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Apenas arrancaban las primeras horas de este miércoles y ya varias escuelas habían suspendido clases, y el motivo fue porque los maestros decidieron tomar medidas más drásticas para ser escuchados en sus manifestaciones en contra de la Reforma Educativa y buscar a toda costa echar abajo la Evaluación.

En punto de las 9:00 horas, el CENDI número 9 Ana María Balandrano cerró sus puertas, las maestras mantuvieron tomada la institución hasta antes de las 11:00 horas y aseguraron contar con el apoyo de los padres de familia, al tiempo que anunciaron su asistencia al Polyforum “Rodolfo Torre Cantú” donde ya se cocinaba un movimiento mayor.

Apenas serían 20 minutos antes de la hora prevista para la marcha de los docentes y al menos se podían contar poco más de 800 maestros procedentes de diferentes municipios, Aldama, Soto la Marina, Mante, Ocampo, Reynosa, Gómez Farías, Xicoténcatl, entre otros.

Y aunque los mentores aseguraron no tener líderes que los encabezara, el presidente de la Asociación Estatal de Maestros y Padres de Familia, Miguel Ángel Tovar Tapia, se encargó de dar la entrevista a los medios para explicar los motivos de la manifestación.

Ahí, anunció que los municipios representados realizaron un paro parcial en las escuelas, de 11 a 1, “porque es la única forma en que pueden voltear a vernos, no hemos ofendido a nadie, lo único que estamos haciendo es defender nuestro trabajo, simplemente defender a nuestras familias”.

La “rebelión” del magisterio tamaulipeco se hizo notar en gran magnitud, las consignas lanzadas por los docentes fueron, “Emilio Chuayffet, fuera de la SEP”, “Pueblo escucha, te tengo un secretito, los libros de texto ya no serán gratuitos”, “Si quieren evaluar, por ellos deben empezar” y entre la multitud no faltó quien gritara, “No somos 300, que venga Diódoro y que nos cuente”, refiriéndose a las declaraciones que en días anteriores hiciera el Secretario de Educación de Tamaulipas, Diódoro Guerra Rodríguez, al asegurar que serían apenas 300 maestros los que se inconformaban contra la reforma educativa.

Minutos después, con el uso del megáfono, Tovar Tapia anunció la llegada de un autobús procedente del municipio de Xicoténcatl. El que arribó a las 11:13 horas y de el descendieron un grupo de maestros con una de las mantas más grandes en la que se leía, “Xicoténcatl”, -con letras negras y grandes-, en la parte inferior con letras más pequeñas y en color rojo, “Maestros en pie de lucha vs la reforma educativa”.

Pero los mentores no llegaron solos, un pequeño grupo de padres de familia también les acompañaron portando cartelones en los que se leía, “En Xico, los padres de familia apoyamos a nuestros maestros”.

Mientras tanto, los gritos siguieron escuchándose, repitiendo una y otra vez, “Urgente, urgente, evalúen al presidente”, “somos docentes, Peña entiende, no delincuentes”, “Gobierno entiende, la escuela no se vende”, “El pueblo mirando también está apoyando”, “no somos uno, no somos 100, Emilio Chuayffet cuéntanos bien”.

Así pasaría poco más de media hora, y en punto de las 11:40 comenzaron a organizarse para marchar hacia el Congreso del Estado avanzando siempre en orden, sin agresiones ni destruir ninguna instalación o edificio, “somos maestros, demostremos educación”, diría alguien entre el grupo.

En once minutos, 11:51, quienes encabezaban la manifestación ya estaban a la entrada del portón principal del Congreso donde tuvieron que salvar el primer obstáculo luego de que se les pedía nombrarán a solo una comisión para que dialogara con los diputados locales.

Durante cuatro minutos insistieron en querer entrar todos a las instalaciones del Congreso, repentinamente, uno de los portones fue abierto y empezaron a entrar apresurados.

Ya en el área de estacionamiento y gritando eufóricos, acordaron instalarse a las afueras del edificio y permitir que solamente una comisión integrada por 8 maestros de cada municipio fueran quienes ingresaran para sostener el dialogo, según lo indicó Miguel Ángel Tovar Tapia.

Para las 12:14, alrededor de 80 maestros que representarían a los 28 municipios que se manifestaron este miércoles entablaron el dialogo con la diputada local Erika Crespo Castillo de Nueva Alianza, Erasmo González Robledo del Partido Revolucionario Institucional y Francisco Elizondo por Acción Nacional.

Ya en el auditorio del recinto legislativo, el diputado Erasmo González se encargó de presentar a quienes atenderían a los representantes de los maestros y solicitó a Miguel Ángel Tovar Tapia

En su intervención, Tovar Tapia responsabilizó a los legisladores de ser los primeros en violentar la ley, “no tenemos los maestros porque estar contentos a este tipo de evaluación punitiva, si bien es cierto es una nueva ley nos implica el rompimiento de paradigmas para que esta se lleve a cabo”, dijo a los diputados locales de la Comisión Permanente que atendieron a los más de 80 maestros representantes de aproximadamente mil 200 que se manifestaron este miércoles.

“Ustedes mismos desde el congreso del estado están violentando la constitución esta parte al no defender el 14 constitucional y hacer mella de que nada más esa ley vaya de manera específica para el magisterio ustedes mismos están faltando a los principios de representación como parte de este congreso administrativo”, indicó.

Por ello, exigió a los legisladores propongan un punto de acuerdo para que de manera puntual se derogue la ley reglamentaria en sus artículos 52 y 53, pero también la recomposición sobre la omisión que se ha hecho en el tema de la evaluación.

La reunión con los diputados del PRI, PANAL y PAN duró casi 4 horas, tiempo en el que varios docentes expusieron sus opiniones en torno a la Evaluación y el común denominador fue exigir que se eche abajo la reforma educativa.

El dialogo fue subiendo de tono, al grado de que el diputado por el Partido Acción Nacional, Francisco Elizondo Salazar, se atrevió a señalar que los maestros habían sido abandonados por su dirigente sindical en su lucha, pero de inmediato Tovar Tapia lo detuvo en seco, “ese no es el tema, aquí no hay líderes, todos somos líderes y nuestra lucha es echar abajo esta ley”, le respondió.

Pero la peor parte la llevó la diputada de Nueva Alianza, a quien varios maestros encararon recriminándole que a pesar de maestra no votó en contra de la aprobación de la reforma, incluso hubo quien le cuestionó, “¿qué le dieron maestra, un ranchito, una casa blanca?, no acuso, le pregunto”.

Otros sin decirlo la llamaron “aviadora” por continuar cobrando puntualmente sus quincenas en la Secretaría de Educación a pesar de estar desempeñando un puesto de elección popular y violar la ley administrativa.

Incluso hubo quien llegó a exigirle a Crespo Castillo la reparación del daño que la reforma educativa le ha ocasionado a los docentes, “le exijo que me repare el daño moral y profesional que me ha causado, yo tengo una maestría en derecho, me pidieron certificarme como docente, hacer el PROFORDEM he sacrificado mucho por estar donde estoy, no le pido, le exijo que me repare el daño”, le grito una maestra, quien llegó casi a plantársele enfrente a la legisladora que se mantuvo impasible casi durante todo el tiempo.

Por su parte, Marco Antonio Gómez Leal, quien se definió como un maestro con 20 años dentro del aula y se dijo conocedor de lo que es un instrumento de evaluación, una estrategia de enseñanza como sus herramientas de trabajo, cuestionó a la SEP que le dio un título de ingeniero y una cédula por pedirle que se preparara como docente sin recibir un apoyo económico, “Y me dice el secretario de educación, ¡No sirves, te voy a aplicar un instrumento de evaluación!”.

El diálogo, en el que al inicio solamente se escuchó la voz de los maestros con unas cuantas intervenciones de los legisladores del PAN y PRI, llegó a convertirse prácticamente en una amenaza. “¿Quieren un Oaxaca o un Michoacán?”, señaló uno de los docentes y de paso aseguró que ya estaban organizados para en caso de no ser escuchadas sus demandas, en las que se incluyen la toma de carreteras, cierre de puertos y la unión de padres de familia con la totalidad de maestros que en esta ocasión no asistieron a la manifestación.

Las poco más de 3 horas que duró el encuentro entre legisladores y docentes dejó a estos últimos un sabor de boca de no haber logrado nada, luego de que al final los diputados locales les dijeron no tener ninguna facultad para darles una respuesta, “Yo presento la iniciativa, ¿Y que ganan?”, gritaría Francisco Elizondo, dándoles a entender que todo ese tiempo solo fueron escuchados pero les pidió hicieran el levantamiento de firmas para echar abajo la reforma.

Finalmente, Miguel Ángel Tovar Tapia pidió al diputado del PRI se comunicara con el Secretario de Educación de Tamaulipas, Diódoro Guerra Rodríguez, para pedirle no hubiera persecución ni sanciones para los más de mil maestros, Erasmo González salió del auditorio para realizar la llamada y minutos después regresaría con la respuesta, “me pide el Secretario que aquí mismo los verá el lunes a las 10 de la mañana y estará con todos sus colaboradores”, minutos después se llevó a cabo la redacción de un acta en la que se establecieron los acuerdos a que se llegaron, pero los maestros ya habían sentenciado que de no suspenderse la evaluación se tomarían acciones más drásticas, entre éstas, el no iniciar el próximo ciclo escolar, además del cierre de carreteras, puertos e incluso el llegar a ser una réplica de los movimientos de Oaxaca, Guerrero y Michoacán.

Mientras tanto, atrás de los diputados locales se encontraba aún la mampara que se utilizó para la ceremonia de graduación de la Preparatoria Federalizada número 3 «Carlos Adrián Avilés», apadrinada por el dirigente de la sección 30, Jesús Rafael Méndez Salas, quien esta vez fue prácticamente desconocido como el líder del magisterio, al menos para los manifestantes, aunque dejaron muy en claro, «nosotros seguimos siendo orgullosamente SNTE, pero aquí no hay líderes, estamos organizados y tenemos un comité de lucha», apuntaron.

 

Opinión

La hora de cerrar filas

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Algo peligroso está cambiando al interior de Morena. No precisamente en el discurso acartonado de los eventos oficiales ni en las eternas lisonjas que durante estos años han saturado los rituales políticos del movimiento guinda. No. Esto es algo más delicado; se trata de una etapa de revisión interna, de disciplina política y de cierre de filas frente a un ambiente nacional e internacional cada vez más hostil, no solamente para Claudia Sheinbaum, sino para todos los  que visten la casaca de Morena, desde alcaldes, gobernadores hasta legisladores federales y senadores.

La tarde de este miércoles, el coordinador de los diputados morenistas, Ricardo Monreal Ávila, confirmó que hoy 7 de mayo a las 13:00 horas, la presidenta recibirá en Palacio Nacional a congresistas de Morena, PT y Partido Verde. Oficialmente será una “visita de cortesía”, pero, políticamente, es mucho más que eso.

Será la primera gran revisión de caja. El primer pase de lista real del segundo piso de la Cuarta Transformación.

Y en medio de ese turbulento momento en las entrañas del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador, una voz particularmente interesante desde Tamaulipas: la de la diputada federal morenista, “la maestra”, Blanca Narro Panameño.

Antes de viajar a la CDMX, tuvo una encerrona previa en el Distrito VI, no habló como quien busca reflector. Tampoco como quien pretende convertirse en heroína discursiva del momento. Habló con amplitud de entendimiento que Morena desde hace 7 años y 5 meses dejó de ser oposición y hoy carga el peso completo del poder… y de sus consecuencias.

Porque afuera arrecian presiones internacionales, ataques mediáticos y embestidas políticas disfrazadas de análisis geopolítico, adentro también comienza a crecer la exigencia de resultados, territorio y cercanía real con la ciudadanía, así, como las acusaciones entre camaradas y compañeros.

Y dicho lo anterior, Blanca Narro dejó una frase interesante: “el trabajo se hace desde casa y no necesitamos ayuda de nadie”. Sí, tenía dedicatoria; no fue una frase venida de la ocurrencia, ni improvisada. Fue un mensaje político.

México enfrenta presiones externas que buscan influir en la vida pública nacional; Morena intenta construir una narrativa de unidad en torno a Claudia Sheinbaum. Y guste o no, el obradorismo heredó que la soberanía también se defiende controlando la narrativa interna y cerrando filas.

Por eso la reunión de este jueves no es cualquier cosa. Mientras muchos imaginan una comida protocolaria en Palacio Nacional, en realidad será un ejercicio de alineación política. Morena necesita saber quién está en territorio, quién sigue caminando colonias, quién mantiene estructura viva y quién ya se siente funcionario de escritorio.

Y ahí Narro  Panameño, que entiende perfectamente el mensaje que baja desde el centro del país, insiste en regresar a territorio, tocar puertas, debatir con ciudadanos café en mano y volver a ese modelo de cercanía que Morena presume como su principal diferencia. Hoy el oficialismo más que nunca teme desconectarse de la calle.

La propia diputada reconoce que fueron 48 sesiones legislativas, 44 presenciales y múltiples reformas constitucionales en un periodo intenso. Pero también entiende que la política no se gana únicamente levantando la mano en San Lázaro.

Se gana abajo.

En la conversación incómoda.

En la colonia olvidada.

En el ejido.

En el mercado.

En el desgaste territorial.

Morena sabe que viene la batalla por el 2027. Y también sabe que el desgaste natural del poder ya comenzó.

Por eso la reunión de mañana con Claudia Sheinbaum tiene un enorme fondo político: medir lealtades, revisar operación, fortalecer narrativa y recordarles a todos que el movimiento no quiere funcionarios de elección metidos en la oficina… sino soldados de territorio.

En la intimidad… Como que ya se le viene haciendo costumbre a la alcaldesa Mónica Villarreal Anaya eso de los llenos totales, los escenarios multitudinarios y las fotografías con auténtico aroma a campaña permanente.

Lo ocurrido en la colonia Vicente Guerrero, sector Moscú, no fue un evento menor. Más de dos mil despicadoras y despicadores reunidos alrededor de una agenda social que mezcla cercanía, territorio y simbolismo político. Y sí, las imágenes pesan… y pesan mucho.

Porque mientras muchos alcaldes todavía batallan para llenar un auditorio, Mónica Villarreal comienza a mostrar algo que en política vale oro puro: convocatoria natural.

La entrega de permisos sanitarios gratuitos en coordinación con la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios terminó convirtiéndose en un poderoso acto de músculo social. Mujeres trabajadoras, sector popular, narrativa humanista y respaldo institucional del gobierno estatal.

Y además hay otro detalle que no debe perderse de vista: la alcaldesa entendió perfectamente que el símbolo político más rentable hoy en Tamaulipas es la cercanía emocional.

Abrazar causas sociales.

Reconocer oficios invisibilizados.

Hablarle directo al trabajador.

Y convertir actos administrativos en eventos con identidad popular.

Mientras tanto, en la mesa política estatal ya hay quienes comienzan a observar con atención el crecimiento operativo y mediático de la alcaldesa porteña. Porque una cosa es gobernar… y otra muy distinta comenzar a construir presencia con aroma de liderazgo regional.

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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Opinión

Decisiones simplonas

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La Universidad Autónoma de Tamaulipas puso en marcha un programa piloto de transporte gratuito entre Altamira y el Centro Universitario Tampico-Madero. Un camión, una ruta, 60 estudiantes. En papel, poco. En contexto, mucho más de lo que parece.

El problema nunca ha sido llegar a la universidad. El problema es todo lo que pasa antes de llegar.

Horas perdidas en traslados, rutas inseguras, costos que se acumulan como una gotera constante en economías familiares frágiles. Eso no aparece ni en los medios de comunicación más “independientes”. Tampoco se mide en indicadores académicos. Pero ahí se decide, todos los días, quién continúa y quién se queda en el camino.

Y el  rector Dámaso Anaya Alvarado decidió intervenir justo para aliviar ese mal. No en el discurso aspiracional que tanto le gusta a la burocracia universitaria. Se metió en lo incómodo: en la logística, en el desgaste, en lo que normalmente se deja al estudiante, en las tenebrosas filas del más allá. 

La ruta —35.4 kilómetros, salida a las 8:00 de la mañana desde Altamira, paradas en puntos donde la ciudad se vuelve más áspera que académica— no es solo un trayecto. Es una forma de reconocer que la educación pública no puede seguir operando como si todos los estudiantes vivieran a la vuelta del campus.

Si el programa funciona, si logra sostenerse, si se amplía, entonces la UAT no habrá puesto un camión: habrá tocado una de las variables más subestimadas de la deserción. Y eso, en términos reales, pesa más que muchos convenios firmados para la foto.

México está lleno de programas piloto que nunca dejaron de serlo. Buenas intenciones que murieron en la fase de prueba. Proyectos que sirvieron para anunciar, pero no para transformar, pero, aquí Dámaso no se juega el aplauso inmediato, se juega algo más complejo: credibilidad. La que se construye cuando una decisión se sostiene en el tiempo, incluso cuando deja de ser novedad. Una decisión simplona, pero, que nadie más que aquel que está verdaderamente involucrado la toma. 

Sin rodeos:  la UAT tomó una decisión que otras universidades han evitado por años. Meterse en la vida cotidiana del estudiante sin rodeos.

Y eso, en un sistema que suele evadir lo esencial, merece ser observado con lupa… y con respeto.

En la intimidad… Reynosa no falla: exhibe.

Dos elementos de la Guardia Estatal —Pizaña y Toledo— asesinados en una emboscada. López, herido de gravedad. Y detrás de la tragedia, una escena que no debería existir: una patrulla sola.

No es un accidente. Es una decisión.

¿Quién permitió que una unidad operara sin respaldo en una de las plazas más violentas del país? ¿Bajo qué criterio se normalizó ese nivel de exposición? ¿Dónde estaba la coordinación con fuerzas federales?

No hay forma de suavizarlo: mandar una patrulla sola en Reynosa es dejarla a su suerte.

Y cuando el Estado deja a su suerte a quienes portan el uniforme, lo que sigue no es sorpresa, es consecuencia.

La Secretaría de Seguridad Pública tiene una responsabilidad directa. No en abstracto. Directa. Porque esto no se explica con retórica ni con comunicados de ocasión. Se explica con decisiones operativas que alguien tomó —o peor, que alguien dejó de tomar.

Pizaña y Toledo ya no pueden exigir respuestas. López está peleando por su vida. Los que quedan, sí.

Y la pregunta es brutal por su sencillez: ¿cuántas veces más se va a repetir este patrón?

Porque si la respuesta es “ninguna”, entonces alguien tiene que rendir cuentas hoy. No mañana. No cuando baje la presión. Hoy.

En Reynosa no falta diagnóstico. Falta responsabilidad.

Y eso ya costó demasiado.

davidcastellanost@hotmail.com

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Opinión

¿Narcogobierno o guerra narrativa?

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Por: Zaira Rosas
zairosas.22@gmail.com

Rubén Rocha Moya es probablemente uno de los nombres que más titulares han
acaparado en la semana, encabeza la lista de 10 funcionarios públicos señalados
por el gobierno de Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico. Estos
señalamientos llegan a reforzar la agenda del país vecino que se ha empeñado en
desmantelar la corrupción de otras naciones con tal de desviar la atención de
asuntos propios.
Esta narrativa ha sido constantemente rechazada por el gobierno de México,
principalmente cuando los afectados en los señalamientos pertenecen a un mismo
partido, lo cual como bien ha señalado el mismo Rocha Moya, es un ataque
directo hacia la cuarta transformación. De ahí que la Presidenta defienda por
sobre todo la Soberanía Nacional y que la Secretaría de Relaciones Exteriores
siga exigiendo pruebas de culpabilidad respecto a las investigaciones.
Sin embargo, la respuesta institucional no ha disipado las dudas. Ante la presión
mediática y política, Rocha Moya solicitó licencia a su cargo, dejando como
gobernadora interina a Yeraldine Bonilla. Esta decisión ha abierto un nuevo
debate: para algunos, es un paso necesario mientras se esclarecen los hechos;
para otros, se trata de una estrategia que permite mantener cierto grado de
protección política, evitando consecuencias inmediatas como una eventual
extradición.
El contexto tampoco ayuda. En 2024, la detención de Ismael «El Mayo» Zambada
estuvo rodeada de versiones que apuntaban a una posible participación indirecta
de actores políticos locales, incluido el propio Rocha. A ello se suman los
señalamientos sobre la intervención del Cártel de Sinaloa en las elecciones de
2021, denuncias que la oposición llevó ante la Organización de los Estados
Americanos (OEA).
Aunque las autoridades electorales, como el Instituto Nacional Electoral,
sostuvieron que la violencia fue focalizada y no alteró los resultados, los datos son
inquietantes: 91 políticos asesinados durante ese proceso, incluidos 36
candidatos. Más que una narrativa, se trata de una evidencia de que el crimen
organizado ha logrado influir —directa o indirectamente— en la vida democrática
del país.
A este escenario se suma otro elemento delicado: la muerte de dos agentes de la
CIA en Chihuahua, quienes realizaban labores de investigación sin conocimiento
del gobierno federal. La colaboración con autoridades locales, como la
administración de Maru Campos, abre cuestionamientos sobre los límites de la
cooperación internacional y la consistencia del discurso soberanista.

En paralelo, sectores de la derecha han aprovechado este contexto para
posicionar la idea de un “narcogobierno”, utilizando las acusaciones como
herramienta de desgaste político contra la figura más emblemática del movimiento:
Andrés Manuel López Obrador. No obstante, reducir todo a una conspiración
externa sería tan ingenuo como negar la existencia de un problema estructural.
De cara a 2027, cuando al menos 17 entidades renovarán gubernaturas, el
verdadero desafío no será únicamente contener la presión internacional o las
narrativas opositoras, sino enfrentar una realidad incómoda: la infiltración del
crimen organizado en procesos electorales y estructuras de poder no es nueva, ni
exclusiva de un partido.
México debe defender su soberanía, sí, pero no solo frente a otros países, sino
también frente a los intereses criminales que han demostrado capacidad para
influir en candidaturas, campañas y gobiernos. Negar esta realidad bajo el
argumento de la unidad nacional solo profundiza el problema. La disyuntiva no es
entre creer o no en las acusaciones, sino entre asumir con responsabilidad la
magnitud del desafío o seguir atrapados en una guerra de perspectivas y el control
de las mismas.
Si algo está en juego en este momento no es solo la imagen de un gobierno o de
un partido, sino la viabilidad misma de la democracia mexicana frente a quienes,
desde dentro y fuera, buscan moldearla a su favor.

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Opinión

El nuevo Tamaulipas

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El estado de Tamaulipas poco a poco supera la tormenta que oscureció su horizonte y futuro durante años. Hoy, gracias al esfuerzo coordinado entre los tres niveles de gobierno que se viene fortaleciendo desde el 2012 y a la fecha, ha permitido ver una luz de esperanza –y no es broma, aunque parezca una frase muy trillada–. El asunto es que la gobernanza se dio a la  tarea de construir su riqueza natural en un paradero turístico.

Pero esa acción tan arriesgada es debatir con todo, es arrebatar la conversación. Es decirle al visitante —y al propio tamaulipeco— que aquí también hay belleza, identidad, futuro y la oportunidad de ofrecer una nueva historia.

El anuncio del secretario de Turismo, Benjamín Hernández Rodríguez, sobre el desarrollo de nuevos paraderos turísticos no se queda en la superficie. Particularmente, el caso de Miquihuana resulta simbólico. No es el destino tradicional, no es el escaparate inmediato. Es, más bien, una invitación a mirar hacia adentro: montañas, bosques, silencio… y una posibilidad distinta de turismo.

NO politicemos, que se fortalezca la infraestructura, que se edifique. Que el turismo se extienda y sea factor de cambio, porque, hoy el visitante no busca solo hospedaje, busca experiencia. Senderismo, ciclismo de montaña, contacto real con la naturaleza. Busca autenticidad. Y en ese terreno, Tamaulipas tiene ventaja si sabe jugarla.

Los paradores turísticos, bien planteados, pueden convertirse en nodos estratégicos: conectan caminos, ordenan flujos, generan empleo local y, sobre todo, dan sentido a regiones que históricamente han estado fuera del mapa turístico nacional.

La administración de Américo Villarreal Anaya parece entenderlo. Hay una narrativa en construcción: inversión sostenida, visión de largo plazo y una apuesta por diversificar la oferta turística.

El éxito de estos proyectos no dependerá de la obra en sí, sino de su operación. De la capacidad de mantenerlos, de integrarlos a las comunidades, de evitar que se conviertan en elefantes blancos o en espacios desconectados de la realidad local.

Si logran consolidarse, estos paradores pueden cambiar el mapa turístico del estado. Si no, serán una buena intención más.

Por lo pronto, la señal está ahí: Tamaulipas quiere dejar de ser visto solo desde sus problemas y empezar a ser reconocido por su potencial.

En la intimidad… Mientras el turismo intenta abrir nuevas rutas, en otro frente igual de estratégico se está gestando una transformación silenciosa pero profunda: la ciencia.

La Universidad Autónoma de Tamaulipas no solo está creciendo, está redefiniendo su papel en el desarrollo del estado. Bajo la rectoría de Dámaso Anaya Alvarado, la institución ha logrado duplicar su capacidad científica en apenas dos años, al pasar de poco más de cien proyectos a más de 200 en 2025.

No es un dato menor. Es una declaración de rumbo.

Lo relevante no es solo el número, sino el enfoque: investigación orientada a resolver problemas concretos. Desde salud pública hasta sostenibilidad ambiental, pasando por modelos productivos y cultura de paz. Es decir, una ciencia que deja el laboratorio para instalarse en la vida cotidiana.

La vinculación con los tres niveles de gobierno, en proyectos como el Puerto Seco en Ciudad Victoria o el Puerto del Norte en Matamoros, revela otra dimensión: la academia como actor estratégico en la toma de decisiones.

Más del 80 % de sus cuerpos académicos en consolidación, crecimiento sostenido en posgrados y una producción científica en expansión dibujan a una universidad que entendió algo clave: el conocimiento que no impacta, se queda corto.

Tamaulipas, entre paradores turísticos y laboratorios universitarios, parece estar apostando a algo más profundo que la coyuntura: a construir futuro.

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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