Tienes apenas 15 años de edad, ya perdiste tu virginidad y ni siquiera puedes con la mochila que cargas, es muy pesada; tus audífonos con el playlist favorito y en tu Wallet el proyecto final de la clase de ciencias con el permiso incluido de tus padres para ir por unos trolelotes con tus compas de la escuela. Tu única misión en el juego estudiantil es pasar el siguiente nivel: terminar la secu y desbloquear el mapa del futuro.
Pero creíste que meterte con tu novio era divertido, placentero y que no iba a pasar nada, cuando de repente en la pantalla de tu celular “ERROR 404”. Una falla de ritmo y cálculo en tu calentura que obligó a tener un cambio brusco de la noche a la mañana. Tu mochila desaparece. En su lugar, la necesidad y la preocupación de no morir en el parto.
También están los gandallas que la sometieron a la fuerza y ahora no saben qué hacer.
El juego no se termina, la vida sigue, se vuelve ridículamente difícil. Las misiones de «estudiar la prepa», «viajar» o «aprender a programar» se bloquean con un candado gigante. Ahora tus niveles son de supervivencia adulta. No es un glitch chido; se trata de una realidad que está pausando las vidas de miles de morros y morritas en Tamaulipas.
Si usted cree que esto es ridículo, aquí está el mapa de cómo va el jueguito sexual en el estado. Sí, como en todo, hay buenas y malas noticias:
¡Subimos de nivel! Los nacimientos en madres adolescentes bajaron un 17.3% (de 6 mil 453 en 2022 a 5 mil 332 en 2025). Son 1 mil 121 niñas y adolescentes que no tuvieron que pausar su juego de Play o Nintendo. ¡Eso es un logro real de la comunidad!
Sin embargo, entre enero y julio de 2026, tres ciudades registraron los números más altos de jugadoras que tuvieron que cambiar los libros por pañales: Reynosa, presidido desde hace más de una década por la familia Peña Ortiz, registró 687 casos; Nuevo Laredo, de Carmen Lilia Cantú Rosas Villarreal, 453 y Matamoros: 413, niñas-mamás.
No son un avatar, son vidas reales.. Y aquí la regla de oro es: cero hate, cero burlas y cero señalamientos. Alguien que pasa por esto necesita soporte técnico (ayuda y empatía), no que le tiren mala vibra, pero ¿dónde estuvimos los adultos?
No es divertido. Tener un hijo a esta edad no es como cuidar un Tamagotchi. Pone el cuerpo al límite. Entre 2022 y agosto de 2026, 168 adolescentes de entre 13 y 19 años entraron en emergencias médicas críticas (lo que los doctores llaman Código Oro). Eso significa que 1 de cada 5 emergencias graves en los hospitales fue de alguien de esa edad.
Salvarle la vida a un jugador de este jueguito sexual en terapia intensiva o a su neonato en incubadora puede costar hasta 127 mil 785 pesos por día al Estado. Por eso, el Gobierno de Tamaulipas ha invertido más de 19.6 millones de pesos en parches de seguridad (campañas de prevención de embarazos e ITS).
El gobernador Américo Villarreal y el Sistema Nacional de Protección Infantil (SIPINNA) lanzaron una actualización llamada «Niñas sí, madres no». La idea es que las escuelas y los barrios de Tamaulipas sean zonas seguras (safe zones) donde las niñas puedan crecer sin violencia, comer bien y decidir su futuro con total libertad.
Un embarazo no se genera en modo single player (solitario). Es de dos. Paternidad no es un logro para presumir con la bandita ni un juego de simulación.
Los infanto-juveniles deben aprender qué es el consentimiento (si no es un «SÍ» claro, libre y seguro, es un NO).
Debemos enseñarles y hablar sobre la protección. Deben saber que les toca a ambos cuidarse, cuidar el futuro, y tener una vida sexual activa no es de vatos chidos, pero no hacerlo tampoco es de cobardes, y mucho menos se está a la onda cuando desaparecen a la hora que el juego exige ir al médico cada mes durante casi 40 semanas.
No sean cobardes, pero, tampoco sean pensativos, y si se les calienta la chirimolla aprendan a explorarse.
En la intimidad… “chinga tu madre”: El exalcalde priista Lupe Gonzalez Galvan provocó colocar nuevamente en la discusión pública el paradero del antiguo kiosco de la Plaza Isauro Alfaro, desaparecido durante la remodelación del espacio, sin que hasta ahora se haya aclarado su destino.
En un video difundido en sus redes sociales, el exedil de Cd Madero recorre la plaza acompañado de su hijo, Andrés González Galván, exmagistrado del Tribunal de Justicia Administrativa de Tamaulipas, quien pregunta qué ocurrió con la estructura.
El kiosco habría sido traído de Jalisco. Durante las obras de modernización, desapareció y 10 años después algunas piezas de herrería presuntamente fueron localizadas en patios de Servicios Públicos municipales en 2016, pero esa referencia no esclarece dónde quedó la estructura ni qué ocurrió con sus componentes.
El video publicado por Lupe y su hijo Andrés, invita a usuarios de redes sociales a compartir memes sobre el caso antes de pedir que se termine con el «mito» del kiosco.
El tema tiene un antecedente de confrontación con la prensa. Cuando reporteros cuestionaron a González Galván sobre el destino de la estructura, el exalcalde respondió en al menos dos ocasiones con la expresión “chinga tu madre”.
El paradero del kiosco continúa sin una explicación pública documentada.
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