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Mi querido amigo Sergio Zertuche me envía una frase que me encanta: “Gran parte de los problemas están en nuestra mente, amplificados por el miedo.”

La íntima naturaleza del niño es el amor, no tiene miedo a gozar y experimentar su vida, a viajar sus sueños. El miedo es adquirido en la infancia, es una carga negativa que los adultos inculcamos sin saberlo a los niños: no vayas para allá… sale ‘el cuco’, no agarres el vaso, lo vas a quebrar, no te subas… te vas a caer.

El miedo es una barda que te separa de tu grandeza, de tu unidad con el Padre, cuando vives con miedo, no vives, sobrevives, la vida se te va como agua entre las manos, cuando el miedo llega, la paz interior se estremece, la sabiduría se esconde… el amor se va.

El miedo te paraliza, neutraliza tu creatividad, pero ¿A qué tienes miedo? Si todo lo que ha de suceder… ¡sucederá!, todo lo que se inicia con miedo, está llamado a no fructificar, sólo recuerda que estás hecho por manos Divinas, a imagen y semejanza de DIOS, que tiene un plan perfecto para ti.

“El dolor lo lloras, la rabia la gritas… pero el miedo se atraca directamente en tu corazón” El miedo –si tú lo permites– le quita poder a tu ser, desarmoniza tu trinidad mente-cuerpo-alma, con el universo; si tienes miedo a intentar, estas perdido, “porque por miedo muchas carreras se han perdido… antes de haberse corrido”.

El miedo es una emoción que genera un círculo vicioso en torno al cual giran el ego, el odio, el rencor, la ira, el resentimiento, el ridículo, el fracaso; asúmete responsable de tu evolución espiritual y crecimiento físico.

El viejo Filósofo te pide escuches la voz de tu corazón, que es un llamado a la vida, para que no tengas miedo, para que lo debilites reconociéndolo, enfrentándolo, haciéndolo a un lado… para seguir tu camino.

La antítesis de la emoción del miedo, es el amor, todo lo que parte de la emoción del amor, es sanador, es mágico, está llamado a prosperar y tener éxito. El Filósofo de Güémez, sabe que el centro del humor, es el amor, por eso recorro el universo volando con dos alas: el amor y el humor.

El poeta dijo: “los versos no son de quien los compone… sino de quien los hace suyos.” Igual es el humor, que en la universalidad que posee, nos permite hacer nuestro un chiste.

Resulta que “llegan a la casa del viejo campesino de Güémez un grupo de académicos, el líder de ellos le dice:

— Somos doctores en astronomía, sabemos que eres un campesino que tiene un romance con el amor y el humor, venimos a conocer tu sentido primario del universo, tu rica imaginería y tu visión rustica de la vida.

— Encantado Dr. –dice el Filósofo de Güémez— siéntense y vamos a platicar.

— ¡No!, queremos irnos a la sierra contigo, traemos carne para asar, sleeping, casa de campaña… todo lo necesario para disfrutar la tarde-noche.

Cuando la tarde languidecía, en pleno otoño, la majestuosidad y el colorido de la sierra güemense, recibió con sus mejores galas al grupo de científicos; con sus aguas cristalinas, con el canto de las aves que era –como el pájaro de 400 voces– una sinfonía de amor a la vida, un cielo limpio y trasparente, con un estallido multicolor en sus árboles, con un zacate que era como alfombra persa, inacabablemente bello.

Los doctores extasiados por el paisaje, detuvieron la marcha de la camioneta y decidieron acampar en ese lugar, armaron una impresionante casa de campaña, bajaron las hieleras, principiaron a asar la carne.

Al mismo tiempo que disfrutaban de unos ‘alipuses’, escuchaban al Filósofo de Güémez, que les platicaba la visión de la cosmogonía de los hombres del campo, misma que los cautivo de principio a fin. Después de disfrutar la rica gastronomía norteña, acompañada de las bebidas ‘espirituosas’ y la amena charla del viejo campesino, ante el fresco de la noche, se metieron a dormir a la enorme casa de campaña.

Horas más tarde, el Filósofo de allá mesmo se despertó y codeando al doctor le dijo:

— ¡Doctor!, mire al cielo y dígame ¿que ve…?

— Veo –dijo tomando pose doctoral con las manos detrás de la cabeza– millones y millones de estrellas…

— ¿Y eso qué le dice?, –dijo el campesino.

—Astronómicamente, que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas…; Astrológicamente, que mercurio está alineado con piscis…; Cronológicamente, que son aproximadamente las 4 de la madrugada…; Teológicamente, que somos insignificantes ante la grandilocuencia de DIOS…; Meteorológicamente, que está por despuntar el alba, con un sol resplandeciente y una mañana otoñal espectacular.

— Y a ti Filósofo, ¿qué te dice?

— Po’s que es usted medio ‘endejo Doctor… ¡NOS ‘INGARON LA CASA DE CAMPAÑA!”

Opinión

El fin lo están logrando

Publicado

el

Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.

Carreteras vacías al caer la noche.
Ciudades sitiadas por enfrentamientos.
Balaceras convertidas en rutina.
Migración empresarial.
Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.
Y creo que me quedé corto.

Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.

Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.

De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el  Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.

Diecinueve lugares escalados en apenas una década.
No es propaganda.
No es discurso político.
No es percepción.
Son cifras.

El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.

No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.

Pero cuidado.

Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.
Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.

La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.
Ahí está probablemente la diferencia más importante.

Al fin en  Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:

La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.

Necesita dinero.
Necesita inteligencia.
Necesita respaldo militar.
Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.

El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.

Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.
Reinicia estructuras.
Cambia mandos.
Borra estrategias.
Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.
Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.

Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.
Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.

Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.

Porque la paz no llega de golpe.
La paz primero llega como algo pequeño:
Una carretera que vuelve a usarse de noche.

Un comercio que decide no cerrar.
Una inversión que regresa.
Una familia que deja de escuchar disparos.

Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.

En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.

La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.

Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.

El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:
la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.

Quizá ahí también exista una señal silenciosa.

Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.

Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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Opinión

El fin lo están logrando

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Durante años, alrededor de dos décadas, hablar de Tamaulipas en medios nacionales e internacionales era hablar de miedo, terror, ríos de sangre, ejecuciones, y masacres.

Carreteras vacías al caer la noche.

Ciudades sitiadas por enfrentamientos.

Balaceras convertidas en rutina.

Migración empresarial.

Y familias enteras aprendiendo a vivir entre convoyes militares, retenes y silencio.

Y creo que me quedé corto.

Por eso resulta imposible minimizar lo que acaba de revelar el Institute for Economics and Peace (IEP), uno de los centros de análisis más serios del mundo en materia de paz, conflicto y riesgo global.

Los datos son contundentes. No, no son los otros datos de ya saben quién.

De acuerdo con la más reciente investigación, el IEP, informó que en el  Índice de Paz México 2025, Tamaulipas pasó de ser el estado número 29 en condiciones de paz en 2015, a colocarse hoy en la posición número 10 nacional.

Diecinueve lugares escalados en apenas una década.

No es propaganda.

No es discurso político.

No es percepción.

Son cifras.

El estudio documenta que los homicidios y los delitos cometidos con armas de fuego cayeron cerca de un 70 por ciento en territorio tamaulipeco durante ese periodo.

No es broma, Tamaulipas, ha sido un estado históricamente golpeado por la disputa criminal, por todo lo que transita en la ruta del golfo, y este resultado, representa algo más profundo que una estadística: representa recuperación institucional.

Pero cuidado.

Sería irresponsable adjudicarle todo el mérito a un solo gobierno.

Y también sería mezquino negar que existe una mejora evidente.

La realidad es que Tamaulipas comenzó a modificar su estrategia de seguridad desde hace dos administraciones, y ya bajo el gobierno morenista de Américo Villarreal Anaya, esa inercia no solamente continuó, sino que encontró algo fundamental: coordinación política con la Federación, de manera aún más solida.

Ahí está probablemente la diferencia más importante.

Al fin en  Tamaulipas entendieron algo que otros estados siguen sin comprender:

La seguridad no es moneda de cambio, ni se pone en la mesa de negociación política en cada cambio sexenal. En esta entidad tan golpeada ya entendieron que en materia de combate a la inseguridad se ocupa continuidad.

Necesita dinero.

Necesita inteligencia.

Necesita respaldo militar.

Y necesita que la Federación no quite el pie del acelerador.

El problema de México es que muchas veces la seguridad pública se administra bajo venganzas políticas.

Llega un nuevo gobernador y destruye lo que hizo el anterior.

Reinicia estructuras.

Cambia mandos.

Borra estrategias.

Y el crimen organizado aprovecha cada vacío.

Con todos los errores, diferencias ideológicas y tensiones partidistas, los dos últimos gobiernos entendieron que aflojar la seguridad habría significado regresar al infierno.

Eso no significa que el Estado viva una paz absoluta.

Sería falso decirlo, pero, una cosa también debe decirse: el Tamaulipas de 2025 – 2026 ya no es el Tamaulipas de 2010.

Y eso, para un estado que estuvo tan cerca del colapso institucional, ya representa una noticia enorme.

Porque la paz no llega de golpe.

La paz primero llega como algo pequeño:

Una carretera que vuelve a usarse de noche.

Un comercio que decide no cerrar.

Una inversión que regresa.

Una familia que deja de escuchar disparos.

Y quizás apenas ahora, una década después, Tamaulipas comienza lentamente a recuperar algo que había perdido: la posibilidad de respirar.

En la intimidad… Mientras Tamaulipas intenta también reconstruir su imagen hacia el exterior, el estado acaba de encontrar una vitrina privilegiada en México Desconocido, publicación considerada durante décadas como uno de los principales referentes turísticos, culturales y de identidad nacional del país.

La revista dedica un recorrido completo a los 43 municipios tamaulipecos, mostrando una cara del estado que durante años quedó sepultada bajo titulares de violencia.

Y en el corazón de ese recorrido aparece el sur tamaulipeco.

El Tampico de Mónica Villarreal Anaya, que emerge como una ciudad donde conviven historia, naturaleza y modernidad:

la Laguna del Carpintero y sus cocodrilos; el Canal de la Cortadura; los antiguos edificios del Centro Histórico; los museos interactivos; la rueda de la fortuna frente al río; la gastronomía huasteca mezclada con cocina contemporánea; y ese extraño encanto marítimo que convierte a Tampico en una de las ciudades más singulares del Golfo de México.

Quizá ahí también exista una señal silenciosa.

Porque los estados dejan de ser conocidos por la violencia cuando empiezan nuevamente a ser conocidos por su cultura, sus paisajes y su gente.

Y Tamaulipas, después de tantos años de oscuridad, parece decidido a volver a mostrarse al país.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

Dan parón en seco a la doctora

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La política no suele cambiar, y si lo hace, es casi nada.

Ni los discursos.

Tampoco la forma en cómo se dan las giras de trabajo.

Bueno, qué decir de las promesas fantasmas que parecen las mismas.

Y… ni hablar de la frialdad con la que se dirigen los de la ayudantía de los machuchones, “por seguridad”.

¡Péguense un fokin baño!

Bueno, desafortunadamente, las historias de terror que experimenta el ciudadano a la hora que pretende hablar con el gobernante, esas, no, tampoco, casi nunca cambian, y si sucede, no suele ser para bien. Existen pocos políticos que detienen su paso.

Pero, como un milagro, la tarde del pasado viernes en Tampico, la Dra. Adriana Marcela Hernández Campos frenó el paso entre los asistentes. Escoltas y funcionarios se sobresaltaron, pero, ella les ordenó seguir su camino, porque ella ya había plantado sus pies firmes al suelo de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), Campus Tampico Madero,  para escuchar a un hombre que llevaba demasiado tiempo convertido en fantasma dentro del sistema de salud de Tamaulipas.

Edgar Ramos, ya no hablaba como un trabajador del sector salud. Era más un sobreviviente.

Dos años sin salario pueden destruir muchas cosas. Primero la tranquilidad. Después, la estabilidad de una familia. Luego la dignidad. Y al final, algo todavía más delicado: la esperanza.

Pero, para suerte de Ramos, esa tarde del 15 de mayo en Tampico, la escena tuvo algo profundamente humano.

La Dra. Sí, ella pudo seguir caminando. Ya había terminado el evento.

Pudo sonreír de lejos, alzar su mano y hacer una mueca agradable; estrechar la mano rápido y prometer “revisar el caso”, indicar a sus subordinados atender la situación como hacen tantos funcionarios que administran tragedias ajenas desde la comodidad de un escritorio.

Pero no.

La doctora se quedó ahí.

Escuchando.

Mirándolo a los ojos.

Muy consciente de que detrás de cada expediente existe una persona.

Y quizá, quizás eso fue lo que más desconcertó a Edgar.

Porque después de años peleando contra abogados, oficios, tribunales, firmas, amparos y silencios, ya no esperaba humanidad de nadie, ¡de nadie!

Y mucho menos de “la nueva”  a cargo de una institución que prácticamente lo obligó a convertirse en una sombra, mientras la desmantelaban y desordenaban para hacer cualquier tropelia.

La historia de Edgar es brutal por sencilla.

Ganó juicios laborales.

Ganó laudos.

Ganó resoluciones.

Y aun así perdió la paz, y su familia la estabilidad economica.

En contexto. La Secretaría de Salud lo reinstaló… pero sin pagarle.

Como si trabajar gratis fuera una condena administrativa normal en Tamaulipas.

Veintidós meses sobreviviendo entre la desesperación y el desgaste. Viendo cómo la burocracia de Vicente Joel se convertía en tiempo de castigo.

Por eso los cambios en Salud Tamaulipas no fueron solamente un ajuste de nombre.

Para Edgar significó algo más, fue como un milagro.

La caída de Vicente Joel Hernández Navarro fue, primero, un golpe seco. Después, una pequeña posibilidad. Una de esas esperanzas tímidas que uno no se atreve a tocar por miedo a que desaparezcan.

Y entonces apareció ella.

Tampiqueña, por adopción. Fronteriza de nacimiento.

Egresada de la Facultad de Medicina de la UAT.

¡Correcto! Médica antes que política.

La escena enmarcada por el crepúsculo de aquel fin de semana naciente parecía escrita con demasiada precisión para no convertirse en símbolo: Adriana Marcela regresando a su alma mater ya como secretaria de Salud del estado, mientras enfrente tenía a un trabajador “moribundo”, “triturado” por el mismo sistema que ahora ella debe reconstruir.

Porque eso es lo verdaderamente difícil.

No administrar hospitales.

No encabezar conferencias.

No cortar listones.

Lo verdaderamente difícil será enfrentar la maquinaria silenciosa que vive dentro de Salud Tamaulipas. Esa estructura que sobrevivió a secretarios, gobernadores y sexenios completos. Ese aparato que aprendió a ignorar el dolor humano mientras firmaba oficios y repartía poder.

La doctora todavía no se topa completamente con eso; habrá quien asegure y diga que se llama sindicato.

Otros los clasifican como  grupos internos.

Pero, son las presiones.

Los intereses.

Esas historias enterradas.

Aunque esa tarde que le digo, la doctora dejó algo claro: su mayor fortaleza podría ser justamente lo que otros consideran debilidad… El humanismo.

La Dra. Adriana Marcela hizo algo peligrosamente distinto: permitió que el dolor ajeno la tocara, y eso, en el servicio público mexicano, casi nunca termina siendo cómodo para los jefes, aunque para Edgar, que no salió de ahí con una solución inmediata. Ni con el millón de pesos que le deben. Ni con justicia; si  de una cosa estoy seguro, seguro es de que salió con

Tiempo.

Atención.

Respeto.

Y a veces, cuando alguien ha vivido años en el abandono, eso basta para seguir resistiendo un día más… un día más.

En la intimidad… El gobernador Américo Villarreal Anaya reconoció el crecimiento académico de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y felicitó al rector Dámaso Anaya Alvarado por mantener estándares de excelencia educativa en la entidad.

Durante la ceremonia de honores a la bandera, Villarreal Anaya destacó además el reconocimiento honoris causa otorgado por la UAT al secretario federal de Salud, David Kershenobich Stalnikowitz, resaltando su trayectoria científica y humanista vinculada históricamente con Tampico.

Por su parte, y luego de estar presente en la ceremonia cívica de este lunes, el rector acompañó al gobernador Américo Villarreal y a su esposa, María de Villarreal, en el recorrido inaugural de la ruta CONECTA, un proyecto que vendrá a modernizar la movilidad y el transporte público en Ciudad Victoria.

Dámaso Anaya dijo que las nuevas unidades híbridas que adquirió el Gobierno de Tamaulipas serán de mucho beneficio para los estudiantes de la ciudad, subrayando que la UAT está haciendo lo propio con un modelo similar en el sur del estado, apoyando este esfuerzo del ejecutivo estatal.

Aseguró que, gracias al apoyo del gobernador, la UAT ha logrado avanzar significativamente en el crecimiento de la matrícula escolar, infraestructura, equipamiento y calidad educativa, además de ofertar nuevas carreras que responden a las necesidades del desarrollo regional.

davicastellanost@hotmail.com

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Opinión

AVA se sacó la lotería

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La ingenuidad no tiene lugar en la política, y menos cuando se trata de tomar una decisión tan importante como es la disputa de la Presidencia de la República.

El mexicano suele tener la memoria muy, pero, muy corta, y quizás no se acuerde de ese “tiro político” que se aventó Américo Villarreal Anaya hace años, cuando todavía no existía una candidatura definida y la lucha interna en Morena apenas comenzaba a incendiar al partido, justo, esa decisión hoy adquiere otro valor. Fue el primer gobernador del país en alinearse abiertamente con Claudia Sheinbaum Pardo cuando otras corcholatas pretendían ganarle, en Tamaulipas, el gobernador no titubeó y le apostó a Claudia, no a Ebrard como hicieron en Nuevo Laredo, ni con Adán como sucedió en Reynosa y Ciudad Madero. Américo no esperó encuestas. No pidió permiso. No calculó tiempos. Tomó partido.

Y en política, cuando alguien se la juega así es porque sabe hacia donde van a mover el poder los que le rodean. Hoy, Sheinbaum instalada en Palacio Nacional,  Américo está convertido en uno de los gobernadores más cercanos al centro político del país, y queda claro que aquella definición temprana fue una construcción de bloque.

La ecuación es simple: si a Sheinbaum le va bien, a Américo también. Y viceversa.

Por eso desde Tamaulipas se insiste tanto en hablar de estabilidad financiera, eficiencia administrativa y transparencia institucional. El gobierno estatal entiende perfectamente que, en el segundo piso de la 4T, la supervivencia política ya no dependerá únicamente del control electoral o de la operación territorial. También dependerá de quién pueda sostener resultados auditables y gobiernos sin escándalos estructurales.

Ahí está el dato que “salva” al propio Villarreal Anaya y repite desde que Adriana Lozano, estaba a cargo de las finanzas estatales: dos años consecutivos sin observaciones de la Auditoría Superior de la Federación.

También lo es la reducción de la deuda pública estatal. Más de mil millones de pesos pagados en una entidad acostumbrada durante décadas al crecimiento permanente del endeudamiento. También lo son los más de 21 mil millones de pesos en obra pública ejercidos apenas a mitad del sexenio.

El mensaje del gobierno tamaulipeco es claro, y trabaja para construir una imagen específica: disciplina, control y gobernabilidad.

Por eso cada proyecto estratégico termina conectado con el discurso nacional de transformación: la segunda línea del acueducto de Victoria, el Puerto Multimodal, la tecnificación agrícola, la modernización del transporte público y la carretera Mante-Ocampo-Tula aparecen bajo una lógica de integración regional que coincide casi milimétricamente con la visión federal.

No es casualidad…. Américo entendió antes que muchos hacia dónde caminaría Morena. Y esa lectura hoy le otorga cercanía, interlocución, respaldo federal, y blindaje.

En la intimidad… Hay operadores que hacen ruido. Y hay otros que empiezan a construir poder desde la discreción.

Juan Dionisio Cruz Guerrero parece haber entendido perfectamente cómo funciona esa lógica.

En menos tiempo del que muchos esperaban, ya consiguió dos visitas del gobernador Américo Villarreal Anaya al Instituto Tecnológico de Ciudad Madero.

La más reciente no fue cualquier acto protocolario. Fue la inauguración de la pista de atletismo rebautizada con el nombre del “Ing. Américo Villarreal Guerra”, el apellido más simbólico del actual grupo político gobernante en Tamaulipas.

Y ahí estuvo todo el aparato político del sur: alcaldes, legisladores, gabinete estatal, deportistas, estudiantes y estructura universitaria.

Juan Dionisio no improvisó el escenario. Lo construyó.

Entendió que en política las instituciones también compiten por cercanía, interlocución y presencia. Y hoy el Tec Madero comienza a posicionarse como uno de los espacios universitarios con mayor conexión directa con el poder estatal.

La escena final dejó más de una lectura: el gobernador recorriendo instalaciones, conviviendo con atletas y observando una comunidad tecnológica que vuelve a entrar al radar prioritario del gobierno estatal.

Dos visitas no son casualidad.

Son mensaje

davidcastellanost@hotmail.com

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