigación y Extensión Académica en la Dirección General de Formación Profesional de la Procuraduría General de la República, Asesor Jurídico en la Comisión Federal de Competencia Económica, así como Ministerio Público de la Federación adscrito a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (PGR).
LIC. CARLOS ALBERTO PÉREZ TÉLLEZ
DIRECTOR DE CONTROL DE PROCESOS
Licenciado en Derecho por la Universidad México-Americana del Norte, se ha desempeñado como Ministerio Público de la Federación adscrito a la Delegación de la Procuraduría General de la República en los Estados de Veracruz y Nuevo León, y como Abogado Litigante.
LIC. YADIRA ROJAS LUCIO
DIRECTOR DE LA UNIDAD PARA LA PROTECCIÓN DE PERSONAS QUE INTERVIENEN EN EL PROCEDIMIENTO PENAL
Licenciada en derecho por el Liceo Universidad Pedro de Gante, se ha desempeñado como Encargada de la Coordinación Valle de México, Zona Oriente del Sistema Penal Acusatorio y Asuntos en Materia Penal.
MTRA. GUADALUPE PAOLA ROMO
DIRECTOR PARA LA IMPLEMENTACIÓN DE LA REFORMA PENAL
Cuenta con estudios de Maestría en el Sistema Penal Acusatorio por la Universidad Autónoma del Noreste Campus Saltillo, se ha desempeñado como Defensor Público adscrito al sistema penal acusatorio en el Instituto Estatal de la Defensoría Pública del Estado de Coahuila.
MTRA. ELIZABETH ALMANZA ÁVALOS
FISCAL ESPECIALIZADA EN ATENCIÓN A PERSONAS NO LOCALIZADAS O PRIVADAS DE SU LIBERTAD.
Maestra en Derecho Procesal Penal por el Instituto de Estudios Superiores en Derecho Penal, se ha desempeñado como Fiscal Regional en el Municipio de La Piedad adscrita a la Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán, Fiscal Regional en el Municipio de Texcoco de Mora adscrita a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, y como Subdirectora de Control de Procesos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México.
LIC. JUAN TORRES MATA
DIRECTOR DE ENLACE CON INSTANCIAS DE SEGURIDAD PÚBLICA
Licenciado en Relaciones Comerciales por la Escuela Superior de Comercio y Administración IPN, se ha desempeñado como Secretario Particular de la Fiscal Especializada en Trata de Personas de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, Subdirector Operativo de la Dirección de Prevención Social de la Delincuencia y de la Violencia en la Presidencia Municipal de Toluca y Director de Apoyo y Seguimiento Administrativo en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada.
DRA. MINERVA CÁCERES VÁZQUEZ
DIRECTOR DEL INSTITUTO DE CAPACITACIÓN TÉCNICA Y PROFESIONAL
Doctora en Derecho por la Universidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se ha desempeñado Agente del Ministerio Público Auxiliar del C. Procurador adscrita a la Primera Subprocuraduría de la Procuraduría General de Tamaulipas, además de ser Docente de la Unidad Académica de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
LIC. GUSTAVO ADRIÁN GARZA DOMÍNGUEZ
COORDINADOR DE UNIDADES DE ATENCIÓN A LA COMUNIDAD
Licenciado en Derecho por la Universidad Valle de Bravo, se ha desempeñado como Agente del Ministerio Público adscrito a la Sala Regional del Supremo Tribunal de Justicia en el Estado de Tamaulipas, Agente del Ministerio Público del Centro de Operaciones Estratégicas, en Ciudad Reynosa, Tamaulipas y como Agente del Ministerio Público Auxiliar de la Delegación Regional de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas.
MTRA. ADRIANA HERNÁNDEZ LÓPEZ
COORDINADOR DE PLANEACIÓN Y SEGUIMIENTO
Cuenta con estudios de Maestría por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se ha desempeñado como Coordinadora de Planeación y Seguimiento de la Procuraduría General del Estado de Tamaulipas, Jefa de Departamento de Desarrollo Administrativo de la Dirección de Administración de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas.
LIC. DANIELA ROMO CHARLE
DIRECTOR DEL SISTEMA ESTATAL DE JUSTICIA ALTERNATIVA PENAL
Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma del Noreste Campus Saltillo, se ha desempeñado como Ministerio Público adscrita a la Dirección General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias de la Procuraduría General del Estado de Coahuila. Facilitadora Penal y Mediadora Penal en la Procuraduría General del Estado de Coahuila.
M.S.I. JOSÉ MARIO MOTA VÁZQUEZ.
DIRECTOR DE INFORMÁTICA
Maestro en Sistemas de Información por la Universidad Autónoma de Tamaulipas, se ha desempeñado como Director de Informática en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Tamaulipas, Jefe de Departamento de Planeación Tecnológica en la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Tamaulipas y como Catedrático en la Universidad La Salle Victoria y Universidad Politécnica de Cd. Victoria.
Tamaulipas es puntero en secuestros y extorsiones, una entidad donde se complica iniciar un proyecto económico porque luego- luego te caen para cobrar la cuota e incluso hay delitos impunes o desaparecidos que ni siquiera son buscados.
Por cierto… Irving, dejo acéfala la Dirección de Averiguaciones Previas, que se presumía iba a ser para el licenciado Miguel Leopoldo Ramírez Treviño, pero su reputación, no terminó de convencer al gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca por lo que aplazo o definitivamente, canceló su nombramiento.
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Reafirma rector de la UAT compromiso con la comunidad estudiantil
La reunión entre la Universidad Autónoma de Tamaulipas y la Secretaría de Turismo del estado no debería celebrarse como un logro turístico. Todavía no. Apenas tendría que entenderse como el reconocimiento de una buena alianza. Por mchos años Tamaulipas no aprendió a contarle su propia grandeza al mundo, y hoy comenzó a hacerlo.
En esta bonita tierra hay selva, desierto, mar, frontera, gestronomia, tenemos la huasteca, petróleo, más gastronomía y pueblos enteros construidos alrededor de leyendas, por eso, que no seamos destino turistico principal es una desgracia, y no solo para los tamaulipecos, sino también para todos los que no han venido a la entidad.
Todo saben que durante años, el turismo tamaulipeco sobrevivió atrapado entre campañas oficiales recicladas, playas de temporada y discursos donde siempre se prometía “potencial”. El problema es que el potencial no termina de llenar hoteles, no genera rutas internacionales y mucho menos convierte comunidades en polos económicos. Por eso la alianza anunciada por el secretario Benjamín Hernández Rodríguez y el rector Dámaso Anaya Alvarado merece atención, sí, pero también una exigencia brutal de resultados.
Porque Tamaulipas ya no necesita más folletos bonitos.
Necesita experiencias capaces de competir con Oaxaca, Yucatán, Baja California o las playas de Quintana Roo.
Necesita guías turísticos preparados para narrar el estado con profundidad histórica y no únicamente con frases memorizadas. Necesita rutas donde el visitante no solamente observe un paisaje, sino que entienda qué ocurrió ahí, quién murió ahí, qué se cocinó ahí y por qué esa región terminó moldeando parte de la historia económica y social del noreste mexicano.
La intención de profesionalizar guías y construir turismo comunitario es correcta. Era urgente. Lo verdaderamente preocupante habría sido seguir fingiendo que Tamaulipas podía crecer turísticamente con improvisación.
Porque hoy el turismo internacional consume emociones antes que destinos. Quiere historias.
La gente viaja buscando autenticidad. Busca escuchar a pescadores del Tamesí hablar del agua. Busca caminar pueblos semivacíos donde todavía sobreviven casas ferroviarias. Busca gastronomía con identidad real y no menús maquillados para turistas.
Y ahí la UAT tiene una responsabilidad gigantesca.
La universidad posee investigadores, historiadores, antropólogos y especialistas que podrían construir una narrativa turística de enorme valor internacional. Pero ese conocimiento sigue encerrado demasiadas veces en congresos académicos que nunca llegan a las comunidades.
El gran reto será sacar la historia de los libros y convertirla en experiencia viva.
Porque Tamaulipas no puede seguir permitiéndose el lujo de tener zonas arqueológicas olvidadas, centros históricos mutilados por el abandono y comunidades rurales completamente fuera del mapa turístico nacional.
Y también hay que decir algo incómodo: el turismo comunitario fracasa cuando solamente sirve para la fotografía política.
Tamaulipas necesita certificaciones internacionales para guías, rescate serio del patrimonio histórico, señalética moderna, digitalización de rutas, promoción bilingüe y un modelo turístico que entienda algo fundamental: el visitante actual quiere sentir que descubrió un lugar auténtico, no que recorrió un producto gubernamental empaquetado.
Porque el estado sí tiene con qué competir.
Tiene manglares, lagunas, marismas, reservas ecológicas, cocina huasteca, herencia ganadera, historia revolucionaria y una posición geográfica privilegiada entre México y Estados Unidos.
Lo que no tiene todavía es una identidad turística consolidada.
Y ese sigue siendo el verdadero pendiente.
En la intimidad… Mientras en Tamaulipas intentan construir una nueva visión turística, en Tampico el gobierno municipal libra otra batalla mucho menos estética y muchísimo más urgente: la diabetes.
La alcaldesa Mónica Villarreal Anaya utilizó el primer aniversario del Centro de Atención a la Diabetes (CECODIAT) para exhibir una realidad demoledora: en lo que va de 2026, Tamaulipas suma 6 mil 397 nuevos casos de diabetes.
La cifra retrata una epidemia silenciosa que hace años dejó de ser exclusivamente médica para convertirse en un problema social, económico y cultural.
El Cecodiat presume 2 mil 288 servicios otorgados, 815 consultas diabetológicas y 992 atenciones nutricionales. Pero el dato más delicado quizá sea otro: el 26 por ciento de niñas, niños y jóvenes presenta sobrepeso y el 22 por ciento ya enfrenta obesidad.
Es decir, el problema viene creciendo desde abajo.
La presidenta municipal insiste en que la prevención debe convertirse en prioridad pública. Y probablemente ahí esté el verdadero desafío del sistema de salud mexicano: entender que ningún hospital alcanzará jamás para enfrentar una sociedad que normalizó alimentarse mal, dormir poco y vivir permanentemente bajo estrés.
davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608
Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com
La primera vez que supe de “El cuento de la criada” juré que se trataba de una
distopía, cada episodio de la serie era demasiado desalentador para ser real,
consideraba sin embargo que la trama no era una propuesta lejana considerando
los vientres de alquiles y la constante desigualdad de género en la que vivimos en
la actualidad.
Después comencé a interesarme más por Margaret Atwood, la autora que había
dado forma a estar narrativa que saltó a la pantalla en 2017, alcanzando tal
popularidad que la vestimenta de los personajes se volvió un símbolo en marchas
feministas alrededor del mundo, al igual que la novela, fue pasando entre
generaciones, pues el eje temático advierte sobre la represión de derechos de la
mujer.
La historia cobra de nuevo fuerza con la llegada de su continuación: “Los
testamentos”, escrita en 2019 pero presentada en pantalla hasta este año, esta
narrativa se centra ahora en mujeres jóvenes cuya misión es ser esposas, dar
continuidad a una estructura y en medio de la misma comienzan a cuestionar si
este es el único camino.
La fortaleza de Margaret Atwood al crear estas historias no es la advertencia,
conforme me adentré en su obra y su historia, descubro que su género es la
ficción histórica o ficción especulativa, es decir cada narración surge de algo que
ya ocurrió en algún punto de la historia, ella lo usa de inspiración cambiando
algunos detalles, pero sí hay precedentes reales de la situación que ella comparte
a través de sus novelas.
La misma vida de la autora es un referente de los cambios que ha tenido, nació en
una época de totalitarismos donde todo lo que se hablaba alrededor tenía un
vínculo directo con la guerra, esto la llevó a investigar sobre el poder, figuras de
dominación y la capacidad de persuasión ante naciones enteras que eligen
renunciar a sus derechos o suprimir los de otros con tal de dar continuidad a
ideologías específicas.
De ahí que en múltiples ocasiones declare que nada de lo que escribe es
inventado, pues la narrativa que podría ser distópica ya tuvo lugar en algún punto
bajo administraciones como las de la segunda guerra mundial o la dictadura
argentina. Esto es lo que genera incomodidad y a la vez la popularidad de las
adaptaciones de su obra, pues resulta sencillo reconocernos en ellas. En un
contexto donde continúan las discusiones sobre derechos reproductivos, violencia
de género y libertades individuales, leer a Atwood deja de ser solamente un
ejercicio literario y se convierte en una conversación necesaria sobre el presente.
Su obra también es inspiración para quien cuestiona y analiza constantemente su
entorno, en distintos países las protestas feministas retomaron los hábitos rojos y
las cofias blancas de “El cuento de la criada” como una manera de advertir que los
derechos conquistados nunca están completamente asegurados. La imagen se
volvió universal porque sintetiza una preocupación compartida: el miedo a perder
autonomía sobre el cuerpo, la voz y la posibilidad de decidir. Atwood consiguió
que la literatura dialogara directamente con la realidad política y social de millones
de mujeres.
Sin embargo, reducir su obra únicamente a una postura feminista sería injusto.
Margaret Atwood también escribe sobre poder, memoria, religión, desigualdad y la
facilidad con la que las sociedades pueden acostumbrarse a la violencia cuando
esta ocurre de manera gradual. Ella misma ha declarado que la naturaleza
humana siempre encuentra formas de repetir sus peores errores si se presentan
bajo el disfraz de la seguridad o el orden moral.
Leer a Margaret Atwood hoy implica mirar el mundo con más atención. Sus libros
no ofrecen respuestas sencillas ni finales totalmente esperanzadores, pero sí la
posibilidad de cuestionar aquello que muchas veces damos por hecho. Acercarse
a su obra es un recordatorio de análisis constante, pero también de que la brújula
que guía nuestro desarrollo puede fácilmente perder el rumbo y enfocarse a
momentos que podrían traer arrepentimiento si lo vemos desde la amenaza de
nuestras libertades.
Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.
Carreteras vacías al caer la noche.
Ciudades sitiadas por enfrentamientos.
Balaceras convertidas en rutina.
Migración empresarial.
Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.
Y creo que me quedé corto.
Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.
Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.
De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.
Diecinueve lugares escalados en apenas una década.
No es propaganda.
No es discurso político.
No es percepción.
Son cifras.
El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.
No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.
Pero cuidado.
Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.
Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.
La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.
Ahí está probablemente la diferencia más importante.
Al fin en Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:
La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.
Necesita dinero.
Necesita inteligencia.
Necesita respaldo militar.
Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.
El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.
Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.
Reinicia estructuras.
Cambia mandos.
Borra estrategias.
Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.
Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.
Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.
Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.
Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.
Porque la paz no llega de golpe.
La paz primero llega como algo pequeño:
Una carretera que vuelve a usarse de noche.
Un comercio que decide no cerrar.
Una inversión que regresa.
Una familia que deja de escuchar disparos.
Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.
En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.
La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.
Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.
El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:
la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.
Quizá ahí también exista una señal silenciosa.
Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.
Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.
davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608
Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.
Carreteras vacías al caer la noche.
Ciudades sitiadas por enfrentamientos.
Balaceras convertidas en rutina.
Migración empresarial.
Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.
Y creo que me quedé corto.
Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.
Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.
De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.
Diecinueve lugares escalados en apenas una década.
No es propaganda.
No es discurso político.
No es percepción.
Son cifras.
El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.
No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.
Pero cuidado.
Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.
Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.
La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.
Ahí está probablemente la diferencia más importante.
Al fin en Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:
La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.
Necesita dinero.
Necesita inteligencia.
Necesita respaldo militar.
Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.
El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.
Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.
Reinicia estructuras.
Cambia mandos.
Borra estrategias.
Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.
Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.
Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.
Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.
Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.
Porque la paz no llega de golpe.
La paz primero llega como algo pequeño:
Una carretera que vuelve a usarse de noche.
Un comercio que decide no cerrar.
Una inversión que regresa.
Una familia que deja de escuchar disparos.
Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.
En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.
La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.
Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.
El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:
la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.
Quizá ahí también exista una señal silenciosa.
Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.
Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.
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