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Le queda únicamente el mes de noviembre y tal vez un poco menos a la Secretaría de Marina Armada de México (SEMAR), para reivindicarse en el Golfo de México; es correcto, en esas aguas territoriales han sido burlados por la mafia del güachicol en altamar y la pesca furtiva.
Pero hoy hablaremos de la pesca ilegal, una de las problemáticas para el desarrollo económico de México menos analizadas, atendidas y combatidas por la SEMAR, lucha en la que debieron participar directamente la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), hoy a cargo del tamaulipeco Baltazar Hinojosa, pero sobre todo, en los trabajos coordinados con la SEMAR del Almirante Secretario Vidal Francisco Soberón Sanz, debió involucrarse el Delegado Nacional de CONAPESCA Mario Aguilar Sánchez, un veracruzano conocido en lo familiar, público y lo privado por el destacado marino encargado de enaltecer la soberanía nacional, el personaje de la política mexicana más condecorado por naciones extranjeras del actual gabinete Peñanietista, es correcto, me refiero a Vidal Francisco Soberón.
Si bien es cierto que el sector pesquero es de los que menos participación representa en la competitividad económica de México, nadie puede negar que tienen un potencial de crecimiento tan poderoso como del que ahora goza el sector turístico, además de todo, por citar solo dos ejemplos la pesca es la única fuente de empleo de cientos de comunidades en el Golfo de California, mientras que de las costas de Tamaulipas zarpa la flota camaronera más potente del Golfo de México; por lo tanto en el océano Atlántico y en el Pacífico, la SEMAR de Soberón, y la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca, a cargo de Mario Aguilar Sánchez, le están quedando a deber a la pesca mexicana.
Entonces si hablamos de encontrar o desear un cierre de sexenio exitoso de SEMAR y CONAPESCA en relación a  la pesca furtiva, diríamos que en las últimas semanas del sexenio tendremos dos instituciones de reconocida convicción por reducir este mafioso fenómeno irregular, y no se trata solo de combatir con toda la fuerza de la Marina por mantener la actividad pesquera o en beneficio de la supervivencia de pesquerías en costas mexicanas, sino porque podríamos estar hablando que en el futuro, Vidal y su bien conocido Mario, fueron los pioneros en hacer respetar la pesca en México heredando operativos en pro del sector pesquero, ámbito económico en el que por cada peso que produce la pesca se generan 60 centavos adicionales, cuando a nivel mundial en promedio se generan tres adicionales.
La insípida operatividad de CONAPESCA en el combate a la pesca furtiva por ahora en el Golfo de México ha causado problemas entre pescadores, generando divisiones y enfrentamientos entre los registrados ante las autoridades pesqueras y los irregulares,  como si hubiese sido en vano la creación de la Secretaría de Pesca en Tamaulipas, históricamente creada por el mandatario estatal Francisco Javier García Cabeza de Vaca, siendo el gobernante que por primera vez apuesta por impulsar el sector pesquero, pero poco le importó a Mario Aguilar, quien en nada a colaborado para realizar labores de inspección y vigilancia, según han denunciado bajo el anonimato sociedades pesqueras de Matamoros, Soto la Marina y del sur de Tamaulipas, quienes no ven un resultado favorable en la lucha contra la pesca furtiva.
Los señalamientos contra el funcionario  federal igual van dirigidos en el tema de TRANSCANADA la trasnacional que ganó el contrato para la instalación del gasoducto frente a las costas de Tamaulipas y Veracruz sin ningún tipo de estudio de impacto ambiental y social; esto según refieren los pescadores tamaulipecos y nortveracruzanos que ahora sortean la instalación del ducto, don Mario no tenia, ni tiene la más remota idea de lo que está pasando.
Para el sector pesquero nacional la CONAPESCA fue un instrumento de  simulación, manipulación y flotantes actos de corrupción que frenaron la competitividad beneficiándose a mano extendida; pescadores ribereños, camaroneros e incluso los atuneros mexicanos que son una flota verdaderamente fuerte, capitalizada con capacidad de competir en el extranjero expresan su beneplácito porqué Mario Aguilar Sánchez tiene los días contados, siendo otro de sus grandes fracasos al frente de CONAPESCA la incapacidad de encontrar un punto medio entre la depredación de la sardina e impulso de los sardineros en Sonora, por lo que en general los empresarios del Sector Pesquero de México, confían que el nuevo gobierno empiece desde el primer día de navegación a solucionar problemas tan “fáciles” como  la pesca furtiva que se convirtió en la más poderosa de las tormentas a enfrentar en altamar y aguas interiores, impidiéndoles el crecimiento económico ordenado del sector pesquero mexicano, considerando a Mario Aguilar Sánchez como el pirata más peligroso del Pacífico, Golfo de México y Mar Caribe, en conclusión fue el depredador más temido de la industria pesquera.
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Opinión

Colonización disfrazada de progreso

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

¿Qué tienen en común Albania, Israel y México? A simple vista hablamos de
territorios aislados entre sí, con culturas e incluso religiones totalmente distintas,
sin embargo, la ocupación de sus territorios es el punto común. Los
desplazamientos de sus habitantes originales disfrazados de progreso, la
justificación publicitaria y por supuesto inversiones millonarias que arrasan con el
hábitat con tal de llevar a cabo su objetivo.
Para los mexicanos no es ajeno el desplazamiento, lo que hoy es México es
resultado de una colonización, pero si bien en la historia aprendimos de cómo se
erradicaron a poblaciones enteras, la opresión, discriminación y múltiples cambios
culturales, pareciera que en la actualidad múltiples autoridades olvidan que la
inversión no justifica el daño que pueden traer consigo las empresas
internacionales.
México es una gran reserva de recursos naturales, con lagunas legales que
múltiples industrias buscan aprovechar y de seguir ignorando la realidad de
distintos puntos podríamos tener consecuencias devastadoras no solo sobre el
medio ambiente sino también sobre nuestra propia población. El ejemplo más
claro fue el complejo turístico de Perfect Day en Mahahual, sin embargo, ahora los
ojos deberían estar en Topolobampo, Sinaloa y su planta de amoniaco, pero no
hablamos lo suficiente de ello.
La narrativa se repite una y otra vez bajo el mismo guion. Primero llegan las
promesas de empleo, crecimiento económico y modernización. Después aparecen
campañas publicitarias que presentan los proyectos como inevitables y benéficos
para todos. Finalmente, cuando las obras avanzan, las comunidades descubren
que el precio a pagar es mucho mayor de lo anunciado: alteración de ecosistemas,
presión sobre recursos naturales, aumento del costo de vida y pérdida gradual de
su identidad cultural.
Surgen las marchas constantes que no vemos en pantallas y poco resuenan,
porque así la indignación no mancha los intereses económicos y políticos, pero
estas deberían ocupar toda agenda pública antes del fútbol, tal como mencionaron
múltiples colectivos, que el entretenimiento no nuble la empatía ante el otro
México y las necesidades igualmente apremiantes de otras naciones. Si bien el
deporte nos une, también deberían hacerlo las necesidades sociales.
Lo mismo ocurre en otras regiones del mundo. La familia Trump ha manifestado
interés en desarrollar proyectos inmobiliarios de lujo en Albania, mientras que
celebridades y grandes inversionistas anuncian complejos exclusivos en Israel
bajo el argumento del desarrollo económico. Aunque los contextos políticos son

distintos, la lógica es similar: territorios convertidos en mercancía para atraer
capital y consumidores de alto poder adquisitivo. Los habitantes originales rara vez
participan en la toma de decisiones y con frecuencia terminan adaptándose a
proyectos diseñados para otros.
Se trata de una forma de colonización más sofisticada que la de siglos anteriores.
Ya no llega necesariamente mediante ejércitos o conquistas territoriales, sino a
través de contratos, inversiones y campañas de relaciones públicas. El resultado,
sin embargo, puede ser parecido: comunidades desplazadas, culturas relegadas y
recursos explotados para beneficio de quienes concentran la riqueza.
Defender el desarrollo no significa aceptar cualquier proyecto sin
cuestionamientos. El verdadero progreso debería medirse por la capacidad de
mejorar la calidad de vida de quienes habitan un territorio, sin desplazarles ni
disfrazar el progreso como una máscara más de la explotación. El desarrollo no se
mide por el tamaño de la inversión anunciada, ni por la cantidad de turistas o
inversionistas que puedan llegar. Cuando los beneficios quedan en manos de
unos cuantos, y los costos recaen sobre la población local, no estamos frente a
una etapa de crecimiento, es más bien una nueva forma de colonización.
La pregunta no es si México debe recibir inversiones extranjeras. La pregunta es
cómo generar estas inversiones buscando un beneficio mutuo, donde las
empresas se sometan a regulaciones igual o más estrictas que en sus propias
naciones y las fuentes de empleo lleguen con condiciones equitativas de
crecimiento. Lo que sucede en otras partes del mundo es un recordatorio de lo
que no podemos permitir: nuestro propio desplazamiento para beneficio de unos
cuantos y a costa de apropiaciones culturales. Alcemos la voz para defender
nuestras tierras, a la gente y también los ecosistemas. De lo contrario, corremos el
riesgo de repetir la historia que tantas veces hemos condenado: ver cómo
nuestros territorios dejan de pertenecer a quienes los habitan para convertirse en
espacios diseñados para quienes pueden comprarlos.

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Opinión

Abogados chingones 

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¡Qué caray! Mientras muchos siguen litigando como si el tiempo estuviera detenido en los años noventa, en la gloriosa Tamaulipas ya hay quienes van uno, dos o cuatro pasos adelante  h saben ver al futuro. 

La justicia mexicana va dejando atrás montañas de expedientes empolvados, promociones interminables y resoluciones que parecían escritas para ser entendidas únicamente por quienes las redactaban. Pero, la oralidad viene empujando la puerta con fuerza y el nuevo Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares no es una reforma más: es un auténtico terremoto institucional que modificará la manera de impartir y procurar justicia en México.

Y frente a ese escenario hay dos tipos de abogados.

Los que esperan que llegue el cambio.

Y los que se preparan para encabezarla.

Por eso no resulta casual que el Colegio de Abogados de Tamaulipas A.C., el organismo gremial más grande, sólido y territorialmente representativo del estado, haya vuelto a colocarse un paso adelante del resto.

Porque una cosa es hablar de oralidad.

Y otra muy distinta es vivirla todos los días desde el estrado.

La Universidad Cultural Metropolitana y el Colegio de Abogados de Tamaulipas lograron lo que pocas instituciones pueden presumir: llenar la totalidad de los espacios disponibles para un diplomado especializado antes incluso de iniciar actividades.

Ochenta abogados.

Cupo agotado.

Lista de espera.

Y una expectativa que difícilmente se genera cuando la oferta académica carece de nivel.

La razón es sencilla.

Los nombres convocados para impartir este diplomado no pertenecen al circuito de conferencistas profesionales que recorren el país repitiendo presentaciones de Power Point. Son operadores reales del nuevo sistema procesal civil y familiar de la Ciudad de México, entidad donde actualmente se prueba, se corrige, se perfecciona y se pone a prueba cada día la reforma que terminará transformando la justicia no penal mexicana.

Jueces.

Magistrados.

Secretarios de acuerdos.

Especialistas en litigio.

Funcionarios que conocen las entrañas del sistema porque forman parte de él.

Ahí aparecen figuras como Jorge Ortega Camacho, juez de etapa postulatoria; Rebeca Yazmín Rodríguez Pujol, secretaria de acuerdos especializada en restitución y adopción internacional; Juan Manuel Becerril de la Llata, referente nacional en amparo y litigio constitucional; María Cruz García Martínez; Rebeca Florentina Pujol Rosas; María del Rocío Martínez Urbina; Miel Anet Silva García; María de los Ángeles Romaní Zavalza; Jennifer Angely Carrillo Rojano y Enrique de Jesús Durán Sánchez.

En otras palabras: quienes se inscribieron no acudirán a escuchar teorías sobre lo que podría pasar cuando llegue el nuevo sistema.

Escucharán a quienes ya lo están aplicando.

Y eso vale oro.

Durante décadas los litigios civiles y familiares fueron construidos bajo una cultura escrita. El expediente era el rey. El papel era la prueba del trabajo. Los tiempos procesales parecían medirse con calendario geológico.

Por eso el mensaje que envía el Colegio de Abogados de Tamaulipas es contundente.

La actualización profesional ya no es un lujo.

Es supervivencia.

Tal vez ahí radique la razón por la cual este organismo continúa creciendo y consolidándose como la agrupación jurídica más numerosa del estado, superando los 250 integrantes activos y manteniendo presencia en prácticamente todas las regiones tamaulipecas.

Porque entendió antes que muchos que los colegios de abogados del siglo XXI no pueden limitarse a entregar reconocimientos, organizar comidas o emitir posicionamientos protocolarios.

Su verdadera responsabilidad consiste en preparar a sus agremiados para enfrentar los cambios que vienen.

Y en ese terreno, hoy por hoy, el Colegio de Abogados de Tamaulipas está marcando la agenda.

No la sigue.

La marca.

En la intimidad… Hay estados que administran su presente.

Y hay estados que construyen su futuro.

Tamaulipas parece decidido a pertenecer al segundo grupo.

Cuando el gobernador Américo Villarreal Anaya afirma que la entidad es una potencia logística, energética y comercial, no está recurriendo a la retórica política habitual. Está describiendo una realidad respaldada por cifras que colocan al estado en una posición privilegiada dentro del tablero económico nacional.

Pocas regiones pueden presumir lo que Tamaulipas tiene frente a sí.

Diecinueve cruces internacionales.

Once puentes dedicados al comercio.

El 42 por ciento del intercambio terrestre entre México y Estados Unidos.

Más de la mitad del movimiento ferroviario binacional.

Puertos estratégicos.

Carreteras que conectan mercados.

Y una ubicación geográfica que cualquier entidad desearía tener.

Pero el dato más interesante no está en la estadística.

Está en la visión.

Porque la apuesta no consiste únicamente en mover mercancías.

Consiste en transformar riqueza en bienestar.

Esa es la diferencia entre crecer y desarrollarse.

Mientras nuevas inversiones energéticas comienzan a tomar forma en Altamira, mientras avanzan proyectos petroleros frente a las costas tamaulipecas y mientras el estado fortalece su liderazgo en sectores industriales de alto valor agregado, surge una pregunta inevitable:

¿Quiénes aprovecharán esas oportunidades?

La respuesta del gobernador apunta hacia la educación.

Formar jóvenes preparados para ocupar esos espacios.

Crear talento local.

Convertir a las nuevas generaciones en protagonistas del desarrollo y no en espectadores del éxito ajeno.

Porque las grandes oportunidades también exigen grandes capacidades.

Y porque ninguna transformación económica tiene sentido si no termina reflejándose en la mesa, el empleo y la calidad de vida de las familias.

Al final del día, los puertos, las carreteras, los ferrocarriles y las plantas de energía son solamente herramientas.

El verdadero objetivo sigue siendo el mismo.

Construir un Tamaulipas más fuerte.

Más seguro.

Más competitivo.

Pero sobre todo, más justo para quienes lo habitan.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Chiquita y al pie, de Peña Nieto a Sheinbaum

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Más allá de que en estados como Tamaulipas, hay un antes y un después en materia de seguridad. Los mexicanos, y más los amantes del futbol, pero, en general, el país entero le debe un golazo al expresidente Enrique Peña Nieto.

Para los que no le saben a los deportes, y mucho menos al futcho, hay una regla no escrita que solo los conocedores y las grandes aficiones respetan: Los goles se gritan con toda la fuerza y energía, pero también se recuerdan para siempre.

Aquí no importa si quien los anotó ya no viste la camiseta, si salió del club por la puerta de atrás o si parte de la tribuna decidió convertirlo en villano; nada de eso es considerado. Cuando una jugada termina con el balón al fondo de la red y cambia el rumbo del juego, pero, además, marca la historia del club, el nombre de ese futbolista jamás se borra.

En México se experimentará lo que ninguna otra nación ha conseguido.

El 11 de junio, cuando el silbatazo inicial de la Copa Mundial de la FIFA 2026 marque el arranque de la máxima fiesta del fútbol, nuestro país será el primero en albergar tres Copas del Mundo. ¡Dios bendito, santo, glorioso y poderoso…! ¡Viva México!

Es imposible que las emociones no invadan al individuo. Este momento marca una época, y lo estás viviendo; eres testigo de algo que no sabemos cuándo será, ni quién será el siguiente país que pueda decir lo mismo que los mexicanos. Tres veces, tres, ¡ptm!

Pero, hablemos con honestidad intelectual, sin filias partidistas y sin las pasiones que suelen contaminar cualquier análisis; hay un nombre que no puede quedarse en la banca de la historia: Enrique Peña Nieto.

Hace ocho años, el 13 de junio de 2018, cuando faltaban apenas unos días para que concluyera su sexenio y cuando la atención nacional estaba puesta en la contienda presidencial, el entonces mandatario anunció una noticia que terminaría cambiando la posición de México en el mapa deportivo mundial.

A las 07:09 horas comunicó que la FIFA había elegido la candidatura conjunta de México, Estados Unidos y Canadá para organizar el Mundial de 2026.

Aquella mañana no se ganó una elección.

Se ganó una sede.

Y en términos futbolísticos, conseguir una Copa del Mundo equivale a ganar la final más complicada que existe fuera de la cancha.

La candidatura norteamericana compitió, negoció, convenció y terminó levantando el trofeo antes de que se disputara el primer partido, y sí, fue gracias a su gabinete, a él, a su visión primer mundista.

Usted acaba de aprender que las sedes mundialistas no se sortean. Se conquistan. Se trabaja durante años. Se construyen con relaciones diplomáticas, infraestructura, credibilidad internacional y capacidad logística.

La FIFA no entrega la organización de su torneo más importante a países improvisados.

La pone en manos de quienes considera capaces de recibir a millones de visitantes, garantizar seguridad, mover economías enteras y proyectar una imagen de estabilidad ante el planeta.

Por eso, cuando Peña Nieto afirmó que la decisión representaba un reconocimiento y un voto de confianza para México, no estaba pronunciando una frase protocolaria.

Estaba describiendo exactamente lo que había ocurrido y lo que él dejaba como legado. México aquel año marcó un gol de media cancha ante el mundo, o fue algo así como ese remate que va al fondo de la red en el último segundo para el campeonato.

Hoy todos los celebran.

Ahora, cuando las cámaras internacionales enfoquen el Estadio Azteca, cuando los narradores recuerden que ningún otro país ha organizado tres mundiales y cuando los aficionados extranjeros recorran nuestras ciudades, estarán observando el resultado de una candidatura obtenida durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

En la actualidad, su figura sigue dividiendo opiniones, ah sí, pero, cuando la FIFA buscó sede para 2026, México estaba en la alineación titular.

Cuando se negoció la candidatura, Peña Nieto ocupaba la dirección técnica del país.

Y si, quizá el expresidente nunca levante la Copa.

Quizá nunca aparezca en los homenajes oficiales.

Quizá ni siquiera sea mencionado durante las ceremonias que veremos esta semana.

Pero eso no cambia el resultado.

Cuando México entre al terreno de juego para inaugurar su tercer Mundial, él ya lo había anunciado desde hace ocho años, y esto lleva la firma de Enrique Peña Nieto.

Ah, por cierto… Fue el mismo Peña Nieto quien impulsó el regreso de la Fórmula Uno a la Ciudad de México en 2015, después de veintitrés años de ausencia, pero, esa es otra historia.

¿ya entendiste su ausencia?

En la intimidad… Mientras el planeta entero se acomoda frente al televisor para seguir la Copa Mundial de 2026, Tampico decidió mirar también hacia sus propias vitrinas.

Porque antes de los estadios llenos, de los patrocinadores multimillonarios y de las figuras internacionales, el fútbol se construye con memoria.

Por ello, la alcaldesa Mónica Zacil Villarreal Anaya anunció la exposición “Más de un Siglo de Fútbol en Tampico”, una muestra que promete convertirse en una auténtica cápsula del tiempo para quienes crecieron escuchando historias de la Jaiba Brava, de los viejos campeonatos y de los héroes locales que hicieron rodar el balón en esta región.

Más de cien jerseys, trofeos, fotografías y objetos históricos permitirán recorrer la evolución de un deporte que durante más de un siglo ha sido parte del ADN tampiqueño.

La exposición estará abierta del 23 de junio al 10 de agosto en Expo Tampico.

Entrada libre.
Porque los mundiales duran unas semanas.
Los campeonatos algunos años.

Pero las pasiones que nacen alrededor de una pelota pueden sobrevivir generaciones enteras.

davicastellanost@hotmail.com
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Opinión

La UAT metió en problemas a Dámaso y al gobernador

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—¿Qué pasaría si nunca muero y no tuviera la oportunidad de volver a nacer de nuevo? Ese es el verso o cuestionamiento principal de la famosa canción «Amores perros», interpretada por Control Machete y Ely Guerra.

¿Cuántas veces? —continúa la interrogante.

Y quizá esta canción del año 2000 debería estar en la playlist de la comunidad universitaria de la UAT.

¿Qué pasa cuando una universidad logra que sus estudiantes conozcan el mundo? —No, tonto, esto ya no es la canción.

Cuando el universitario viaja, la sensación no siempre es la óptima; a veces, solo una coincidencia provoca un viaje exponencial, pero nunca se sabe; la realidad es que, cuando un joven sale de su ciudad, de su estado o de su país, regresa distinto. Regresa con nuevas referencias, nuevas comparaciones y nuevas exigencias. Descubre que existen otras formas de enseñar, de investigar, de emprender y hasta de gobernar. Y una vez que eso ocurre, difícilmente vuelve a conformarse con lo que antes consideraba normal.

En este caso, la rectoría del MVZ Dámaso Anaya Alvarado, la administración del presidente municipal de su municipio —me refiero al de los estudiantes viajeros— y el rumbo de Tamaulipas en manos del gobernador Américo Villarreal Guerra, son y serán juzgados.

Sí, la Universidad Autónoma de Tamaulipas pasó de registrar alrededor de 80 estudiantes en programas de movilidad académica a más de 600 jóvenes participando en intercambios, estancias de investigación y experiencias formativas fuera de sus campus.

Tamaulipas poco a poco giró de la inseguridad, la migración, las crisis económicas o la falta de oportunidades a la oportunidad de que cientos de universitarios estén cruzando fronteras académicas; eso sin duda alguna es un cambio de fondo. Quizá uno de los más importantes.

El rector Dámaso Anaya Alvarado y todo su equipo tienen toda la razón al destacar este crecimiento. La movilidad académica amplía horizontes, fortalece competencias y acerca a los estudiantes a realidades que difícilmente podrían conocer desde una sola aula. Negarlo sería absurdo.

Ah, pero eso sí, los jóvenes que participan en programas de investigación, intercambios internacionales o experiencias como el Disney Cultural Exchange Program no vuelven únicamente con fotografías y certificados. Regresan con expectativas distintas sobre el mercado laboral, la innovación, la competitividad y las oportunidades profesionales, y ese es uno de los grandes desafíos para el Estado.

Definitivamente, la movilidad académica es una extraordinaria herramienta de desarrollo regional. Pero también puede transformarse en una fábrica involuntaria de talento para otros estados y otros países si no existen condiciones suficientes para retener a quienes regresan.

Así que a trabajar se ha dicho, al doble, y a pensar en grande, Tamaulipas, ya basta de pensar en chiquito, porque los más de 42 mil estudiantes matriculados no son prestados para las estadísticas.

En la intimidad…  Esta semana, la Federación reconoció la estrategia «Cero Rechazo» impulsada por la Secretaría de Salud de Tamaulipas para la atención de mujeres con cáncer de mama y cáncer cervicouterino. El reconocimiento provino de Ricardo García Gaeta, director del Programa Cáncer de la Mujer del Centro Nacional de Equidad de Género, Salud Sexual y Reproductiva, una voz con autoridad técnica para evaluar resultados más allá de discursos políticos.

Detrás de ese reconocimiento existe una realidad que merece destacarse.

El cáncer de mama y el cáncer cervicouterino continúan siendo dos de las principales amenazas para la salud de las mujeres mexicanas. Frente a ello, la administración estatal decidió apostar por una lógica sencilla, pero profundamente humana: ninguna paciente debería quedar sin atención por cuestiones administrativas.

La titular de la Secretaría de Salud, Adriana Marcela Hernández Campos, ha insistido en que la coordinación entre instituciones debe estar por encima de las diferencias burocráticas. No parece una postura menor cuando se habla de enfermedades donde el tiempo puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

Las más de 79 mil acciones preventivas registradas durante 2025 muestran que la estrategia no se ha quedado en el discurso. Mastografías, pruebas de VPH, citologías y exploraciones clínicas representan miles de oportunidades para detectar a tiempo una enfermedad que sigue cobrando vidas todos los días.

Los resultados todavía deberán medirse a largo plazo. Así ocurre con cualquier política pública seria. Pero cuando la Federación reconoce un modelo estatal y cuando diversas instituciones de salud se sientan en la misma mesa para coordinar esfuerzos, vale la pena señalarlo.

En una época donde abundan los anuncios espectaculares, la doctora Adriana Hernández Campos parece haber optado por una ruta menos vistosa, pero más importante: fortalecer los mecanismos que permiten que una mujer reciba atención cuando más la necesita.

Y en materia de salud pública, pocas cosas tienen mayor valor que eso.

davidcastellanost@hotmail.com
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