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“Yo sostengo que el principal problema de México era la corrupción, y que la corrupción fue lo que dañó la vida pública del país. Nada ha dañado a México más que la deshonestidad de los gobernantes de tiempo atrás”, citó en la mañanera del jueves el presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras se sostiene de pie en las conferencias matutinas, como en la embestida agresiva a la que se enfrenta durante los primeros 12 meses de la metamorfosis nacional que pretende para re encaminar  el rumbo de la Nación.

Pero los enemigos del presidente no son únicamente el Cártel  de Jalisco Nueva Generación, el de Juarez, los Zetas o los neoliberales; no, los enemigos de la Cuarta Transformación, también son los Yeidckol, o los Jaime Bonilla, en Baja California, y qué decir de los desatinos de Sánchez Cordero; pueden negar lo que quieran pero le están haciendo daño al proyecto los intransigentes, lo que como bien dice el presidente, no quieren entender que todo está cambiando.

Todo, es todo, hasta el silencio de las mujeres, las víctimas de acoso sexual.

El capitán en retiro de SEMAR, sus amoríos, cenas, consentidos, invitaciones a viajes y hasta su presunta corrupción. La siguiente es una breve historia de lo que recrimina el Comandante Supremo.

Y es que en la misma mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador subrayó que la oleada de violencia y creciente actividad de los grupos delictivos se deriva propiamente por la corrupción, hizo énfasis y culpó a los gobernantes, y ex políticos que están al servicio de grupos de poder criminales y económicos alejados del bien común. 

En Tampico, la ciudad costera que lo tiene todo situada al sur de Tamaulipas, las quejas y señalamientos en contra del Capitán en retiro de la Secretaría de Marina Armada de Mexico, David Ruíz Hurtado, hicieron estallar la última sesión de Cabildo, celebrada apenas el pasado viernes, donde de manera unánime los ediles de las diversas fracciones políticas se unieron para exigir la destitución del ex integrante de SEMAR.

En lo que concierne a los presuntos temas de acoso sexual, las víctimas sostienen que el director de Tránsito las acorrala verbalmente en las oficinas y hasta se apersona en sus hogares llevándoles cenas, y prometiéndoles viajes a zonas turísticas del país, como Cancún, Quintana Roo., es uno de los destinos paradisiacos casi infalibles, pero todo a cambio de sostener un acercamiento sin límites.

Hay otras oficiales de la corporación que se niegan rotundamente a los excesos del jefe, “El Capi David”, quien no se mide y lanza la invitación parejo: secretarias, jefas de departamento, coordinadoras y personal operativo, entre la tropa lo apodan: “la Cruz roja”, pues levanta parejo mi capitán, y los del servicio de grúas también lo saben.

En la Oficialía Mayor del Ayuntamiento de Tampico, constantemente se reciben listas de mujeres agentes de tránsito que deben ser dadas de baja sin motivo laboral alguno, van a la guillotina bajo consentimiento del marinero David Ruiz, pero, alguien ya se puso más listo e indagó al respecto sin alcanzar a tener las pruebas suficientes, las versiones en su contra existen, por eso mismo la “sensibilidad” de la administración municipal accedió a reubicar a más de una policía vial en otras Secretarías como Deportes, Bienestar Social, más aquellas que decidieron mejor buscar ganarse la vida lejos del organigrama gubernamental. Ya alguien comenzó a ponerle un alto al capitán David.

Otro escándalo que impera en la Secretaría de Tránsito de Tampico, se vivió hace un par de meses cuando el Capitán de SEMAR, andaba de vacaciones, pues la ex pareja de una oficial femenina que cayó en sus redes, llegó a las inmediaciones de la oficina de Transito e intentó llevarse el coche que le regaló a quien entonces fuera su pareja sentimental, el argüende fue de tal magnitud que la Policía  Estatal, y la  Investigadora llegaron en apoyo a los agentes de Tránsito que se percataron que una persona sospechosa intentaba “robar” un carro, la sorpresa se la llevaron cuando el presunto ladrón, se identificó y explicó que había visto al capitán en ese carro acompañando a su ex pareja; para entonces los ex Marinos, llegados a la corporación como parte del equipo cercano y de confianza de David Ruiz, pidieron a los agentes estales retirarse pues se trataba de un asunto meramente personal que iban a arreglar al interior de la Secretaría de Tránsito y Vialidad. Lo que no supieron los vigilantes del Capitán, es que todo quedó grabado en las cámaras del C4.

Casos como este son al menos una docena, más los despidos injustificados de agentes acreditados por la Secretaría de Seguridad Pública Federal, pues desde el último ajuste de cuentas del cartel dominante en el sur de Tamaulipas, se obligó a los policías viales a ser sometidos a exámenes de control y confianza, por sus presuntos nexos con grupos delictivos.

El Capitán David Ruiz ha tenido oportunidad de dar de baja a por lo menos 30 agentes de Tránsito sin motivo alguno, estos tienen interpuesta su demanda y se sospecha que van a regresar o al menos se ganarán un dinerito que le va a costar a los tampiqueños.

El caso más mediático fue cuando corrió a media docena de policías motorizados con más de 20 años de servicio, acreditados, y certificados con sus exámenes de confianza aprobados. Héctor Manuel “El Kit” Rodríguez Silva, un personaje emblemático, serio, responsable e íntegro que es convocado por Secretarías de Seguridad Pública de otras entidades para capacitar y dar cursos a sus policías viales, fue víctima del abuso de autoridad del capitán.

Los Regidores de Tampico son los que representan al ciudadano, son gobierno y ya exigieron al alcalde panista Jesús Nader Nasrallah, la destitución del capitán en retiro David Ruiz Hurtado, a quien seguramente se le acabó la suerte por andar metiendo la palanca, y el pedal hasta el fondo, seguramente Chucho, el alcalde que “hace brillar” a Tampico, tomará cartas en el asunto y evitará que las cosas lleguen más lejos.

En la oficina de tránsito hay 8 moto patrullas nuevas, y 16 unidades motrices modelo 2020 que con muchos sacrifico y después de muchos años el alcalde le dio a la corporación y al menos cinco están completamente sin uso por falta de personal, es normal, pues dar de alta a nuevos agentes de Tránsito no es tan fácil como meter en la nómina a un operador político, aquí se deben someter a rigurosos exámenes de control y confianza, no es como invitar a trabajar al hijo de tu amigo o ex compañero de generación, con la seguridad no se juega.

Por cierto, desde la Primera Zona Naval, situada en Ciudad Madero, comentaron que las patrullas de Tránsito de Tampico, entran y salen con familiares y amigos de los Marinos que cuidan al capitán David y nadie sabe el porqué circulan hasta la zona naval.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

Opinión

Ni moda, ni tendencia, los derechos no son negociables

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

En los últimos años, voces conservadoras como la de Charlie Kirk han vuelto a poner sobre la mesa una idea latente en grupos conservadores: que el avance de las mujeres habría ido demasiado lejos y que sería deseable regresar a un orden más “natural”, más doméstico y más obediente. Cuando alguien sugiere que las mujeres deberían renunciar a derechos conquistados; educación, trabajo remunerado, autonomía económica, participación política, no está defendiendo una simple preferencia moral. Está proponiendo una jerarquía social. Y eso
importa, porque los derechos no son un accesorio ideológico ni una moda generacional: son la base mínima de la libertad.

El fenómeno de las tradwives es la versión más estética de ese retroceso. En TikTok e Instagram abundan videos de mujeres que presentan la vida doméstica como una promesa de plenitud: cocinar, cuidar, obedecer, sostener el hogar mientras el hombre provee. No hay nada ilegítimo en que una mujer elija quedarse en casa; el problema aparece cuando esa elección se vende como destino ideal para todas. Los datos ayudan a poner el debate en perspectiva: según la Organización Internacional del Trabajo), las mujeres realizan alrededor del 76% del trabajo de cuidados no remunerado en el mundo, y el Banco Mundial estima que su participación en la fuerza laboral global ronda el 47%, frente a más del 70% en los hombres.

Es decir, la “vuelta al hogar” no ocurre en un vacío romántico, sino en un contexto donde el trabajo doméstico ya recae de forma desproporcionada sobre ellas.

Por eso tantas mujeres se oponen a esta narrativa. No porque desprecien la maternidad o la vida familiar, sino porque entienden que el feminismo no obligó a nadie a salir de casa: amplió el menú de opciones. Antes de las conquistas legales del siglo XX, millones de mujeres no podían votar, estudiar libremente, administrar sus bienes o aspirar a una independencia económica real. Hoy, la brecha salarial global sigue siendo de alrededor del 20%, lo que demuestra que la igualdad formal todavía no se traduce en igualdad material. Defender derechos no significa imponer carreras profesionales; significa garantizar que ninguna mujer dependa por completo de la voluntad de otro para vivir.

La idealización tradwife también oculta costos muy concretos. La dependencia económica limita la capacidad de salir de una relación abusiva, de ahorrar para la vejez o de enfrentar una crisis familiar sin quedar desprotegida. La OMS calcula que una de cada tres mujeres sufrirá violencia física o sexual a lo largo de su vida; en ese contexto, tener ingresos propios se vuelve una necesidad. Los videos de cocinas impecables y matrimonios perfectos rara vez muestran esa realidad.

Tampoco muestran el trabajo invisible que sostiene esa estética: horas de cuidado, limpieza, organización y renuncia personal que casi nunca se monetizan ni se reconocen.

El peligro se agrava porque internet convierte estas ideas en contenido aspiracional. Un estudio publicado en Science en 2018 mostró que las noticias falsas se difunden más rápido y más lejos que las verdaderas en redes sociales; no es difícil entender por qué los mensajes emocionales, nostálgicos o provocadores encuentran tanto terreno fértil. Los algoritmos premian el engagement, no la complejidad. Así, una visión profundamente desigual puede
presentarse como estilo de vida chic, como si la subordinación fuera una elección sofisticada y no una pérdida de poder. Cuando figuras públicas con gran alcance normalizan ese discurso, no solo opinan: moldean el sentido común.

Defender los derechos de las mujeres no implica despreciar el hogar, la maternidad o el matrimonio. Implica recordar que ninguna de esas decisiones debe convertirse en obligación, ni en un mandato o rol único. Una sociedad libre es aquella en la que cada quien decide su futuro sin invalidar las elecciones de otra, en medio de este panorama resulta peligroso pensar que los derechos son algo renunciable, pues han luchado generaciones para obtenerlos. Por eso hemos de desconfiar de cualquier movimiento que pida este retroceso, pues más allá de una tradición se volvería un atropello a quienes durante décadas han logrado la igualdad y El Progreso.

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Opinión

Dámaso, ¿seré Morfeo, el de Matrix?

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El eternalismo es aquella teoría fascinante que sostiene que el futuro ya existe. No como una adivinanza ni como una promesa política, sino que plantea que el tiempo es una dimensión similar al espacio y que nuestro «ahora» es solo una ilusión. #wtf

Entonces, para lo siguiente aplicaremos y diremos que las universidades son máquinas del tiempo, y que gracias a esa energía cada generación de estudiantes aborda un viaje de cuatro o cinco años con la esperanza de despertar en un país mejor que aquel en el que inició su carrera profesional.

El problemón es que muchas de esas máquinas llevan décadas averiadas, allí en la chatarra, y preparan jóvenes para un mundo que dejó de existir. Enseñan profesiones con mapas viejos para navegar océanos que ya cambiaron de corriente.

Y cuando los egresados salen al mercado laboral, descubren que el diploma fue un boleto hacia una estación donde nadie los esperaba, ¡nadie!

Pero, para suerte de muchos, la Universidad Autónoma de Tamaulipas tomó la decisión de dejar de fabricar títulos para comenzar a fabricar destinos, sin miedo. No es un cambio semántico. Es un cambio de civilización.

La UAT va en la energía y esa máquina del tiempo que hereda estudiantes listos para ingresar por la puerta principal de las instituciones donde se escribe el presente del país.

La Agencia Nacional de Aduanas de México no representa únicamente quinientas vacantes. Representa el corazón económico de una nación que comercia con el mundo entero.

Uno de los destinos en ese viaje por el tiempo siempre es: Nuevo Laredo, además, es una de las bisagras comerciales más importantes del continente. Allí, los jóvenes formados en aulas tamaulipecas son considerados —para el futuro, que es el presente— para integrarse a esa estructura económica y de desarrollo regional. 

Y en la misma ruta del tiempo está la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Y para ello la UAT prepara profesionistas listos para su desafiante labor. Definitivamente, de la mano del rector Damaso Anaya Alvarado, la máxima casa de estudios de Tamaulipas comenzó a abrir la puerta del mañana antes de que sus estudiantes llegaran a tocarla.

En la intimidad…  Por cierto, como parte de la estrategia para consolidar un sistema de atención médica más eficiente, digno y con sentido humano, la Presidenta Municipal, Mónica Villarreal Anaya, encabezó la inauguración de la renovación y equipamiento de la Clínica de Servicios Médicos Municipales, obra que moderniza la infraestructura, amplía la capacidad de atención y fortalece los servicios que se brindan a las y los trabajadores del Ayuntamiento, así como a sus derechohabientes.

Acompañada por la directora de Servicios Médicos Municipales, Ofelia Cantú Rodríguez; el secretario de Bienestar Social, Alejandro Rubio de la Portilla; el coordinador estatal de COEPRIS, Nicolás Berumen Ávalos; integrantes del Cabildo y funcionarios municipales, la alcaldesa destacó que este proyecto representa un paso importante para fortalecer los servicios de salud municipales, priorizando la prevención, la atención oportuna y el bienestar de las familias tampiqueñas.

La Presidenta Municipal explicó que, además de la renovación y el equipamiento de la clínica, se avanzó en la regularización sanitaria del inmueble en coordinación con COEPRIS, garantizando que las instalaciones operen bajo los estándares establecidos y ofrezcan mayor certeza y seguridad a las y los usuarios. Además se rescató el muro histórico del siglo XXI y se dió inicio a la renovación de la señalética histórico-turística, preservando la identidad y el patrimonio de la ciudad.

Villarreal Anaya subrayó que uno de los principales compromisos de su administración es consolidar instituciones sólidas que trasciendan los periodos de gobierno mediante infraestructura, procesos y políticas públicas que garanticen la continuidad del desarrollo de Tampico.

La alcaldesa reiteró que su gobierno continuará fortaleciendo la infraestructura destinada a la atención médica de las y los trabajadores municipales, impulsando espacios funcionales, seguros y dignos que contribuyan a mejorar su calidad de vida y la de sus familias. «Estamos construyendo un mejor gobierno para las próximas generaciones. De aquí en adelante no podemos dar un paso atrás; debemos seguir avanzando con una visión de largo plazo», enfatizó.

Durante el evento, la pensionada del Ayuntamiento, María de la Luz Pérez Gutiérrez, dirigió un mensaje de agradecimiento en representación de las y los beneficiarios por las mejoras realizadas en la clínica y el fortalecimiento de los servicios médicos.

Finalmente, la Presidenta Municipal reconoció el compromiso y profesionalismo del personal de la Dirección de Servicios Médicos Municipales, así como la colaboración de las distintas dependencias que hicieron posible la consolidación de esta obra en beneficio de las y los trabajadores municipales tanto de confianza, eventuales que ahora gozan de importantes beneficios y sus familias.

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El peso invisible

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Como en la psicología, las cargas no hacen ruido, tampoco son visibles, ni hacen bulto, pero, allí está el tema, y justo, así, en shhhhh silencio alguien sostiene una ciudad. Suceda lo que suceda, no hay tiempo para lamentos.

Cómo esas poderosas y pesadas manos que preparan el desayuno antes del amanecer, las que llevan y traen niños a la escuela, las que acompañan una cita médica, las que esperan en la sala de un hospital, las que lavan, cocinan, limpian y vuelven a empezar al día siguiente como si el reloj jamás concediera tregua, ni existiera el día y la noche.

Así va la administradora de Tampico, Mónica Villarreal Anaya. No inaugurando una calle más, o  un nuevo edificio, sin importar el acontecer nacional o estatal regala sorpresas,  como esa inversión superior a los dos millones de pesos con  módulos de cocina, lavandería y agua purificada que ahora forman parte del Centro Tamul de la colonia La Paz.

Es el segundo de su tipo, y eso solo es posible cuando un gobierno decide invertir dinero público para disminuir el tiempo que una mujer dedica al trabajo doméstico, en realidad está haciendo política social desde un lugar poco explorado en México.

La presidenta municipal, Mónica Villarreal Anaya, actúa como cuando alguien en la oscuridad te enciende una vela, así, ella pasa las mujeres tampiqueñas, mientras otros políticos y alcaldes convencionales siguen apostando casi exclusivamente por la obra que se fotografía desde un dron, aquí -como diría la canción de La Ley, Monica es -en cambio una decisión. La puerta abierta de una nueva era- para Tampico, una ciudad que comienza a dibujar una nueva narrativa, esa que escribe las pequeñas soluciones que modifican la vida cotidiana.

Es verdad, las  Unidades de Cuidados nacieron después de escuchar a la ciudadanía, pero, eso resultado de una alcaldesa empatica.

Aunque… solo aquel, aquella que conoce de cerca el desgaste cotidiano entiende que ahorrar dos horas de lavado o resolver la comida de una familia por veinte pesos significa algo mucho más profundo que un simple apoyo económico.

Significa tiempo.

Y pocas cosas valen más que el tiempo para quien dedica buena parte de su existencia a cuidar a los demás.

Reconocer el trabajo de cuidados implica aceptar que existe una deuda histórica con millones de mujeres cuya aportación jamás apareció en la contabilidad pública.

Mientras el Ayuntamiento continúa pavimentando calles, rehabilitando espacios públicos y mejorando servicios urbanos, aparece otra obra que no puede medirse en metros cuadrados.

La posibilidad de que una madre llegue antes a casa.

De que una cuidadora tenga una tarde libre.

De que una mujer pueda asistir a un curso para aprender un oficio sin preguntarse quién preparará la comida.

Son cambios discretos.

Casi invisibles…. Y gobernar  también consiste en eso.

En descubrir que hay políticas públicas capaces de aliviar el peso de una ciudad sin necesidad de levantar monumentos.

En la intimidad..: Mientras en los municipios el debate suele concentrarse en la obra pública, en Ciudad Victoria la Universidad Autónoma de Tamaulipas apuesta por otra clase de infraestructura: la del conocimiento.

El rector Dámaso Anaya Alvarado confirmó que la institución continúa fortaleciendo su planta docente con investigadores adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, una decisión que, más allá del indicador académico, acerca la investigación científica a las aulas.

La ecuación parece sencilla: mejores profesores generan mejores estudiantes. Pero detrás de esa lógica existe un objetivo más ambicioso. La UAT busca que el conocimiento deje de quedarse en publicaciones especializadas y termine convertido en soluciones para los problemas cotidianos de Tamaulipas.

No es casual que la universidad concentre buena parte de los investigadores reconocidos por el SNII en el estado. Tampoco que mantenga una agenda coordinada con el Gobierno estatal y el Consejo Tamaulipeco de Ciencia y Tecnología para orientar la investigación hacia el desarrollo regional.

A ello se suma un programa de 25 mil certificaciones globales y microcredenciales que intenta colocar a estudiantes y docentes en condiciones de competir en un entorno cada vez más exigente.

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La UAT, otra vez la uni

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Hay instituciones que pasan por una época dejando edificios. Otras dejan generaciones de profesionistas. Muy pocas dejan herramientas capaces de proteger a toda una sociedad ¡muy pocas!

La Universidad Autónoma de Tamaulipas parece haber entendido esa diferencia.

Durante décadas, las universidades públicas mexicanas fueron observadas como espacios donde se enseñaba, se investigaba y se debatía. Nada más. La sociedad las veía como una especie de isla intelectual separada de los problemas cotidianos. Un lugar importante, sí, pero lejano.

Esa percepción comienza a romperse cuando la academia abandona la comodidad de los diagnósticos y decide involucrarse en la solución de los problemas reales.

Eso fue lo que ocurrió cuando el rector Dámaso Anaya Alvarado llegó a la Mesa de Paz convocada por el gobernador Américo Villarreal Anaya.

No llegó con discursos políticos.

No llegó con posicionamientos ideológicos.

Llegó con mapas.

Y pocas cosas son más poderosas que un mapa cuando se utiliza para evitar una tragedia.

Mientras algunos observan una lluvia intensa y ven únicamente agua cayendo del cielo, los especialistas de la UAT observan rutas de escurrimiento, zonas de inundación, cuencas saturadas, riesgos de desbordamiento, vulnerabilidades urbanas y posibles pérdidas económicas.

Ven lo que la mayoría todavía no alcanza a ver.

Esa es la diferencia entre reaccionar y anticiparse.

Por eso el Atlas de Riesgos Hidrometeorológicos que desarrolla la Universidad Autónoma de Tamaulipas merece una lectura mucho más profunda que la noticia del día.

Porque no estamos hablando de un documento técnico.

Estamos hablando de conocimiento convertido en protección civil.

De investigación convertida en prevención.

De ciencia convertida en política pública.

Y eso tiene un valor enorme.

Los estados no fracasan únicamente cuando les faltan recursos. También fracasan cuando toman decisiones sin información.

Durante años, México construyó ciudades donde no debía construirlas, permitió asentamientos en zonas inundables y reaccionó a las emergencias cuando el agua ya había entrado por las puertas.

El costo de esa improvisación todavía lo siguen pagando miles de familias.

Por eso resulta relevante que una universidad pública decida poner sus capacidades técnicas al servicio de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

Porque al final del camino no importa cuántos artículos científicos se publiquen.

Importa cuántas vidas pueden protegerse gracias a ellos.

Y en esa lógica, la administración universitaria encabezada por Dámaso Anaya está enviando un mensaje que merece atención.

La universidad no quiere ser espectadora.

Quiere ser protagonista.

No quiere limitarse a explicar los problemas.

Quiere ayudar a resolverlos.

La diferencia parece sutil.

No lo es.

Los empresarios entienden perfectamente el valor de la información estratégica.

Los gobiernos entienden perfectamente el valor de la planeación.

Las comunidades entienden perfectamente el valor de la prevención.

Y cuando esos tres mundos encuentran un punto de coincidencia, generalmente aparece una institución capaz de generar confianza.

Hoy la UAT parece caminar en esa dirección.

No desde la estridencia.

No desde la propaganda.

Mucho menos desde la confrontación.

Lo hace desde algo más difícil: la utilidad pública.

Porque hay ocasiones en que el mayor reconocimiento para una universidad no es un premio, un ranking o una acreditación.

A veces el mayor reconocimiento es mucho más sencillo.

Que cuando llegue la próxima tormenta, alguien pueda decir que el desastre no ocurrió porque hubo quienes decidieron estudiar el problema antes de que apareciera.

En la intimidad… A cientos de kilómetros de cualquier laboratorio, en una playa donde el Golfo de México marca el ritmo de la vida, ocurrió esta semana una de esas escenas que explican por qué vale la pena insistir en la educación.

Una tortuga recién nacida avanzaba hacia el mar.

Detrás de ella caminaban decenas de niños observando el momento.

Para la tortuga era instinto.

Para los niños era aprendizaje.

Y para Tamaulipas debería ser una lección.

La conservación de una especie nunca comienza cuando se libera una cría.

Comienza mucho antes.

Comienza cuando una generación aprende que aquello que parece pequeño también puede ser importante.

La jornada organizada por la Comisión de Parques y Biodiversidad de Tamaulipas en el Campamento Tortuguero La Pesca tuvo precisamente ese propósito.

No se trató únicamente de liberar tortugas lora.

Se trató de sembrar memoria.

De enseñarle a un grupo de niñas y niños que el patrimonio natural no es una fotografía para presumir en redes sociales ni un discurso para ceremonias oficiales.

Es una responsabilidad.

Eduardo Rocha Orozco lo entiende.

También la doctora María de Villarreal, quien ha impulsado programas que acercan a la niñez a experiencias reales de contacto con el medio ambiente.

Porque la educación ambiental no ocurre cuando alguien memoriza conceptos.

Ocurre cuando un niño observa cómo una vida diminuta desaparece entre las olas y comprende que su supervivencia dependerá, en parte, de las decisiones humanas.

Hay enseñanzas que no caben en un salón de clases.

Y hay lecciones que únicamente pueden aprenderse frente al mar.

La de esta semana fue una de ellas.

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